JÓVENES DE HOY

»El Poeta sugerido: Víctor Redondo

EL POEMA Lee otras FÁBULAS

 

¡Ahora ellos tienen todo y aun se quejan!
no soportan padecer la frustración,
son cual flores que mancillan su jarrón,
tan ingratos que a su suerte no cortejan.

¡Tienen todo, ay, amigos y aún no cejan!
¿quién diría? semejante situación,
ya quisieran los que ahora viejos son
haber podido gozar lo que ellos dejan.

¡Pobres chicos, y qué tristes, tan lloricas!
su abundancia no consiguen valorar
pues sus padres no enseñaron a nadar
y se te hunden en un charco si salpicas.

¡Oh esos niños tan mocosos los de antaño,
tan repletos de ilusiones, tan felices,
sin bocado que llevarse a las narices
y ese cuerpo sin cubrir con ningún paño!

Pues hoy todo lo desean ya y deprisa,
y que sea siempre gratis, sin sudores,
ya debieran aprender de labradores:
que a coger hay que sembrar, esa premisa.
©donaciano bueno

Trabaja, joven, sin cesar trabaja:
la frente honrada que en sudor se moja,
jamás ante otra frente se sonroja,
ni se rinde servil a quien la ultraja.
(Elías Calixto Pompa)

POETA SUGERIDO: Víctor Redondo

Víctor Redondo

Tráfico pesado

Un pájaro con un cajón en la boca.
Un galeón de oro tripulado por ratones blancos.
Un pez que cuando nada a dos aguas desgarra
(el casco de todos los barcos.
Una hora de nuestra vida que no lograremos recordar.
Una botella de whisky vacía con la lengua de un náufrago.
Una palabra que no podré decir cuando me vaya.
Un vagabundo durmiendo bajo un puente.
Un barco cuya tripulación no conoce el mar.
Un error que volverás a cometer.
Una fantasía homosexual que te obsesiona.
Un verdugo aterrorizado afeitándose con una navaja (frente a un espejo.
Un vagón del subterráneo donde ella murmura:
(‘Todo está perdido’.
La soledad de un hombre que viaja por sus venas (y se pierde antes de llegar.
El dar vuelta los relojes para evitar el degüello.
El espacio interior vacío de un ataúd y el espacio que lo rodea.
El imán que no atrae ni a su sombra.
Una iglesia de sillas eléctricas.
El abanico fantástico con el que podrías
(atraer planetas hasta tu ventana.
Todo lo que cabe en un espacio similar al triángulo
(formado por el ángulo de inclinación
de la Torre de Pisa.
Nunca asesines a quien no amas.
Trafica tus segundos con la eternidad.

La destrucción de la realidad

Como operación delicada que es, los poetas
comienzan a roer la realidad con tal delicadeza
[e inocencia
que nadie, juraría, creería que eso es lo que
[sucede.
Se desmontan los mecanismos del pensamiento.
La orfebrería mental
se desvanece.
La realidad se aleja del corazón. Desaparece el
[placer.

(Otra manera de verlo:
el mundo se aleja de los hombres
porque el mundo los sobrepasa en inteligencia,
veut dire: la Tierra piensa.)

Se destruye la tapa de lo razonable: el cerebro
estalla.
Entonces la vuelta de tuerca,
el golpe de efecto,
retroceso para la ironía:
se ha ido,
se ha ido,
repite la voz: se ha ido
un hombre viejo que al enfrentar su vejez
decidió arrancar de la muerte
un argumento: la revelación de un misterio:
ver
lo que no existe.

Copa en celo

Abril ha llegado con el atraso de las hojas
el susurro del arco en la vena de la medialuna
la cabeza que arde en el eco del infierno.

Si llegas a saber quién soy
o esperas que te nombre entre tanta ruina
pondré un beso en el nadie que se existe.

Partida en mi deseo, cereza de carne,
la que me nombra en mí es la muerte en el espejo
lo nocturno que roe la palabra

en el espejo muriendo.
Y desnudamos la piel, la horca
del que pende de la aurora y del sueño.

Ópera prima

Dos mujeres bajo la luz conversan
cinturón de plata ciñendo
nadie habrá entre plata y piel
dos mujeres conversan bajo el abanico dorado del aire
palabras similares para cinturón y piel
‘nadie como el oscuro’
bajo la luz conversan

y de lo cierto incierta palabra dará testimonio

dará una hermana muerta
envuelta en el collar de sus ojos

cuando acuerden será sobre algo que no existe

las dos mujeres que conversan
abren en el aire del dorado abanico
a ese nadie que plata y piel transita
buscando no repetir lo irrepetible

simulaban siempre otra existencia
la que era otra y otras en las que eran
El sentido de las canciones
¿pero dicen visión ?
Dicen lo que dicen.

Dos mujeres.
O dos.
(A D.B. y M.D.)
(Circe, cuaderno de trabajo 1979-1984)

Flor caída

El hombre que yo era empeñado en demostrar
la imbecilidad de vivir
la piel desnuda flor seca
ambulaba por el mundo.
Tomaba un ritmo del aire, una flor del éxtasis
en el placer caía en el humo.
La flor de la hez de la palabra.
El hombre que yo era
— hilo de espuma vuelto de la aniquilación de sí como un viento en el humo se observaba en el espejo de la soledad del hambre.
Observaba la flor pálida de un rostro caído observarse, triste y aburrido, en el espejo vacío.
Encorvaba la pluma del aire como una garza bailando en el resplandor.
Era la patética figura del no va más.
El hombre que yo era
empeñado en demostrar
su no existencia cerraba la puerta y se perdía en la desmesura del sol.

Canción para Laura

Un país donde el mar y la carne fueran un
[templo
donde el cuerpo y el agua al unirse
donde la partición de los ojos enamorados
dieran luz a un palacio inmenso

Un pájaro de lunas abiertas, ensangrentado,
desatara el inusitado fervor
la baraja de lo Inesperado saltando como un
[ácido
dieran luz a un palacio inmenso

La transpiración del mar este alcohol
la fiebre que bordea los espejos
la risa inocente como un aullido
dieran luz a un palacio inmenso

Una mariposa negra desde el abismo del techo
una araña crucificada que canta su sombra
insecto cuerpo, sacromonte
dieran a luz un palacio inmenso

querer aquí la vida
esta mano este cuello estas bocas
este deseo bajo la mirada del tigre
dieran

El círculo de tiza en la máscara brillante
la herida en la más abierta acabar
acabar
dieran luz

Un país Un país comarca encendida
el húmedo paisaje donde la luna roja se estrella
y bendice la unión de dos cuerpos bajo las
estrellas
dieran a luz un palacio insomne

La puerta que se abre sin estar cerrada el
[murmullo
de las paredes desprende una palabra
[incomprensible
que cubre de misterio el desierto arrasado del
[amor
dieran luz a un palacio inmenso

aquello que no supimos pronunciar con
[nuestras palabras
aquello que reclamó palabras nuevas para su
[fiesta
aquello que rima con alegría y espanto

como certeza en lo blando
risa en lo oscuro
huesos de diamante
dieran luz a un palacio inmenso

También los años que se abren paso como un
[asesino perfecto
las bocas vacías quebradas mudas que han de
[darse
al vidrio donde duerme la espuma blanca
[dieran luz a palacio

el amor diera luz
el abrazo diera luz
la entrega diera luz
y en un gran concierto de glorias y derrotas
dieran luz a palacio inmenso.

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