ESTE MUNDO TAN BONITO

Yolanda Pantín (poeta sugerido)

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El mundo es muy bonito ¿quién lo dijo?
depende cada cual como lo mire,
algunos lo verán como un botijo
cuyo agua fue el buen dios quien lo bendijo
o flema que produce un retortijo
y un día ha de acabar aunque se estire.

El mundo ¿qué es el mundo, los planetas?
Algunos te dirán pronto se acaba.
Los hombres no harán uso de más tretas
que habrán de hacer muy pronto las maletas
incluso los que escriben, los poetas,
que aquí ya se acabó lo que se daba.

Ignoro si habrá sitio para tantos,
si tales contingencias se han previsto,
podría haber lugar en camposantos,
vivir en el parnaso tantos santos,
los mares desbordarse con sus llantos
sabiendo que ha de ser lo nunca visto.

¿A qué viene dar vueltas a esa noria?
Que el mundo cuando acabe pues se acaba.
A fin y a cabo el mundo es una escoria
pabilo de una vela en palmatoria,
los posos desgarbados de achicoria
y yo he venido aquí a pelar la pava.
©donaciano bueno

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Yolanda Pantín

ALENTEJO

Los barcos se desplazan
en una inmensidad sin tiempo.

No duele este paisaje
que he soñado,

y fluye,

según mi pensamiento,
lejos, muy lejos.

OCASO

En la casa el aire se había vaciado.

Clara me propuso subir a la terraza
abierta a la ciudad y al Ávila al fondo.

Recuerdo que miré la montaña
como si nunca la hubiese visto:

Todo me asombraba en ella,
las formas que la luz había suavizado,

el color, la calma indiferencia que nacía, pensaba,
en aquella hora cercana a la noche,

cuando todo parecía, al mismo tiempo,
estar vivo y estar muerto.

Mi amiga se apoyó de la baranda
y allí estuvo un largo rato, sin hablar.

Yo me senté en el suelo, distante,
protegida como estaba

por el muro de concreto

(había heredado de la niñez
el miedo a las alturas

y a las grandes mariposas nocturnas).

Desde la terraza parecía inocente aquello,
e indefenso, aun cuando las luces

en las autopistas semejaban
ríos de sangre, arterias en un cuerpo de vidrio,

frágil al tacto.

La muchacha se acercó y se sentó a mi lado.
conversamos en voz baja, sin mirarnos.

-Para ti amar es una pérdida.

Clara insistía en mostrarme
lo que creía era mayor que la cárcel del pensamiento,

pequeños infiernos cotidianos
a los que todos los días agregamos

una piedra, una palabra,
un minuto del tiempo precioso.

-Hemos vivido para ver ésto, decía.

Agradecí la pureza de su rostro,
el perfil recortado al igual que las montañas,

contra el cielo.

Y el hecho de que fuéramos
dos mujeres en el silencio,

ajenas a lo que habría de suceder luego

-torpeza, ensimismamiento.

Pero nada de aquello sabíamos en la quietud de la tarde.

GACELA

(no por su belleza)

Nada le asegura
a la gacela permanencia
sino, al contrario, le confirma
tal es el estrépito de hojas
o pisadas de elefantes

a lo lejos

su fragilidad
que finalmente es pánico

El CIERVO

Iba yo con mi hermano por el bosque,
cuando lo vi entre las ramas asomarse.

Pude verlo como era,
y él, mirarme:

Macho, de alta cornamenta.

Aunque de noche,
los ojos clarearon en su estupor al verme.

Volvió la grupa,
temeroso.

Yo alcé el arma que llevaba
y apunté entre los cuernos.

Disparé. Y con ello la cabeza
se deshizo en el aire que había respirado.

Donde hubo belleza
quedó el cuerpo tendido sobre la hierba.

Tomé el arma
y se la di a mi hermano.

‘Ten -le dije: el rifle
con el que he matado sin deseo’.

Volví la espalda
y caminé hacia el auto

que había dejado
en el umbral del bosque.

CAPILLAS IMPERFECTAS

(Monasterio de Batalha)
Duarte y Eleonora de Aragón

Descansen estos reyes
para la eternidad descubiertos,
bajo el cielo, sin haber sido
su deseo,
dormir bajo el sereno, clima inclemente,
invierno y fuego, cuando no alcanzó
el tiempo
para concluir, quién sabe, los dineros,
capillas que encomendaron a sus siervos,
y que hubiesen sido, túmulos funerarios,
de haberse terminado,
la perfección hecha forma.

Ya lo dice el nombre que llevan: guiño
para leer lo opuesto
suponiendo
que sea la perfección completitud, término;
Y siendo que son
capillas imperfectas,
La perfección, es posible,
como la belleza, no sólo de dios,
feudo,
sino de la mano que la pretenda.

Pero cabe suponer:
Rendición, falta de aliento,
para la Eternidad expuestas
cabezas humilladas éstas, también de reyes.

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