RECUERDOS DE FAMILIA

»Mi Poeta aquí sugerido: Lizardo Cruzado

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De aquel tiempo recuerdo algo a mi padre,
que el pobre se murió de pulmonía,
la culpa fue del frío que allí hacía,
y así que le cuidara bien mi madre,
se fue aunque no debía.

Debiendo de apencar con cuatro hijos,
haciendo exhibición de valentía,
las cuatro perras gordas que tenía
hicieron que sirvieran de amasijos,
como una lotería.

De aquel tiempo a mi madre hoy la recuerdo
su gran dedicación y su alegría,
lo mucho que abrazaba y me quería,
fue tanto su cariño que hoy me pierdo
al ver que me reñía.

Los dos, mi padre y madre, ya están muertos,
se fueron cuando menos lo esperaban
a cuestas con lo mucho que soñaban,
mas sé que me verán, que están despiertos
lo sé porque me amaban.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Lizardo Cruzado

Lizardo Cruzado

Indigestión contemplando el ocaso

Para Beto Ortiz

-de FM a AM repentinamente-

la tarde y
su asombrosa soledad de huevos fritos

mujeres robustas cuelgan calzoncillos rojos
embanderando la ciudad
cualquiera imaginaría al viento
soplando
bajo la cola de los burros
despertando a los ángeles en lo profundo de las tabernas
pero es sólo quizá
un peatón desprevenido
a punto de ser arrollado por un chevrolet
viejísimo
una tenue sensación de piojos
y cansancio
el día que se alarga
infinitamente mordido por los perros

claramente puedo ver el incendio de las rosas en
el laberinto
entre viejos poemas y
preservativos usados
pateando latas besando latas copulando
ratas
y aquellas campanas condenadas
a resonar en un olvidado campanario
y morirse siempre
tristemente
como el largo y
lancinante alarido de una bolsa vacía

Marilyn tropieza levemente en la penumbra
el viento deja ver sus muslos
mientras innumerables muchachos
se masturban
-y un suave olor a genitales inunda
el ambiente-
hastiados de lamer senos insípidos
o soñando mientras el tiempo transcurre
bajo peludas axilas sudorosas
la cosa es despertar de repente
con el cuerpo torpemente deambulando
entre sábanas sangrantes
o bajo el retórico andamiaje de un firmamento desteñido
que se refleja en
el hedor de una negra alcantarilla

es el momento preciso
para ponerle cuernos al marido
patear un niño en La Parada
firmar el testamento legando todo
a una fundación de lagartijas
armarse caballero en cualquier kilómetro
de cualquier carretera
y velar las armas dignamente
en el miserable patio de un burdel barato

y mientras el mondongo se enfría
en una cacerola
y un empate cero a cero motiva el enésimo
vaso de cerveza
no hay nada qué hacer
sino quizá pellizcar
en el trasero a la mujer robusta
guiñar el ojo también a la cuñada
comentar el sarpullido de las monjas
soltar el humor negro de día domingo
mientras alrededor de los pies siempre mal lavados
el sol proyecta sus fantasmas y
entra en frenesí el aquelarre

-la tarde y su asombrosa soledad
de huevos fritos-

-de AM a FM nuevamente- (5)

Las flores

Mi infancia tenía un florero
Lleno de flores de plástico
Que no tenían raíces
Ni daban fruto
Y cuya primavera era el día en
Que las limpiaban con un trapo
Todos los días florecían y
También todas las noches
Hasta que se agrietaron amarillas
Y sus almas de oxidado alambre
Asomaron por los tallos
Entonces mamá las mudó
Del florero al basurero
Donde por última vez florecieron
Y entonces me di cuenta que ellas
No eran flores de verdad
Pero tampoco eran de plástico
Simplemente
Eran
Flores.

Un día

No veo desesperanza ni esperanza
En las moscas que cubrirán
Mi cadáver
Cómo sentir soledad entre tantos
Seres alados que
No fingirán mi ascensión
Sólo atisbo una ternura grande
Que no cabe en mis ojos
Tan grande que ya
Ni a mi cadáver distingo
Sino únicamente miles de patitas
Y de alitas
Sobre mí
Cubriéndome con un manto más oscuro
Y dulce que la noche.

Una rosa

Una rosa que sangra puede
diluir la poesía en el mar de una gota
o puede apagar el incendio
del mundo antes que llegue a encenderse
y hasta con infinita ternura
ahogar puede a la Muerte

Pero no puede dejar de sangrar.

La noche

Era mentira que uno enloqueciera
Y terminase arrancando chispas sin pedernal
Con la mano crispada
O que el pecador se consumiera
Acariciando soledades
En su palma repleta de pelos
Era mentira
Pues tras tantas lunas
La masturbación
No ha agrandado ni
Empequeñecido
Mi tristeza
Sólo a veces me
Despierta en
La oscuridad
La certidumbre de unas
Manchas azules
Que dejé afuera
Y aún resplandecen
En la noche.

Los héroes

Declamo el heroísmo
De los héroes
Que se dejaron matar
Hace siglos
Para que hoy sea feriado

Cuando bajo del proscenio
Ahogados aplausos y cae al olvido
Mi heroísmo de niño

Por la tarde mamá nos decía
Su papá segurito ya
Se quedó tomando

Pero yo sabía que no era cierto
Papá andaba enfrascado
En solitarias batallas
Y cuando volvía a casa
Tambaleándose por las noches
Desde mi lecho lo oía tropezar y
Arrojar cansado sus armas
Pero no me atreví nunca a saltar
A su encuentro
Y preguntarle si había ganado.
(En Umbral No. 15. Trujillo, Perú. 2003.)

Las estrellas

Hoy encontré varios retazos de papel plateado
Bien prensados en un libro viejo
De mi infancia

Con ese papel plateado que envolvía
Cigarrillos y los chocolates tipo cuzco
Podían recortarse estrellas y
Cometas
Estrellas fugaces

El placer consistía en guardarlo y nunca usarlo
Nunca supe porqué
(En: Metrópolis No. 16. México D.F. 2009)

VOY A escribir un poema

Por eso me marcho de esta
Hoja de papel endeble
Y quebradiza

Por eso arranco y
Me despojo
De esotras páginas que vendaban
Mis heridas
Y dejo que de éstas
Ríos de luminosa tinta
Broten
Salpicando el firmamento las paredes
Y el asfalto

Voy a dejar mi corazón
Como un pollito enfurecido picoteando
El maíz mezquino de la urbe
Voy a entregarme al viento
Y a los hombres
Como una prostituta buscando Amor
O sino tal vez algo más humilde
El semen de la Vida apenas
O la huella de la Vida
Entre miles de huellas de ciervos y de lobos
Confundida

Voy a comerme una nube
Para vomitar una lluvia
Voy a fornicar una orquídea
No añoraré más al otoño
Con su hojarasca de densos
Párpados cubriéndome
Ni soñaré con la Vida
Al final entregaré todo lo que tengo
Y quedaré totalmente
Desnudo
Vistiendo a un poema

Por eso me marcho de aquí
Alado cual rata mitológica
Sin importarme si en la mitología
Hay ratas voladoras
Pues aunque yo no sepa nada
Sé que estoy escribiendo
Si lo supiera todo
No sabría qué estoy escribiendo
Y a pesar de que todo yo lo ignore
Sé que he de vivir
Aunque decida escribir que
He muerto

Por eso he intentado
Escribir un poema hasta
Aquí.

Balada urbana

Salto al día cual escudo
De mi sombra
Y un matamoscas cual adarga entre los brazos
Caballero voy en osamentas arrugadas de automóviles
Jinete entristecido sobre perros apaleados
Gentil y gallardo canto
Bizarro adalid soy
Y altivo enamorado
Pues ciertamente defiendo y amo a ignota dama
De pezones pequeños como taxis
Que aferrada duerme a un rascacielos de peluche
Con una autopista introducida en su boca diminuta
Y en densa neblina envuelta cual enaguas humeante
Que yo arranco y arrojo desnudándola
Para entonces airado cabalgar en su abrupto pubis que
Cual oscuro trailer peludo escapa por la carretera
Al norte
Hacia sus senos

Soy un caballero azul oculto en verdes colectivos
Y mi corazón a la vista de todos
Es a no dudarlo convincente credencial
Que me hace anónimo
Y donde el sol puede encender su cigarrillo
Lame mi dama agora un helado de frambuesa
Que es mi corazón casi derretido en el pecho mío
Mi corazón omnipresente como afiche de
Concierto subterráneo de latiods y de sangre
En todas las paredes
Mi corazón tan rojo como foco de prostíbulo
Mi corazón digo tranquilo surtidor de sangre
Ignorado trivial en esquina de callejuela de mi cuerpo
Hasta que de vida estalla incendio
Y en mi corazón conectan todos mangueras y cuchillos

Mi dama es como tierno infante que aún se orina en cama
Y micciona el océano amarillo
Donde nado
Y donde canto su belleza lamentando sus desaires
Juglares homosexuales entonan
Himnos patrióticos y blues para su goce
Mientras yo masturbo a un poste que
Eyacula un chorro de luz bajo el cual
Me veo solo y vil y enamorado
Así a mi dama yo amo
Escupo en sus mejillas su piel con mis pisadas acaricio
Y poséola luego ferozmente
Penetrando al húmedo y lascivo sexo de una alcantarilla
A la muerte no le temo sino a su amor terrible
Atronador y pavoroso como un centro comercial
A su beso pesado como un pájaro muerto y
También a su oscuro veneno de luciérnaga
Aquí está sin embargo ardiendo
Mi corazón escudo de su honra
Y la heráldica de mis vísceras certifica la alcurnia de mis heces
Y mi alma
Extendida como un manto de basura a su paso majestuoso

Yo desfago entuertos venzo en lides reto
A la la Noche
Exijo el Santo Grial en las cantinas
Y dejo correr el amor como pus de mis feridas
Con el corazón manando baba contemplo a mi señora
La recuerdo feroz como un abismo
Ordeñando mi corazón con sus arteros besos
Y hasta el delirio adoro sus caderas de asfalto
Sus labios de flexiglás sus tiernos ojos de neón
Y su amada silueta que fantasmal aparece en los mapas
Con largo río de lágrimas surcan su su pecho
Pero a mi corazón le pertenece
Por completo
Entre estos endriagos y súper ofertas y quimeras
Yo soy su caballero
Y mi corazón es piedra en la honda de mi cuerpo
Para derribar a Goliat
Aquel agigantado rascacielo

Poiesis

El
acto
de
magia
no es
tragar
filosos
y
afilados
sables
sin sufrir
herida
alguna
sino
que
el acto
de magia
consiste
en
tragar
delicadas
y
pálidas
florecillas
sufriendo
horribles
desgarraduras
y
desgarramientos.

Poiesis

La
Poesía
es
como aquellos actos que
hacemos de noche cuando yacemos
en el lecho profundamente
dormidos
-verbigracia:
esconder el aterido pie
bajo la sábana, sosegar un álgido escozor
ventral o
dar la espalda a una
impertinente luz-.

La
Poesía es
semejante a tales acciones, diferentes a
los sueños, pero
igualmente maravillosas,
realizadas
con toda exactitud y
precisión,
aún a ciegas,
como si estuviésemos despiertos
de algún misterioso modo en
medio de los sueños,
o dirigidos por alguien que
habita en nosotros
pero que es mucho más fuerte
y también más sabio.

Actos que
al despertar no recordaremos
ni podremos concebir,
mas
gracias a los cuales
dormimos plácidamente toda la noche
y podemos también
soñar…

Como esos actos,
la Poesía
es.

Una hormiga en la barriga

Sí,
verdaderamente quien ríe al último
ríe mejor.

Sí,
y esto aunque
la Muerte
no tenga dientes.

Copla

Tengo el corazón tan cerca del piso
que es una oscura piedra atravesada en mi camino
o un grillete atado a los tobillos
o un fruto podrido que ha caído

Tengo el corazón tan cerca del piso
que todos pueden pisotearlo
inadvertidamente mientras pasan
o llevarlo el cierzo hacia la nada
mezclado en la hojarasca
para nunca más verlo

Lo tengo tan abajo
que las cucarachas han llegado a considerarlo
de su tribu
y mis pies no sienten más el frío
al calor de su abrigo

Tengo el corazón tan cerca del piso
que se halla mas bien hundido
en el profundo pozo negro de mi cuerpo
cantando
tan cerca del piso
que mi corazón no es más
que este arrugado par de calcetines que
en mis pies tengo
agujereados
y apestando.

ai lov

Amo el tiempo que pasa
Amo el éter donde los ángeles
son pederastas y felices
Amo la manera como cacarean los perros
al amanecer
Amo tu cuerpo blindado y abierto
tus nalgas neumáticas y firmes
tus senos por los que asciendo a la luz de la ciudad
y de donde lo contemplo todo
como desde un edificio de veinte o veintidós pisos
Amo el odio con que me amas
Amo las suelas de tus zapatos ebrias
preñadas de polvo y sol urbanos
Amo a mi prójimo a mis testículos y al Complejo de Edipo
Amo la ONU la OEA la OTAN todas las sociedades
anónimas
Amo los hipogrifos y los tréboles de cuatro hojas
Y amo el sol
Amo la Vida
Amo el champú anticaspa que no irrita los ojos.

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