NO ES LO MISMO SOÑAR QUE SOÑAR

Mario Bojorquez (poeta sugerido)

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Soñar es una válvula de escape
¡quién dijo que soñar si trae a cuenta!
el sueño es como el río que alimenta
al agua que no encuentra quien le atrape,
soñar, lo que es soñar, todo se inventa.

Soñando que soñaba desperté
mas quise recordar lo que pasaba,
y todo en mi cerebro se ocultaba.
Después, del pensamiento solo sé
que en medio la tormenta me anegaba.

Los sueños son la forma de incordiar
que tuvo que inventar algún malaje
tratando de enfangarnos ese viaje
y así no permitirnos descansar,
buscando de imponernos un vendaje.

Yo, puestos a elegir, soñar despierto,
al menos mientras sueñas tú disfrutas,
pues eres quien manejas las batutas
que marcan el compás de ese concierto.
pudiéndose evitar pasar canutas.
©donaciano bueno

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Mario Bojorquez

Memorial de Ayotzinapa

I
—Le dije a mi nahual—
Todas las formas están vacías
apenas un relámpago atraviesa
la piedra de moler
y el río
que corre abajo
hacia la tierra honda
es apenas el murmullo del agua.
Todo está vacío.

II
Mi nahual respondió—
Todo el tiempo rehuimos
la visión de las cosas vacías.
Todo el tiempo creemos
que asimos la realidad
intocada.
Ve allá y recoge los huesos preciosos
para que los hombres vivan de nuevo,
la vida está vacía como el pellejo de una fiera
Junta los huesos y en un barreño
muele los huesos
para que los hombres puedan vivir.

III
Me dijo mi nahual—
Ahora tendríamos que ir a buscar
los huesos preciosos
Están a flor de tierra
casi insepultos
Basta remover un poco
el polvo
y encontraremos
los huesos calcinados
400 fosas hemos de escarbar
hasta encontrarlos
en Cerro viejo, en Cocula, en Huitzuco
Con las uñas partiremos la tierra
con las uñas y un poco de saliva

VI
Debo tomar ahora
camino hacia el Mictlán
lugar temible
a donde van a dar
las inocentes almas
Ahí el Señor y la Señora del oscuro recinto
me negarán los huesos
Trampas para mi muerte me darán
me darán la muerte como un regalo muy ansiado

VII
Me dijo mi nahual—
No te aflijas con eso
toma a 43 surianos
del «río de las calabacitas»
y condúcelos a «donde serena la noche»
Ahí morirás para que todos vivan
Sólo si mueres los dioses te darán un lugar
para que nadie olvide
un lugar para que la muerte sea memoria
alegre
ahí donde la muerte ondea como una bandera de justicia
Que no te aflija eso

XV
Éramos —le dije a mi nahual—
43 los del «río de las calabacitas»
y yo, pero yo no cuento ni tú tampoco
éramos, entonces, 43
los que cruzamos la noche

XVII
Me dijo mi nahual—
Debes soplar tres veces
el caracol sin agujeros
invita a los gusanos y a las abejas
y a los Avispones
para que hagan hoyos
por donde soplar
sopla fuerte
antes de que te arranquen la cara

XXXII
Después
ya no me acuerdo bien
si yo iba en el piso de la camioneta
empapado en mi propio rojo o en el de algún suriano
El que estaba a mi lado, el paisa, el comité
ya no respiraba ni latía
Pensé —es mi nahual—
y sí era pero también era el que me estaba pateando las costillas
lo miré sin ojos
ni cara
Se asustó al verme
Yo también era el desollado
pero me dio más fuerte.

Brooklyn Bridge

Desde la otra orilla de lo que digo
se tiende un puente para llegar a mi palabra.
Cada vez que pronuncio mi nombre,
mi nombre vuelve a mí desfigurado.
Cada que digo agua, el agua vuelve viento,
el viento fuego, el fuego mi nombre exacto
pero mucho más pleno, y más desconocido.

Tiro palabras, nombres, versos a la otra orilla
cada vez,
y cada vez anuncia nuevas intensidades
de lo que no conozco.

Habría de arrojar sobre este puente
aquello que no digo, mi silencio,
para que alguna vez vuelva poema.

Expresso at Soho

Yo soy ese que toma café
bajo los cascos de los caballos
He venido desde la Zona Río en Tijuana
Desde el Cecut a probar sus cubos de azúcar
No confío en el Village ni en sus antros clásicos
me gusta el SoHo barrio de pintores y galeristas
y en el mantel individual manchado de menta
le digo a mi amigo Poncho que aquí
y en Saint-Germain-des-Prés
en Les Deux Magots
el café sabe igual
que en El Taquito de la Leyva

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