Un 11 de marzo…

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Un día de marzo muchos ciudadanos de su lar salieron apoyando el pié izquierdo.
Un día de marzo, sobre la estación de Atocha volaban los cuervos.
Un día de marzo,¡qué pena, qué lástima, qué triste recuerdo!

Fue un 11 de marzo, hace ahora nueve años que la parca sacó la guadaña.
Un 11 de marzo, hace ahora nueve años se oyeron aullidos de lobos en la capital de España.
Un 11 de marzo, ahora hace nueve años salieron de casa
para ir al trabajo, como era costumbre, miles de personas todas las mañanas.

Llevaban consigo un gran equipaje lleno de esperanzas,
sueños prohibidos, amores, ilusiones muertas, sonrisas paganas.
Subieron al tren de la muerte donde la cobarde tragedia a ellos acechaba.
Fué un 11 de marzo, ahora hace nueve años, ¡qué pena, qué lástima!.

Ignoraban todos que en esa aventura para muchos la vida iba a ser truncada.
Nunca imaginaron que en ese trayecto un triste suceso helaría su alma.
No se percataron que en este planeta hay gente muy mala.
¡Pobres inocentes subieron al tren en la misma estación que siempre tomaban!
Fué un 11 de marzo, ahora hace nueve años, ¡qué pena, qué lástima!

Negros nubarrones presagiaban lluvias de hielo, tormentas ajadas.
Aves carroñeras husmeaban los cielos buscando carnaza.
Ahora el desconsuelo llora sin consuelo buscando palabras
que les de respuestas que sirvan de excusa a tanta desgracia.
Fué un 11 de marzo, ahora hace nueve años, ¡qué pena, qué lástima!

Maldigo a las bestias que ocultan sus rostros bajo forma humana.
Maldigo y condeno a la hoguera a esas sabandijas, a esas alimañas,
seres insensibles que vienen al mundo para hacer maldades, sembrando cizaña.
Fué un 11 de marzo, ahora hace nueve años, ¡qué pena, qué lástima!

Ese 11 de marzo, de tanto llorar, Madrid se inundó de lágrimas.

©donaciano buen

La vida de 191 personas inocentes fue truncada a las 10 de la mañana de un triste día 13 de marzo de 2004 Después de un largo proceso judicial, lleno de dudas y contradicciones, aún se desconoce quien fué el autor intelectual. Solamente Jamal Zougan fue declarado autor material y condenado a 42.922 años de prisión quien desde la cárcel sigue insistiendo en declararse inocente. — Aunque fue escrito el pasado año, nunca fue publicado. Lo hago ahora con la única intención y para que sirva de recuerdo de ese cruel atentado que jamás debe desaparecer de nuestra memoria.

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