EL MUNDO, NUESTRO MUNDO

Mi Poeta sugerido: »Francisco Pérez Febres-Cordero

 

Este mundo,
este carro destartalado y mustio,
con llantas plagadas de verrugas,
padece de psoriasis,
está enfermo.

Nosotros,
los humanos,
listos,
autoproclamados listos
pero irresponsables,
y aún más, insolidarios,
cada uno tirando hacia donde le viene en gana;
inmensamente influenciables,
siempre a la búsqueda de la verdad,
de nuestra única y exclusiva verdad,
la única,
la nuestra,
nuestra certeza absoluta.

Queremos cambiarlo,
a nuestra manera,
según nuestros propios intereses,
y se nos hunde.
Y poco a poco,
las esperanzas,
las pocas que nos quedan,
se van por el desagüe del inodoro.

Los buenos,
los malos,
los blancos y los negros,
los ricos y los pobres,
los ricos que desprecian a los pobres,
los pobres que odian a los ricos,
los bendecidos o no,
los que alardean de corazón y los que no lo tienen,
los que saben,
y los que dicen saber y que no saben
(imprescindible incluir aquí a toda la caterva de predicadores),
que presumen de vivos y están muertos,
los que se ofrecen,
los anti-todo,
los que piensan
o los que se fuman un puro.

Cada uno
con su propia letanía,
como el más listo,
imprescindible y/o predestinado,
el más inseguro,
seguro.

Y mientras tanto, el enfermo se muere,
sin despedirse,
se muere,
irremediablemente
se muere,
de vergüenza.
©donaciano bueno

¿Es éste el mejor mundo de los posibles, como creo decía Santo Tomás o el peor según el pesimista de Schopenhaüer? Y nosotros ¿somos los responsables de su deterioro material y moral? Con estos versos me he permitido incursionar en este tipo de poesía, sin métrica, ni rima, no habitual en mi.

POETA SUGERIDO: Francisco Pérez Febres-Cordero

Francisco Pérez Febres-Cordero

Sarcasmos – 40

Es cosa comprobada
que siempre en el amor cortos prefacios,
tarde o temprano tienen
epílogos extensos y enredados.

II
Siento al escribir mis versos
dentro del alma la pena
de no poder decir todo
lo que mi mente desea,
pues las palabras no alcanzan
a transcribir las ideas:
es ciertamente difícil
el intentar en sentencias
encerrar los pensamientos,
que límites nunca aceptan.

Pero pese a ello, converso
algunos pequeños poemas:
son el único recuerdo
de delirios de grandeza:
de instantes en que creía
que podía ser poeta,
y que fueron sólo sueños
de los que ya nada queda.

I
Yo quisiera poder decir en versos
las muchas emociones
que sin cesar mi corazón sacuden
en el día o la noche;
quisiera interpretar los dulces trinos
de las aves del monte
y el susurro del viento cuando pasa
de noche entre las flores;
saber lo que las olas en la playa
dicen cuando se rompen
e interpretar los mil sonidos vagos
que en la floresta se oyen.
Pero inútil será que lo desee:
que no pueden los hombres
encerrar en palabras los misterios
que la natura esconde.
Y a solas bajo el cielo despejado,
lejos de ruidos torpes,
escribiré mientras que Dios lo quiera
versos de amores.

XXX
Yo también –¿no sabías?–
soy poeta coronado…
¡Con la ,,corona” indigna
del amor engañado!

XXIX
No pienses, si me ves pasar con otra,
que aquel cariño que te tuve ha muerto:
te lo he jurado eterno y yo soy siempre
fiel a mis juramentos.

Mas la materia es débil; y si el alma
puede querer de lejos,
aquella necesita la presencia
de algo palpable y cierto.

XVIII
No hay nada que justifique
esta rutina tediosa
a que algunos llaman vida
con un cinismo que asombra.

Puesto en medio de este mundo
sin ser mi opinión pedida,
al menos debieron darme
aliciente en la alegría.

Pero soy cual una barca
dando tumbos en un mar
de hastío y de pesadumbre
sin ver tierra o naufragar.

Ver tierra, un islote ver
con una accesible playa
en donde pueda lograr
felicidad y bonanza.

O naufragar de una vez,
salir de esta incertidumbre
que hace mi vida espantosa,
que hace mi acento más lúgubre.

Quizá es mejor naufragar.
Vivos, sabemos la muerte
va la vida a interrumpir;
mas la muerte es para siempre.

XVII
Una tarde que yo había
más de cuenta bebido,
me recosté, adormecido,
sobre la pública vía;
un rato allí ya tenía
descansando placentero,
cuando un cerdo majadero
acercóse a mi lado,
quizá por estar cansado
se echó, cual en su chiquero.

En rato tan enojoso
un buen anciano pasó,
y tan pronto como vio
aquel cuadro nada hermoso,
dijo en tono sentencioso:
,,Siempre por la compañía
sabrán tu categoría…”
Y el animal, oyendo esto,
se levantó y se fue presto
por donde venido había.

XXVI
Ayer por primera vez
vi pasar una belleza
y no volví la cabeza
para verla con fijeza
de los hombros a los pies.

Pero no me extraña aquello
ni me tiene preocupado;
mi gusto no se ha cambiado;
la cabeza no he volteado
porque me dolía el cuello.

XXV
La vida es una broma interminable
y el Amor es una broma más pesada;
es para subsistir indispensable
enfrentarlo con una carcajada.

Quien toma en serio a Amor está perdido–
bromas hay que encarar on otras bromas.
Mucho mejor te puede ir en la vida
si dó las dan las tomas.

XXIV
Cual Diógenes, me haré de una linterna
para buscar una mujer afable,
femenina, romántica, muy tierna,
comprensiva, adaptable…
y mi busca será también eterna.

XXIII
El pelo corto y suelto
en desorden atroz;
la frente sudorosa
quemada por el sol:
de su boca colgando
humeante un ,,Viceroy”;
la camisa anudada
delante; un pantalón
bastante estrecho al cuerpo;
zapatos sin color;
dando saltos convulsos
incansable, y con voz
ronca diciendo a gritos
incomprensible un son.
¿Es un hombre dopado
o lleno de alcohol?
¡Nada de eso! Tan sólo
–común escena de hoy–
una joven ,,moderna”
bailando ,,rock and Roll”.

XXII
Toda mujer hermosa es un castigo
a quien de amores la requiere en vano
y un premio –aunque dudoso–
a quien logra su mano.

XXI
Si te vas a casar (que en sí es locura)
buscar no debes la mujer más bella
pues vivirás muriendo al ver que todos
clavan ansiosos la mirada en ella.

XX
La vida es de por sí penosa y dura
(a muchos salva de ir al Purgatorio);
¿para qué complicarla más, entonces,
con esa gran locura, el Matrimonio?

XIX
Después de vivir algo, llegué a estas conclusiones:
haz del Amor un juego; del Sarcasmo una ciencia;
recuerda que el Dinero puede mover peñones;
que es el mundo tan sólo del Infierno una agencia;
que una Mentira logra más francas razones
y que es toda mujer una Amante en potencia.

XVIII
Tus labios se parecen a los pétalos
marchitos de una rosa
que pasó en un salón de mano en mano
y hoy, ya olvidaba, mustia se deshoja.

Y a mis labios tus besos
parecen como gotas
de un elixir de fórmula secreta
que un amargo dulzor deja en la boca.

Tus labios han perdido, al roce de otros,
su seducción; y si te beso ahora
es por satisfacer de vez en cuando
alguna súbita ansiedad erótica.

XVII
En este mundo fatal
nada es verdad o mentira–
todo es según el caudal
que puede pagar quien mira.

XVI
Pues no he tenido en el amor fortuna,
me desquito escribiendo estos sarcasmos
irónicos espasmos
de una palma que agoniza sin fe alguna.

XV
No digas que con nada te he dejado.
¿Y toda la experiencia que te he dado?

XIV
Esta mujer tan hermosa
fue muy popular un día
y cada vez la veía
de otro hombre prenda dichosa;
pero agotó presurosa
de varones el caudal
con su ansiedad sin igual
y hoy se preocupa y suspira
porque si alguno la mira
es sólo en forma casual.

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