¡MALDITO ADOCTRINAMIENTO!

»El Poeta sugerido: Yenny León

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(París 13-11-2015)
¡Qué dolor, qué pena me da, qué triste!
Yo este lamento inocular quisiera.
en ti, ser que humano eres y eres fiera
y mandarte a penar en una hoguera
por esa atrocidad que hoy día hiciste.

Mas tú no eres culpable, vil fantoche,
por tener marioneta por cerebro,
que quien movió los hilos esa noche
solamente intentó poner el broche
a su adoctrinamiento y descerebro.

Ellos son y sólo ellos los culpables
los que tales ideas te inculcaron
y haciéndote creer que son amables
cambiaron la razón por unos sables
y a tu mente inocente secuestraron.

Que un día llegará y los tribunales
a quien quiera que adoctrine ha de juzgar
por de mugre llenar los manantiales
y a los niños volver irracionales
con la única intención de manejar.
©donaciano bueno

Adoctrinar a un niño es como arrancarle las entrañas, abusar de la posición dominante del maestro? Clic para tuitear

Comentario del autor sobre el poema: Los profesionales de la educación cuya función es tan loable, algunos, en vez de dedicarse a FORMAR a los niños para ser futuros conciudadanos honorables, lo que hacen es DEFORMAR: adoctrinarles y trasmitirles sus obsesiones. Los radicalismos nacen en las escuelas y sólo ahí pueden evitarse.

POETA SUGERIDO: Yenny León?

Yenny León

RUPTURA

No llevas puesto nada encima
salvo el misterio de tu primera piel
la lección de que el tiempo
madura en el mar

mides a pasos el cielo
y moldeas con lo perdido
el pie de estrella
obligado a bajar sin calma

ninguna forma
separada al elevarse
forja el incendio

la ruptura
siempre va hacia la noche
oscureciéndose ante ti
mientras absorbe de tu boca
el gesto anudado
al sueño.

SOL ENDURECIDO

Vuelvo el rostro humedecido hacia la pizarra

mis dedos son cortos
y juegan al otro lado de la vida

soy niña:
bebo en un tazón de barro
un sol endurecido.

DEL OTRO LADO

A la altura de quien está frente a la puerta
se adecúa el viento

ante la vela, arbusto nómada, se enraízan los dedos

cargado de reflejos cambia el umbral
porque hay demasiado del otro lado

más allá del horizonte seco que se desmaya
crece una gota ininterrumpida

más tarde, algo acelerado por la pena
extraerá la ceniza
que se fuga de la muerte.

DE NIEVE Y DE NIEVE

Escribir en las cenizas del lenguaje.
Paul Celan

Hay que sufrir este tiempo
anota el padre de las cartas
que se adelantaron
a todos los detalles

en sus cobres
sufre, quiebra el zumbido
frente al ahogo
renueva los puntos
antiguamente grabados
sobre el futuro

tres gotas
de la misma sustancia
salpican su bastón
la metáfora enmohecida

la palabra nombra lugar y paisaje
sobre el aliento derrotado
inaugura el último verso
quema
un invierno hecho de nieve y de nieve.

CADA LATIDO

es un autoataque:
el corazón golpea contra el corazón
con el árbol
ocurre algo distinto
su corazón
por encima del agua corrompida
es fuego meditativo
hambre congelada.

EL ÁRBOL BORDEA el cielo

mientras la cuerda
larga y pesada
se hunde en la
sombra quejumbrosa de la rama

aquello que ha caído al suelo
es irrecuperable

sin línea
la montaña que eleva
a la piedra
desenfunda sus raíces.

CAMINANTE EN LA HENDIDURA de la luz

silencio que se retrae entre el espejo y la guarida

árbol:
ceniza desesperación
sol imaginario.

UNO A UNO

los badajos del campanario
se reducen

rocas como gotas
incendian
el esqueleto de la tierra

la nube tensa sobre la lluvia
el trueno lejano y su temblor
cumplen su vida
cuando el eco del pájaro
sostiene la piedra.

LAS FLORES encanecen

en el invierno desmayado
tras un precipicio de cielo

el tronco de un árbol perdido
se calcina
en una lenta conspiración de sonidos

cuando el hilo de la vida pende sobre el lago
cuando los ojos sufren el hambre de quedarse ciegos.

Mujer de agua

A Helena Araújo

Soy la mujer sentada
a la orilla de todos los lagos.
Los restos del árbol están impresos
en las yemas de mis dedos.
Me resbalo por la piel de la cigarra;
con mi delantal abanico el alma de la hoja.
Cruzo mis gruesos tobillos; busco selva la luna.
Me repito seis veces dentro de mí misma
en el umbral donde los mundos se funden.
Creo el huevo en la mitad de dos manos
que se abrazan sin tocarse.
Mientras dibujo el último círculo, aparece una segunda vida;
maraña de brazos, piernas y bocas.
No tengo otro papel sobre el cual escribir,
que la roca sobre la cual naufrago.

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