ECHAR A SUERTES

Mi Poeta sugerido: »Santiago Castelo

EL POEMA… de medio pelo Lee otros poemas de HUMOR

 

Yo escribo en español o en castellano
mas si dispenso amor o tengo afecto
es porque hace exprimir a mi intelecto,
el mismo que a la azada tiene el grano
o el alumno al maestro predilecto.

Que el idioma. tal cual, es un invento
que tiene como fin comunicar
cuanto escribo, que expreso así al dictar
lo que pienso, lo que amo, lo que siento
y el uso hacer de señas evitar.

Muchos puntos parejos todos tienen
mas fatuos intereses aldeanos
han trocado este apero en nuestras manos
y a ponerse de acuerdo no se avienen
como ocurre a los payos y gitanos.

Y pues todo en el mundo ha de acabar
por mor de Dios, del listo o del más fuerte;
y es cierto destinado está a la muerte,
la vida nos la va a facilitar,
propongo sólo haya uno, echar a suerte.
©donaciano bueno

Únicamente es preciso imaginarse la cantidad de barreras que se eliminarían si todo el universo hablara un mismo idioma para darse cuenta de la mentira que encierra ese mantra de que los idiomas son una riqueza cultural.

POETA SUGERIDO: Santiago Castelo

Santiago Castelo

NOCHE OSCURA DEL ALMA

A veces tengo miedo a la espesura
y a veces la deseo. Se me asoma
el miedo al alma en quiebro de paloma
y a veces ese miedo es calentura

que quisiera asfixiarme. La ternura
del corazón el pecho me desploma
en un fuego de amor que al alma toma
y la convierte en presa de locura.

A veces tengo miedo. No sabría
decir de qué. Pero es un miedo ciego.
Miedo a la soledad, a la agonía,

miedo a perder mi parte de alegría
y a dudar de un cariño que no niego…
Tengo miedo, Señor. Y ya es de día.

TROPEL DE SANGRE

¿Por qué este calor de espiga entre los labios
y esta savia de forraje entre las carnes?
¿Por qué la piel se me abre poro a poro
ante el chorro misterioso de tu lengua?
¿Por qué este ardor de aliento entre los dientes
y este morder el cielo trozo a trozo
y este beber despacio las estrellas
en un claro clavel de los rocíos?
¿Por qué este despertar la madrugada
para verme desnudo en la ventana
fresca de lágrimas y ansiosa de geranios?
¿Por qué este suspirar por la verdura
tibia y sencilla de las eras dulces?
¿Por qué este desear y esta locura
de marcharme, hecho fuego, en el Pegaso
de tu cuerpo despierto por los aires…?

BARCO

Nos salva la nostalgia. Cada día
hay un trozo de ayer que nos recuerda
un vivir. Desde el fondo de los años
se alza ese barco sobre el mar antiguo
para bogar desnudo en nuestra sangre.
Y así navega, entre suspiro y ola,
cáliz de la memoria perseguida,
con una encina, un beso, una palabra
y tanta soledad. Se fue perdiendo
el amor, la esperanza, los deseos
y se secó la boca enamorada…
Queda tan sólo la ceniza. Queda
el barco de cristal que cada tarde
cruza el pecho. ¡Con cuánta fantasía
el viento y la memoria se sublevan
y hacen reverdecer todo lo huido…!

QUIEBRO

Has roto el aire y todo está quebrado.
El mar se ha desmayado en la bahía.
Sólo tú en ti. La luz tiembla a porfía
al filo de tu cuerpo destemplado.

En el vientre del cielo te has tronchado
y has seguido ascendiendo en arquería
de seguir siendo tú. ¡Quién doblaría
el talle así a fuer de enamorado!

Ni rotura ni mimbre desnortado,
cintura en vuelo, clavel enfebrecido,
quién pudiera tenerte, en muerte herido,

así, muerto de amor, firme y helado,
así, muerto de ti, dulce y transido,
así, muerto de danza, acuchillado.

DUERMEVELA

Me turba este presente.
Ya no sé dónde empieza
a limitarse el sueño ni si esta realidad
es un bosque que acecha al hilo de tu beso.
Quiero arrancar de nuevo, aprender las palabras,
llenarme de ese aire de locura y misterio
y poder recostarme desnudo en tu mejilla
mientras la sangre entera busca su nacimiento.

Me turba este presente.
Ya no sé dónde tengo
aquel verano antiguo de soles castellanos
con coronas de espigas. ¿Qué queda de aquel beso?
Busco en un laberinto de cipreses y olivos
la suave mano tuya que todo lo allanaba
y siento que no quiero dormirme y, entre brumas,
entro en una nostalgia serena y agridulce.

MEDIODÍA

Me llega tu palabra.
Cada día me llega desde lejos tu palabra.
¡Qué azul melancolía!
Atrás nos vive el pueblo,
la lejana pasión de un sueño en lance de ternura.
¡Nos quedan tantas cosas!
Yo querría
recoger el olivo que cortaron, la casa tuya aquella,
mi soneto primero
y aquel encuentro nuestro junto al Mediterráneo.
Quisiera unirlo todo y ponerlo esta tarde
-en que estoy tan cansado de vida y de ilusiones-
al pie de aquella foto
de abril en mediodía
con una primavera de piedras berroqueñas
donde brillaba el fuego de tu cabello rubio
sobre un haz amoroso de morados cantuesos.
Me llega tu palabra.
Al par de tanta loca
locura que me azota, me llega tu palabra.

Y eso es lo que nos queda.

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