BENDITO FÚTBOL/

Hugo Gutiérrez Vega (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Olé tu madre, olé y olé, gritaba,
un tipo de apariencia regordito
al ver como insistente ella saltaba
mostrando su alegría. Y empinaba
la cresta cual gallito.

Y el olé lo paró el hombre del pito,
de forma que el semblante le cambiaba.
¡Penal, se oyó!. Fue el cielo que atronaba,
el mismo al que en relámpago inaudito
temblando suplicaba.

Después todo siguió igual o no, quizás
del síndrome bipolar él padeciera,
pues lo mismo arengaba a los demás
que afligido gritaba así no más
mientras se desespera.

¡Bendito seas tú, seas bendito!,
en mis letras te admiro, don balón,
aunque a veces nos crees frustración
por los ratos que muero de emoción,
aquí hoy yo resucito.
©donaciano bueno

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Hugo Gutiérrez Vega

«LAS INEPTITUDES DE LA INEPTA CULTURA»

I
Convencido de que existe otra forma de vivir
Li-Po se dejó llevar por el agua.

II
El poeta persa encontró que la salida
no estaba en el hueco de las palabras.

III
Píndaro demostró que también es posible la poesía de encargo
si el patrocinador no se da cuenta de la burla.

IV
De algunas traducciones al español se desprende
que los poetas mayas pasaron gran parte de su vida lloriqueando.

V
Borges ha traducido
estudiado y comentado
a treinta poetas sajones
y a tres poetas árabes
que nunca existieron.
Sus traducciones son particularmente fieles.
Se espera que muy pronto
otro estudioso del tema le proponga
algunas rectificaciones.

VI
Al final del diálogo entre el crítico y el poeta
el público observó que el crítico recogía su tiara
y se iba muy orondo por el sendero asfaltado.

El poeta se quedó en el salón
y procedió a comerse sus poemas
con una lentitud que denotaba revanchismo,
y lo que es más grave, delectación.

VII
El poeta romántico encontró
que el mundo está dividido
en dos mitades irreconciliables:
la de los que mandan
y la de los que obedecen.

Pensó que los poetas románticos
debían inaugurar una tercera mentalidad:
la de los que no mandan
y se niegan a obedecer.
Imaginó entonces su celda de la prisión:
una biblioteca selecta
dotada de una atmósfera de estudio,
y pintada con el tranquilo color
de la conciencia apaciguada.

VIII
El poeta de Samarcanda
tenía guardado su corazón
en una jaula de oro.
Lo escuchaba en las tardes.
Poco antes de morir lo pellizcó,
guardándoselo en el bolsillo
de su túnica funeraria.

IX
RECITALES
A la poeta Ladislalia de Montemar
Los poetas dijeron versos
y agitaron sus plumas en el gran salón.

Al día siguiente varias sirvientas
lucieron plumas de pavo real
en sus sombreros viejos.
Ellas opinan que los recitales son útiles
a la república.
Cuando el placer termine, 1977.

ARS POETICA

Entre oficio y oficio
(a mi trabajo acudo,
con mi dinero pago…),
el poema debe pasearse
como si nada pasara.
Georgetown blues y otros poemas, 1985.

Diario de tu cuerpo

De nuevo llegas a mi casa.
Conoces el camino
y sabes que mis cosas
se han amoldado a ti.

En el espejo
queda tu reflejo.

En la tarde de la ciudad,
bajo las máquinas;
en la tarde amarillenta,
sucia, habitada de sombras,
manchada por las prensas,
vociferante río de niebla
hacia la noche del tumulto;
en la tarde tus cabellos
serán un recuerdo presente.
Yo estaré junto
a tus dieciséis años
y junto a tu fracaso,
a tus cansados días
vividos bajo el humo de la ciudad.
Estaré junto a tu voz pasada
escuchando tu voz presente.
Leeremos nuestra historia
en el libro cerrado
de tu vientre.

Mujer dormida

Nuestras vidas son los ríos…
Jorge Manrique

Desde aquí veo tu casa
rodeada por el aire
de esta mañana lívida.
Veo tu puerta cerrada
y el balcón entreabierto,
siempre entreabierto
para librarte de los sueños malos.
Me asomo y veo tu cuerpo
entre las sábanas,
siento tu respiración lenta.
Todo está vivo.
La sangre cumple su trabajo
y transcurre sin prisa
por tus sienes
para que tú te duermas.
Miles de vidas siguen
en un solo, prodigioso segundo
de ese tiempo tan diferente al tiempo
que nos manda a la calle
y nos dicta sus leyes,
nos obliga a correr y va pasando
como pasan los ríos.
Siento tu desnudo
creciendo en la cama.
Un cuerpo dormido
nos entrega la paz del mundo.
Me voy sin hacer ruido.
Te dejo en el país
construido por el sueño.
Al irme siento que sonríes.
Los ángeles del otoño,
con un dedo en los labios,
le ordenan a la vida
que no te despierte.

Un cuerpo como una isla

Verte desnuda es recordad la tierra.
Federico García Lorca

Por las arduas colinas de tu cuerpo
van mis ojos desnudos contemplando
los tersos panoramas, precipicios
y el bosque primordial que mi deseo
exalta en la constante ceremonia
de mirarte, llamarte desde el fondo del ser,
de contemplarte como se ven los campos en otoño
o las vertiginosas catedrales erguidas en la niebla
y entrevistas en la región sin nombre de la aurora.
Eres como una isla, te rodeo
y me ajusto a tus formas.
Me impide hacerles modificaciones
El antiguo temor de hacerte daño.
Por eso me mantengo en tus orillas
y tierra adentro sólo van mis ojos.

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