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1º A UN PLATO DE LENTEJAS (mi poema)

2º El poeta sugerido: ''Jassín Antuna''

MI POEMA…de medio pelo Lee otros poemas de HUMOR

 

¡Qué pasada de legumbre,
revoltosas las lentejas,
a fuego lento en la lumbre,
mejor jóvenes que viejas!

Conozco bien el vicio de la gula,
de extasiarme ante un plato de lentejas
¡qué olor y qué sabor! Si tú las dejas
demuestras ser más lerdo que una mula.

Yo hoy aquí en estos versos me declaro
un buen amante de la buena mesa,
el hueso de jamón, esa sorpresa
que al caldo da sabor, eso está claro.

O ese almíbar de dioses, la grasilla
resbalando en la punta de mis labios.
Y el rojo pimentón, el pintalabios,
¡qué placer al comer, qué maravilla!

¿Y el chorizo? Ese ser estrafalario
que conoce a la perfección su oficio,
mas si el tocino falta me desquicio,
sería sin campana un campanario.

Admito que el comer resulta un vicio,
que una mesa y mantel son su escenario
y aunque hay más ingredientes, culinario,
si hay granitos de arroz, yo pierdo el juicio.

No puedo esperar más, venga el servicio,
que si es que de algo yo he morir prometo
que una gran cucharada yo me meto
antes de ya lanzarme al precipicio.

Con su ajito han de estar algo picante,
y a mi gusto también algo caldosas,
Amebas que en mi mar bailais mimosas,
¡que olor y qué emoción, vengan p’alante!
©donaciano bueno

Existen en la vida placeres dignos de aparecer en el ranking del hedonismo, como un buen plazo de lentejas.

MI POETA SUGERIDO: Jassín Antuna

Jassín Antuna

CRÓNICA

…henos aquí…

Todos viendo el revoleo de la mosca en el salón.

Estamos en silencio,
gritándole a la fosa negra.

Menos los zaguanes
y las cubiertas de metal helado
en donde azota el hambre
…………………………………………y el granizo.

Todos callados, agradeciendo…
…………………………o en la más perversa angustia.

Sucede que hasta la emoción humana
………………………………es un asunto de clase.

Sucede, también,
que la luz solar es compasiva.

Pero el concreto
………..del cuarto
…………..de un quinto piso
…………………….en un pobre barrio…
…………………………………………………..no.

Estamos en silencio
atentos a la sagrada palabra
………………………………………….de CNN.

Mi abuelo sembraba un naranjo
para alimentarnos a todos
pero creció un eucalipto.

Ahora, pasmado, pisa un mundo incomprensible.

El hombre, por segunda vez,
envidia la manera
del cerezo que vuelve
…………………………………………..en abril.

Y yo pienso…
……………….…en el “tejido social”.
Pienso que la seda blanca
resultó acetato de segunda.

Y yo pienso…
……………….…en el “tejido social”.
Pienso que la manta de maíz azul
sigue en manos de otras telas.

Renzo

Soñé con una terma volcánica
de hirviente linfa,

despierto en la espuma amarga,
perdido como hormiga que circunda nervaduras
de adoquines blancos.

Al santero, santero malvado, le digo:
¿Qué miras
desde tu choza, Renzo?
Yo sigo tendido en la arena
y el mortal bejuco
como escalera
arranca
para encallar en la madeja.
Pa’ escapar tengo
un palo y dos cristales.

Nunca rezo pero siempre exijo:
así, la coyuntura del hombre.

Parece una mosca ahogada
en el tazón de agua protista del perro.

Entonces,
¿cómo puede ser un ángel?

De la puna

Cuando mataste a los gorriones
tuve que enterrarlos.

Los llevé a la tierra yerma de la puna
donde el monzón nunca amaina.

Nación del amarillo escueto y jadeante
donde no hay azul con que batirlo.

Era un páramo de abundante nostalgia:
en la noche no
tilitaban los astros

y una comunidad de pavorreales quietos
que por plumas llevaban hojas como espadas…

Tuve que enterrar a los gorriones en la puna,
a los que eran nuestros.
En su tumba escribí la palabra silencio.

Juana y María

Una tarde Juana y María se treparon al tren.

La tarde se caía por los agujeros del costal de arroz,
las cazuelas de barro enmudecieron en los rincones,
los comales se enfriaron
y las jícaras se ahogaron en el pozo.

Juana:
¿Y si los trenes fueran al mar en vez de a la guerra?

¿Y si en vez de mandar balas al Bajío,
subiésemos tunas al monte?

¿Por qué nos levan, comadrita, de nuestra alameda azul?

María:
No importa a dónde nos lleven los trenes,
no importa qué traigan los costales,
no importa ya las gardenias a los pies de la parroquia.

Los hombres saben matarse,
no saben hacer frijoles.

Juana:
Oiga, comadrita,
¿y por qué obligan a nuestros huaraches
a correr por otros tepetates?

¿Ya no con canastas sino con winchesters?
¿Ya no con cántaros sino con colts?

María:
Los hombres dicen que es por patria.
Codician patria. Jadean y arañan por patria.
Hincan los muñones en el barro de la ciénaga por patria.

Juana:
Y cuando el sol se escape por la nuestra garganta
y la vida se escurra por nuestros vestidos,

cuando las moscas habiten las cazuelas que dejamos
y se marchiten las gardenias a los pies de la parroquia
¿sabremos lo que significa patria?,

le dijo Juana a María antes de treparse al tren.

Sombra

Me hinqué en la tarde y le chiflé a mi esencia.
Vino el galgo trompetando el viento.
Tomé, de nuevo, plumas y ramajes
para traer al éter visible solo por el ojo fuera.

Espectro que viene al tiempo de la luz
y se extiende en el yunque,
en la fragua de una unidad silvestre.

Celebro la llegada de mi alma al cuerpo,
llevo pasto al cordero de agua,
cera unida con astillas a las cestas,
eslabón esquivo del frío
de un calor.

Esta relación trinitaria
mastica junta amargos dátiles,
amargos dátiles nacidos en la honda arenisca de la duna.

Fin
al fideo no-humano
que reptaba,
reverencia a esto que se yergue.

Soy bípedo y puedo usar la tráquea,
una laringe para mezclar colores,
cerebro que clama el azúcar de granadas tiernas.

Veo unas venas tejidas a la tierra
nada menos que el anclaje
de un mástil endosistémico invadido de bocas.

Veo rampantes ocas que devoran
los restos del resto índigo del sol,
de esa luz que da, que nos mira
ardiendo en lo peligrosamente cerca.

En el parque

Vine al parque el día de mi cumple
para tomar algo de sombra en una banca verde
(mis amigos de la infancia venden armas y perico y fuman piedra y roban quemacocos)
mientras las palomas mueven el cuello

(Yo los vi comulgar en la parroquia
con sus trajes garzas en el estanque azul.
(Como pisadas (como manchas) estaban parados en el presbiterio frente a la crueldad de la sordera.

Hoy junto a esos perros
en la sombra de la banca verde
me burbujea el vacío
desde lo más adentro de mis órganos)
justo delante de los niños que bajan por los toboganes.

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