A LA MUERTE DE MI PADRE

Poeta sugerido: Jaime Augusto Shelley

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¡Cuántas veces recuerdo aquella noche
en que el ave rapaz, ave traidora,
a mi padre en mi infancia soñadora
cerró los ojos con eterno broche!

Mi corazón se posa en aquel coche
que el féretro llevo hacia el cementerio.
¡Cuidado! no os montéis, lo digo en serio!
¿no veis lleva disfraz y que es de noche?

Más, Dios, vos nos dijisteis no lloréis
pues el fin es el cielo prometido.
Y puesto que no lo haya comprendido,

os pido que a este pobre le ayudéis.
Y si acaso yo así no lo entendiera
haced que con mi padre también muera.
©donaciano bueno

En el aniversario de la muerte de mi padre

POETA SUGERIDO: Jaime Augusto Shelley

Jaime Augusto Shelley

MERCANCIA

Cosas que de suyo no lo son,
la conciencia, por ejemplo,
pueden ser cotizadas
sin tener que expresar, con claridad, valor
Imaginaria proporción donde anida,
muy atrás, el trabajo
Pero, reales, uso y cambio se gestan en manos
que apetecen comprar
Objetos somos todos aquellos que para adquirir,
algo hemos vendido.

DESOLACION

Perdóname
que no pueda, ni quiera,
cantar a un mundo
que no existe,
aquí
Otros han venido
y otros vendrán
Ya no soy del tiempo
sino corteza
que algunos perros orinan
Inmóvil, he dado muchos pasos
Y ya me reconozco;
los sueños son
de una savia
que anda cada vez
más turbia
No es cansancio,
ni siquiera ira vuelta
contra mí;
es veneno crecido
en aguas negras
que bebo a diario,
espuma que brota
en las raíces y los tallos de mi pueblo.

MALVINAS TODAS

Aludo a la materia
cuando lo demás, conscripto,
máquina en el dígito fortuito
y asume estrépito de tránsito
mordiente hacia el pasado
Muerte hay, porque siempre habida,
en cantidad y especie de siniestros
Pero cuando por amor de híbrido contexto
caen los seres y el espíritu se amolda
a la recia amalgama del mortero,
negras madres vestidas de verdugo
irrumpen por las vías
y atroces de zozobra se preñan las mañanas
Vociferante anuncio éste
y ya la destrucción.

PERFIL DE CORRUPTO

Hay pobres enseres, gritones y asustados
que viven su pequeña grandeza
adquirida en el soborno,
la traición y la mentira
Hay pequeñas creaturas de terror
que sirven a sus amos
creando imagen imperial
donde sólo medran los desastres
Hay caciques de la tergiversación
que no aprenden a decir verdad
Hay jefecillos, infantes de la envidia,
que sólo aspiran a masticar mendrugo
en el festín de espejos crueles
Desconfiados siempre,
otras especies, más bajas y sucias
que vigilan sus pasos, los cercan y devoran
Oscuro ese designio
cuando no se sabe qué, para qué,
para quién, y solo los gusanos,
las hienas y las ratas
pueden, en abyecta circunstancia
esgrimir una respuesta
Compadezco su temor,
la sucia muerte
Me avergüenzo, incluso,
de su estar en existencia
Pero así es
La naturaleza se sirve aún
de esas formas,
en tránsito fortuito y mendaz, para que, de la putrefacción,
brote la vida.

FUNCIONARIOS VAN, FUNCIONARIOS VIENEN

“Todo se lo debo a mi pueblo,
Eso nunca se me va a olvidar”
Vendrán elogios, distinciones,
el usufructo desmesurado de prebendas,
un violento distanciamiento de personas y lugares,
ese trato ajeno con funcionarios paralelos,
necesidad demostrativa de un hogar sólido;
el manejo de alcurnia o clase,
amistades de escuela y barrio;
desaparecen de súbito los amigos de farra,
el rostro se endurece y se hace otro,
vitaminas de mañana y hasta ejercicio;
respirar profundamente
Los insomnios; esa señora (la esposa)
que reclaman; los niños de escuela,
como debe de ser; los fines de semana
debo ir de gira
Automóvil a la puerta con chofer sumiso,
el tiempo abreviado y cargante de amenazas
mientras se lee el periódico donde alguien dijo
—siempre alguien dijo—,,,,
la explicación, la prisa, el soborno
Realidad vuelta a los micrófonos,
de espaldas a los hechos
Fija, permanente sensación en el vacío
Representar una clase explotadora en el poder
deja muy pocas oportunidades de seguir siendo persona
Sobre todo, cuando alguien
“todo se lo debe a su pueblo
y nunca lo iba a olvidar”.

PESADILLA O REALIDAD

Estaba nuestro señor y muy Presidente también
comiendo con amigos Su escolta, alerta, cerrando
bocacalles y alarmando tránsito
Sus muchos menesteres y otros tantos asuntos
lo obligaron a dejar tan plácida reunión
Abraza, caluroso, a unos y otros, lleva el dueño
de la casa al distinguido invitado a la puerta
Escúchase una voz en walkie-talkie: ahora
Los hombres de la escolta, todos, en masa,
se agrupan a las puertas de la mansión
(no iba a comer en casa pobre, claro):
a una orden, sin el menor resentimiento,
rocían con abundantes ráfagas de subametralladora
al respetuoso, esperado y muy dispuesto Mandatario,
que apenas intentaba descender las escaleras
Todavía más, por instrucción, sin duda,
uno se acerca a dar el famoso tiro de gracia;
inaudito, de la azotea algún aparecido enérgico,
con riesgo de su vida, dispara sobre el agresor
y logra que personas de la casa, rescaten
a la víctima, que es arrastrada dentro
Los agresores huyen Pregunta: ¡vive o muere?
Fin de sueño.

GUIA DE LA CIUDAD DE MEXICO

Desde las lomas Heights,
donde aún habitan, gozosos, los políticos enriquecidos,
los antiguos banqueros, con su blanca (o verde)
faz atónita
y una numerosa flotilla
de grandes capitanes de la industria y el comercio
(que siguen nadando en la corriente,
antes de que Neza los devore),
para bajar por la añosa verdura,
polvorienta y asfixiada, del Bosque,
con su serie de templos adjuntos;
el castillo que sirve al culto reaccionario;
el museo que inventa su pasado indígena;
la exquisita pintura del sector privado, a la izquierda;
y la exquisita pintura del sector público, a la derecha
Y, el Lago,
que es un charco grande, de aguas densamente verdes
y muy contaminadas (Y otro lago más allá; y otro;
pero eso en otros Chapultepec, tan nuevos,
que apenas empiezan a morir)
Junto, el Zoológico, que parece más bien
una clínica de animales maltratados, donde vive
con lujo inaudito, la Osito panda, usada por todos los medios
y convertida, por arte y magia de la televisión,
en arma de penetración china (¡qué risa!)
y seguir por el Paseo,
que, en realidad, ha sido, por siglos,
escaparse y amplísimo callejón vidriado del imperio en turno
Se llega así a Juárez,
con su falsa prosperidad de curios shop,
y su Alameda, remanso al que corren a abrevar
los muchos desempleados, vejestorios de ilusión marchita,
parejillas jugando al clandestino
y furtivo amor paletero del mediodía
y alguna que otra sanguijuela
Luego Madero,
donde la usura esconde el bulto
en rincones oscuros de segundo piso,
como las cucarachas en cocinas de casa decente
Hasta entrar a la Plaza, que llaman
de la Constitución (y más bien Zócalo,
por otras historias más antiguas),
con su aire mausoléico
que ya no engaña a nadie,
en cuya frías arcadas es posible ver aún
como se trafica con las cosas;
mientras arriba, en tétricas oficinas
que son como mazmorras,
se deciden voraz,
a veces miserablemente,
los destinos de la fe, el amplio Valle
en ruinas,
y la patria, siempre despojada
No te salgas de allí
ni de las grandes avenidas defecantes
porque entonces no respondo
Este monstruo, descascarado y gris,
aun puede acabar contigo
Cuídate, sobre todo, de la policía
y otros prestadores de servicios
Por lo demás
la gente sigue siendo buena,
triste e inmensamente pobre,
como corresponde a los habitantes
de la Capital de un país
en vías de desarrollo
y a punto de irse,
completamente, a la chingada
Nota
Como antes los Volcanes,
ahora, en ciertos días muy favorables,
es posible descubrir, en las alturas, lo llamado
Angel de la Independencia
Sólo que no te detengas demasiado
en los jardincillos de las laterales,
porque puedes ser atacado por las ratas,
que no gustan ver invadida, ni siquiera los domingos,
su soberanía territorial.

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