DE QUÉ COLOR ES EL ALMA?

Mi Poeta sugerido: »Tirso de Irureta Goyena

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas de HUMOR

 

¿El alma, qué es el alma, quién conoce?
¿quién puede presumir de haberla visto?
¿con ella quién se jacta de algún roce,
tal vez que haya sufrido algún desbroce
un día en el que quiso darse el pisto?

¿Quién dijo el alma existe, quién lo dijo?
Así fuera Aristóteles, Platón,
aquel, el que al espíritu bendijo,
partamos del supuesto, aquí colijo,
pudiránlo decir sin ton ni son.

Y puestos a dudar, si los ateos,
los hombres que comportan como hienas,
lo mismo que si fueran saduceos,
pudieran presumir de esos trofeos
o todo fueran cantos de sirenas.

A ti, Santo Tomás, ruego me aclares
si el alma blanca o negra de Machín,
culpable de que llueva es a millares
que exista la gotera en los tejares,
quisiera conocer su colorín.
©donaciano bueno

Alguien sabe o la ha visto? Clic para tuitear

De su canción Angelitos negros.

MI POETA SUGERIDO: Tirso de Irureta Goyena

Tirso de Irureta Goyena

RECUERDOS

I
Cae la inmensa cascada
en numerosos raudales
cual los niveos cendales
de una vírgen desposada.
Y aquella masa agitada
de cortinas espumosas
que se pierden rumorosas
en el fondo del abismo,
semejan el eco mismo
de una conciencia irritada.

II
El ambiente, saturado
de mil líquidos vapores,
llena de frescos olores
aquel lugar retirado.
Y así el tajo fabricado
por térreas convulsiones,
irisado por millones
de rayos de un sol que baña,
figura enorme champaña
que chispea desbordado.

III
Junto a los trozos de roca
cubiertos por verde hiedra,
formando dique de piedra
al agua que se desboca,
se oye un rumor que entrechoca
con multitud de sonidos;
notas de risas, gemidos,
sollozos e imprecaciones
y acentuadas inflexiones
de besos de boca a boca.

IV
Ante el murmullo constante
de rápidos surtidores,
que descienden bullidores
en un caer incesante,
hace sentir palpitante
mi corazón sus latidos,
y cien recuerdos queridos.
Cual procesión ilusoria,
desfilan por mi memoria
con marchar avasallante.

V
Siente el alma, dolorida
por fiebre que la consume,
sutil y vago perfume,
que al descanso la convida;
y al quedar adormecida
por el agua saltadora,
que susurra arrulladora,
dejos de ardientes caricias,
sueña con locas delicias
de las que alegran la vida.

VI
Hay en el agua una nota
de tonos arrulladores,
cual si pregonase amores
el líquido que borbota;
y por la atmósfera flota
una humedad impalpable,
cuyo vaho imponderable
exhala en sus blandos giros
los sofocados suspiros
de la cavidad ignota.

VII
Bajo el azulado velo
del sereno firmamento
en aquel feliz momento
de olvido y de loco anhelo,
quisiera emprender el vuelo
hacia recuerdos hermosos,
que brillan esplendorosos
en medio de mis dolores
y ofrecen consoladores
las dulzuras de mi cielo.

VIII
Las matas y los abrojos
se agitan al roce leve
de la brisa blanda y breve
que acaricia sin sonrojos;
y entre los verdes despojos
del fondo de la llanura,
creo entrever la figura
de alguna imagen querida
que me mira enternecida
con sus adorados ojos.

IX
Mas, al despertar ligero
de las dichas de mi sueño,
y abandonar el beleño
de aquel cuadro lisonjero;
sólo escucho el lastimero
movimiento de las aguas
y el ruido de las piraguas
que surcan río cercano,
perdiéndose por el llano
a impulsos de hábil remero.

X
Dije mal; no se ha perdido
la impresión de mi memoria.
Y en la accidentada historia
de lo poco que he vivido,
evocaré enternecido
los gentiles surtidores
que, blandos y arrulladores
cual la brisa del desierto,
me hacían soñar despierto
con mi recuerdo querido.

TRIPTICO – DIVINA VOZ

Es tu voz cuando cantas dulce fuente,
arroyo fresco que en la selva umbría
el himno de cristal de su corriente
va entonando en suave melodía.

Escuchándote, el alma se extasía,
brilla luz de ideales en mi mente
y calma de tus notas la harmonía
la fiebre abrasadora de mi frente.

Ahora que triste, enfermo y abrumado
por desengaños, descansar quisiera
en un rincón obscuro y olvidado,

Oyendo el eco de tu voz de diosa,
en el pecho sombrío la quimera
deja caer sus pétalos de rosa.

JUNTO AL ALTAR

La lucidez de mi amoroso anhelo
entrevé tu límpida mirada,
que a través de las sombras de tu velo
me hiere el corazón como una espada.

Marchando, silenciosa y recatada,
hacia el altar, con religioso celo,
pareces una virgen arrancada
de las alturas del divino cielo.

La nieve de tu frente se ilumina
cuando el ungido tu presencia acierta
y a darte el cuerpo de Jesús se inclina;

Mi adormecido corazón despierta,
y en tus hermosos ojos adivina
los mismos ojos de mi madre muerta.

ARDIENTE AMOR

No pudieron la ausencia ni el olvido,
ni el hielo de tu cruel indiferencia
arrancar para siempre esta dolencia
del fondo de mi pecho dolorido.

La pasión que me tiene enloquecido
me consume con honda persistencia,
y resurge con súbita violencia
ante el prodigio de tu sér querido.

Cual hadas misteriosas de un ensueño,
son la nieve y la rosa de tu encanto
que aumentan la porfía de mi empeño;

¡Oh amor inexplicable, bajo el manto
de las blancas cenizas de mi sueño
entona el himno de su ardiente canto!

HERMANOS ESPAÑOLES

(SONETO IMPROVISADO EN EL ACTO DE LA INAUGURACIÓN DE LA «CASA DE ESPAÑA»)

Hermanos españoles: un bardo de mi raza
ha cantado las glorias de vuestro hablar divino,
que es el sublime nexo que a todos nos enlaza
y hace un súbdito hispano de todo filipino.

Por eso, aunque designios fatales del destino
rompieron la cadena de amor que nos unía.
caballeros andantes por el mismo camino
marcharán juntas siempre vuestra patria y la mía.

Y así como en tres siglos de perenne memoria
vivieron bajo Hispania las filipinas greyes,
y escribimos unidos los fastos de la historia;

Aun las leyes de España se llaman nuestras leyes,
vuestra alma es la nuestra y es nuestra vuestra gloria,
Y es Miguel de Cervantes el rey de nuestros reyes.

También te puede interesar...
Yo vi la noche oscura… ¡qué dichosa aventura! preñada de misterios, repleta de silencios, cargada…

Leer poesía? Ni loco!

X
Scroll Up