A UNAS PERRAS GORDAS

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No puedo recordar, les soy sincero.
Que un día como ayer, de otro cualquiera,
mirando a mi tullida faltriquera
me quise desprender de su dinero
sacándola hacia afuera.

Las cuatro perras gordas que allí había
al verse molestadas cuando hurgaba,
-ignoro cuanto tiempo las guardaba-
quisieron responder a lo que hacía
soltando una patada.

Por dios, les respondí ¡malditas perras
con mimo que cuidé! no agradecidas,
habiendo sido esclavas del rey Midas
hubierais soportado muchas guerras
y acaso hoy carcomidas.

Se ponga en mi lugar, me contestaron
¿no sabe lo del roce hace al cariño?
Estando tan cuidadas como un niño
y tan a gusto aquí que nos dejaron
ajenas al rapiño,

que cuesta mucho ya cambiar de estado,
nos hemos hecho ya acomodaticias
ajenas al placer y a las codicias.
Digamos que nos traen sin cuidado.
incluso las noticias.
©donaciano bueno

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Comentario: Hoy en día apenas se usa la expresión Para ti la perra gorda pero hasta hace unas décadas era muy común su uso sobre todo para zanjar una disputa verbal en la que una de las partes desistía de seguir discutiendo y la decía a modo de zanjar el tema, como si le estuviera dando la razón a la parte contraria pero no dándosela en realidad. La “perra gorda” era una moneda española, acuñada en 1870 por primera vez. Tenía un valor de 10 céntimos de peseta (moneda anterior al euro). Por debajo de ella estaba la “perra chica” que equivalía a 5 céntimos de peseta.
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