CONFUNDIDO

»Mi Poeta aquí sugerido: Rosa Amelia Alvarado Roca

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La féminas me odian. Y yo ignoro
a qué viene me traten con tal saña,
me dicen que hago un tipo de artimaña
para a ellas conquistar, no les imploro,
debiera de guardarlas más decoro,
y no de engatusarlas dando caña.

Insisten que andan faltas de cariño,
y olvidan yo el cariño que las tengo,
que a todos su caprichos no me avengo,
y hay otras me comporto como un niño,
me insultan si presienten que hago un guiño
y escupen si en mirarlas me entretengo.

Me encuentro la verdad muy confundido,
no sé como debiera de tratarlas,
si notan que soy bueno me dan largas,
si intento de acercarlas a mi nido
responden tu, chaval, ¡qué te has creído!
que hubiera preferido ya olvidarlas.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Rosa Amelia Alvarado Roca

Rosa Amelia Alvarado Roca

EL ACANTILADO

Poemas de su obra Arena Blanca (2007)

Mientras tú duermes,
sobre el acantilado
el día no termina de nacer

dejo que la brisa me camine
contemplo las chispas de fuego
caer sobre el agua sin quemarla
le toman el pulso al mar
y el mar le toma el pulso a mi naufragio

de pronto despertaste
jardinero del agua
de tus ojos salían olas verdes
y tu cuerpo húmedo de azul
vistió de corales el aire
déjame beber tus algas
nómbrame capitana de tus ojos
y ven a compartir conmigo
esta desnudez del mar

sobre el acantilado
el mundo parece despoblado
solo un vacío sin ojos
y la infinita soledad del mar

dime
corsario del viento
¿cuándo el mar llora
quién seca sus lágrimas?

el vacío se llenó de fuego
y el fuego se vistió de sal

ahora ya somos tres
tú, yo y el acantilado.

Añoranza

No me había
dado cuenta
cuánta falta me hacías

hasta que te volviste
a meter furtivamente en mi copla.

Me envolviste en
tus ojos de aguamansa
como envuelve el mar a
la arena dormida.

No me había
dado cuenta
cuán tiernas eran tus manos,
paseando,
explorando sobre mi piel,
cuánta falta me hacía
tu sol sobre mi sombra,
(dos cuerpos en danza ceremonial)
y había olvidado
cómo se sentía tu beso
enclavado en la mitad de mi deseo.

No me había
dado cuenta ,
pero es así.

El sermón de a montaña

Los austeros templos
aquejados de severidad absoluta
vestidos de estuco, pan de oro y mármol
con sus ángeles enanos
impúdicos y asexos
cantando en extraño
concierto barroco
y las imágenes adustas
desnudas de sonrisas
de ojos severos
cual gárgolas siniestras
parecen querer treparse por mis
pecados culposos
terminan por asfixiarme
en una claustrofobia mística,

preferiría que los altares ceremoniales
salieran de su encierro
y que la palabra tuviera
sabor a hierba fresca
y se diera en lo prosaico
de un campo cualquiera
bajo algún ceibo frondoso
o junto a un espejo de agua mansa
donde se beba el aire para que
perfume el pecado

y donde la palabra
llegará más rápido a su destino
sin mediadores innecesarios

es tiempo de volver al
sermón de la montaña.

Cosas absurdas

El sol me conoce bien
sale cada mañana,
pero se acuesta cuando yo quiero,
a veces duerme al mediodía,
a veces padece de insomnio,

entra por la ventana
con la familiaridad del dueño de casa,
se mira largamente en el espejo,
me sonríe,
me hace un guiño,
por un momento
se queda atrapado en mi pupila,

luego se va danzando,
jugueteando con alegre premura
para perderse por las hendijas
del contraluz de mi propia sombra.

La vida va y viene

La vida es como un guinguilingongo
sube y baja
baja y sube
a veces se gana
a veces se pierde
en mi vida de todo he hecho
y a lo mejor he hecho muy poco
sube y baja
baja y sube
marea poderosa
poderosa resaca
nada se detiene,
es una barca que no llega a puerto
si te bajas, ya es muy tarde
para volver a subir
mejor es seguir con las velas al viento
peinando las barbas enmarañadas de
las tormentas.
Trepada en lo alto de un nido de pájaro
me puse a mirar mi vida
como colgada de un balcón imaginario
igual que un actor ausente de una extraña
tragicomedia.

No me arrepiento de lo vivido
lo bailado nadie me lo quita
lo que hice, sin duda lo volvería a hacer
ya nada quiero de la vida
me ha dado mas
de lo que he devuelto
y las cosas que quedaron por hacer
quizás, quien sabe
una nueva vida habrá como tiempo
suplementario
para otra estación de siembra
y otra de cosecha.

La vida es como un ginguilingongo
sube y baja
baja y sube
a veces se gana
a veces se pierde.

ROSA DE AGUA

Camino sobre las olas
el sudor del sol
moja el plumaje de mi silencio

cuán blanca
blanca y larga es la herida
de una sábana desnuda

cuán blanda
blanda y muda es la arena
calcinada de huesos

soy la rosa de agua
loba de arena y fuego
de donde penden las sandalias del pescador.
de su obra Arena Blanca (2007)

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