EL FINAL DEL CAUTIVERIO

»El Poeta sugerido: Mijail Lamas

EL POEMA Lee otras FÁBULAS

 

Óyeme Juan, que me han dicho
que dicen que en este desván
hay muchos que vienen y van
y en su estancia dormirán
por capricho.

Y así dicho,
las horas pasan y pasan
igual que pasan los días
entre penas y alegrías
como las ascuas se abrasan.

Que otros más tarde vendrán
y llegarán otros y otros
y nacerán nuevos potros
en la cuadra ¿verdad Juan?

Todo es vulgar, es banal,
efímero
y/o casual.
A curar vendrán el mal,
uso haciendo de somníferos.

Llegarán los liberales
y después conservadores
y vivales, y traidores
y señores.

Pasarán los carnavales,
el qué digo, el qué dirán,
esta historia, esta comparsa
y a lo largo de esta farsa
lágrimas hay que al mar irán
o al cielo se subirán
mientras van los días pasando,
paseando,
los políticos gritando,
lo mismo que agricultores,
siempre al cielo suplicando,
a dios con el mazo dando,
de esperanzas segadores.

Y el sol volverá a alumbrar
turnándose con la luna
con su color de aceituna
como la brisa en el mar.

Todo pasa
y no es guasa.
Amanece y anochece
mientras que el alma envejece
a la luz de una bombilla
que ahora brilla o se oscurece.

Vanidades,
las ideas, las verdades,
la belleza, las beldades,
del que reza
y venera a las deidades
o bosteza

¡Ya llegan las navidades!
qué larga se ha hecho la espera!
qué linda es la primavera!
e nuevo brotarán flores.
Y el otoño volverá
casi nada cambiará,
retornará el invierno
ara entretanto el gobierno
rugir a los sufridores
condenar al infierno.
sí es en este panal
onde liban las abejas,
as obras buenas y el mal
las nuevas y las viejas.

Todo avanza, todo fluye
se diluye,
retrocede.
Y entre tanto esto sucede
los humildes cementerios
tan silenciosos, tan serios
como a la chita callando
seguirán cuchicheando
y esperando…y esperando,
esto es serio,
el fin de este cautiverio.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Mijail Lamas

Mijail Lamas

Janis

…la muerte nos anuda la corbata
Livio Ramírez

El aire me desgarra, Janis,
tu voz me parte el rostro
y mi corbata es el signo de todos los ahorcados.

Restos de mí se van rodando por el suelo
y el filo de tu voz
hace explotar mi lunes en pedazos.

Sólo, Janis, me queda
el hambre de este empleado que mira con desprecio
el rostro de sí mismo en los cristales,
el hambre de una fábrica de angustias,
certezas de saber que en el futuro
nada podrá ir mejor
y que esta bandera enarbolada de la juventud
también se caerá al suelo
y el último refugio tendrá que ser la piel
o el alcohol solitario.

Janis,
tu voz es un cuchillo
que vibra en la garganta del dolor.

Pero ahora el silencio.
He llegado al lugar de los pequeños señores
y me apresuro a aniquilar
estas ganas de mandar todo al diablo.

Peter Pan reclama

Y un buen día nos volvemos adultos
y vamos al trabajo enfundados en un traje,
pero llevamos un riff de Metallica sonando en la cabeza
y es ese nuestro único amuleto.

Segunda invocación a Apolo

Para Alí Calderón

En el poema todo se ordena en la disposición de las balas de un revólver.
Primero una palabra que propicia otra,
otra que afila su sentido,
una más como un hacha dando un tajo
y la última:
un disparo en el orden exacto de los versos.

He nacido oscuro para el resto del día
y tras una nube
el ojo de Dios guarda silencio.

Soy la sombra de todos los rostros,
dependiente de tiempo completo,
maestro por horas de miseria,
desempleado frente a las marquesinas.

Hoy llevo un dolor de piedra entre las manos.

Lejos de toda caridad
soy profeta y apóstol jubilado de la fe en mí mismo.
Oficio los silencios de la página.

Soy héroe,
peatón del instante y la sorpresa.

Aquí guardo la plegaria del azar
y una sensación de sed como aguja en las palabras.

Hoy no tengo necesidad de fingir
que elijo la vida que me toca.

A BORGES

a Virgilio frente al Palatino Monte
a Heráclito en su múltiple cauce erguido
a Cervantes frente al sueño del Hidalgo
a ti Averroes, en el laberinto del lenguaje
a Dante frente a los círculos del sueño
a Chesterton de bastón gastado y artilugio
a De Quincey con su opio y huestes de asesinos
a Mateo y Marcos que buscaban la primicia
al verbo de San Juan
a Shakespeare met the night mare
al horroroso espejo
al tiempo circular del Eclesiastés
al sol del tigre en la página de Blake
a los de Góngora raudos torbellinos
al paraíso: Alejandría soñada
a los dones que me roba la ceguera
a ustedes les digo:
(I Can’t Get No) Satisfaction

El íntimo combate

Después del silencio y la calma
vendrá el final y su último golpe.
¿Para qué guardar el dolor,
la angustia de la muerte en despoblado,
el ajuste de cuentas,
la desigualdad,
la extinción,
la violación aparatosa e infamante?
Basta apagar el monitor para dejar de ver:
Todo en la ley fuga,
madrugada de alcaloides,
sexo sistemático,
nostalgia de la humedad salada de la verdadera piel,
la mente modificada por el hastío del cuerpo,
ausente en la luz de los videos y los letreros enormes.

Hay una nostalgia por el viaje nunca hecho.
¿Se me ha negado el crimen, la locura,
la alucinación,
la evasión onírica,
la orgía,
las infinitas posibilidades del sexo?
¿Acaso también la castidad y el genio,
mientras me dejan conservar la vileza y la cobardía?

¿En dónde está aquella ópera fabulosa que pueda redimirme,
aquella que congregará la palabra exacta para crearlo todo?
¿Dónde sus más brillantes acordes para el final de la canción?
¿Dónde lo que nos queda por inventar sobre esta tribu de
patriarcas evadidos,
sobre esta nación de plañideras,
sobre esta turba fugitiva del deber en su rutina legendaria?
Algún resplandor de mediodía nos quede,
algo que cambiar por nada con nuestros semejantes,
algo que buscar inútilmente:
tenacidad
talento
para el íntimo combate de palabras y su riesgo.

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