YO YA NO TENGO PUEBLO

Poeta sugerido: Víctor Corcoba Herrero

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Museros no es mi pueblo que yo pueblo no tengo,
no sé ni a dónde voy, no sé de dónde vengo.

Museros no es mi pueblo que pueblo yo hoy no tengo,
que azares del destino me hicieron emigrar
desde la tierna infancia a más de algún lugar
y en la mitad del trecho perdióse mi abolengo.

Siendo Madrid mi casa con frecuencia volvía
a ver a mi familia y a ver a mis amigos,
mas hoy no tengo a nadie, ya no quedan testigos
y en donde mal pervivo no existe ya tranvía.

Se fueron mis amigos, se fueron mis hermanos
mis padres, mi familia, casi todos se fueron,
de todos que quedaban ya todos se murieron
e incluso los recuerdos resultan ser ancianos.

Y hoy al fin del camino me agarro con morriña,
que algún rescoldo aún queda de lo que fue un hogar,
sus vides, sus bodegas, los trigos, sus campiñas,
creo Zazuar se llama, se llamaba Zazuar

Museros no es mi pueblo que yo pueblo no tengo,
no sé ni a donde voy, no sé de dónde vengo.
©donaciano bueno

Zazuar es un pequeño municipio al sur de la provincia de Burgos de donde soy originario y de donde me fui con apenas trece años. Museros, una pequeña población próxima a Valencia, en la que actualmente resido.

POETA SUGERIDO: Víctor Corcoba Herrero

Víctor Corcoba Herrero

Ante deseos envenenados

Descompensadas pasiones
se apoderan del mundo;
deseos de poder y podar,
de dominar y domar,
de someter y arremeter.

Adormecida la humanidad,
nada es lo mismo,
ni el amor sabe a rosa,
ni la rosa a poesía,
ni la poesía a vida,
ni la vida a manantial de luz.

Hacen falta corazones abiertos
al amor de los amores,
al amor de Dios,
en un tierra que entierra
la sonrisa de los niños
y se ciega a dar palos a los sordos.

Se precisan labradores
que cultiven labios de alma,
para que sus besos cautiven
el orbe y el urbe, el ser y el estar.

Si tú eres uno de ellos,
escríbelo en el aire,
abracemos miradas
y ciñamos corazones,
para que el poema de vivir
vuelva a la vida,
y en la vida viva y nos reviva.

Ante la crisis de autenticidad

I
Ante tanta crisis de autenticidad,
registremos la poesía como signo
de identidad y señal de amor.

II
La educación hace al hombre.
Le ayuda a hacerse a la vida.
Y a vivir más humanamente.
Y a penetrar en el corazón.
Y a ser más de la poesía que del poder.
Como ésto no es así,
propongo rehacer la reeducación.

III
Lo educativo como creación.
La creación como arte.
El arte como vida.
La vida como belleza.
La belleza como rasgo de la poesía.
La poesía como estela de luz.
La luz como luz para caminar.

IV
La más nívea formación,
consiste en transformar
el bien cultural, en bien educativo.
Y lo educativo en un acto de amor.
Y el amor en un acto de poesía.
Y la poesía en un acto de esperanza.

V
Las edades de la vida,
son como escaleras del verso,
cuántas más subes,
más gozosa es la bajada.

VI
La urbanidad es una obligación
vital para crecer por dentro
que es lo que vale y lo que vive.

Lo que vive y lo que vale,
son los latidos del alma,
la ética de la estética,
la acción de los maestros,
que cultivan lo que predican,
por herencia de la coherencia.

Manifiesto del amor

Quise medir el amor
con los labios del mar,
y el mar me bañó de versos
con los labios de tu boca.

Tu boca es el olvido del yo
y la memoria del alma
que se funde y se confunde.

Porque el amor
es la necesidad de salir
de uno mismo
y de entrar en el otro
como luna en la mar.

Y el mar con el amor
es un poema de vida,
en busca de soles y de sales,
un aire de rosas en llama.

Una llama que se enciende
con los ojos del alma,
que crece con los oídos del pulso,
y con el tacto de la poesía.

La poesía como el amor
nunca pasará de moda,
siempre nos resucitará
todas las bondades
y todas las virtudes.

Si quieres ser correspondido
con el beso del amor,
ama tú y espera,
que la espera aviva y revive.

Revive y aviva la rosa del amor,
que lo es todo en todos,
y que nos vuelve nada en la nada.

Que cada cual verse al amor
como quiera verse y abrazarse.
Que cada cual verse al amor
como quiera morir y renacerse.

Que cada cual verse al amor
como el amor versa a la vida,
donde los acantilados encantados,
conciertan la desnuda sonata
del gusto en el gesto del goce,
tan anudado como anidado,
tan acompasado como acompañado,
y tan compartido como repartido.

La paz conlleva respeto

Digo que la paz se reduce al respeto
de los derechos del hombre
y se somete a la devoción
de que nadie es más que nadie
y de que nadie es menos que nadie
y de que todos somos alguien.

La paz se reafirma en el amor,
previo firmar la consideración
de adoptar una actitud de diálogo
y una aptitud de poeta.

Porque el poeta es la transmisión del yo,
se ratifica siendo para los demás,
lo que se es para uno:
un valor sin fronteras
y un frente sin valor de mercado.

Porque la paz no se puede construir
en falso, hay que llamar
a la armonía de los aires
para que limpien las discordias.

Lo primero es citarse
con los enemigos
y declarar la amistad
como horizonte
para todos los tiempos y edades.

En cielo tranquilo, sale el sol,
y al igual que en el mar,
a su paso, todo lo calma.

Porque todo pasa,
sólo la dulzura permanece.
Lo esencial es quedarse sin armas,
con el alma en donación,
para bañarse de versos
y declarar el estado del gozo.

Porque el gozo de la paz
es un mar siempre lleno
de níveas sonrisas,
tan puras como las de un niño
y tan inmensas como el cielo.

La justicia

En la justicia justa,
sólo vive la gesta de la paz.

Nadar en armonía,
sin vencedores
ni vencidos,
es el más cálido
concierto a la concordia
y el más sublime ensamblaje justo.

El hombre tiene hambre,
hambre de ley natural
ante tanta ley sin ley
a la justicia social,
necesidad de vuelo,
ansiedad de verdad,
frente a tantas necias necedades.

La verdad

Hay que defender la paz a todo trance
y trenzar trazos de versos,
que aniden en la verdad y bondad.

Para de la verdad beber y vivir,
esta receta:
escucha y no escarches,
observa y no reserves,
ama y no llames, ¡ama!.

Las guerras son inútiles,
generan odios y adioses.

Lo esencial es estar bien
consigo mismo
para estar bien con los demás,
y declarar al enemigo amigo.

Niños pobres y niños ricos

La acogida, el amor, y el servicio al niño,
nota distintiva de las familias cristianas.
(Juan Pablo II.-
Exhortación apostólica postsinodal Familiaris Consortio,
noviembre de 1981)

Los niños del mundo pobre,
se les recluta para ser escudos,
se les arma para ser guerreros,
se les adoctrina para ser leones,
y a cambio de pan, reciben odio,
que les mutila la sonrisa del alma.

Los pobres niños del mundo rico,
abandonados a sí mismos
y a sus instintos del vicio,
viven tan ociosos como vacíos,
entre computadoras
que hablan,
pero no sienten,
en una casa donde los padres
viven cada uno a su manera,
sin tiempo para sus hijos,
sin deber educativo alguno,
tan sólo el derecho
a traerle una cosa cada día.

Ante preocupante atmósfera,
dispongo y propongo,
por orden del corazón,
acorazado por el desorden,
lo que sigue:
Que al niño se le trate como niño,
que los padres multipliquen el amor,
y que el mundo divida los panes.

Porque…
la familia debe ser para los niños,
el primer latido de paz,
y el mundo,
el primer verso de amor.

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