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MÁS BURRO QUE UN ARAO (mi poema)

Poeta sugerido: ''Javier Bozalongo''

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas de HUMOR

 

Que el burro siempre vuelve a las andadas,
¡qué sabio ese refrán!,
no entiende ni le importa el qué dirán,
y a aquel que le molesta da patadas
mas no convencerán.

No otea más allá de sus narices,
¡benditas orejeras!,
que nunca ha de salir por peteneras,
el burro nunca entiende de matices
no atiende a otras maneras.

Conoce que ha de ir derecho al grano
sin nada que le tuerza,
por mucho que se intente, con su fuerza,
no importa si le tildan de tirano,
que el burro come berza.

Se sabe que una vez que ha muerto el burro,
al rabo la cebada,
tozudo, seguirá con su mirada,
más burro que una arado, el muy cazurro
pues mira y no ve nada.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Javier Bozalongo

Javier Bozalongo

HURACÁN

¿Cuál es la gota exacta
que colma el vaso,
la palabra que agota la paciencia?

Puedes decir que sí durante años
negándote a ti mismo
y al final decir no,
afirmativamente.

Vendrá el dolor entonces,
pues nada hiere tanto como la soledad
ni hay huracán tan fiero
como el que nace de los monosílabos.

ALREDEDORES DEL ESTADIO

Justo un minuto antes de sonar las sirenas
todos los caminantes entraron dando voces
al único refugio al aire libre
en el que aún podían sentirse protegidos.

Lo habían repetido en las noticias,
megáfonos violentos lo anunciaban
mientras todos corrían con su entrada en la mano
como si se tratara de un salvoconducto.

Los miedosos, los frágiles, los desfavorecidos
se quedaron en casa frente al televisor
viendo cómo aquel hombre, un hombre solo
recorría Madrid envuelto en sombras,

ciego ante las señales, inmune a los semáforos
y al grito repentino que confundió a los pájaros,
pronunciado a la vez por miles de gargantas
casi unánimes: ¡Goooool!. Y todo fue silencio.

NORMALISTAS

. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . A mis hermanos mexicanos

En todos los relojes resuenan una a una
cuarenta y tres campanas que hacen de la jornada
un desfile de interminables horas.

Ya nadie reza en las iglesias.

Hoy los crucificados
ocultan con las manos su mirada
en un gesto de rabia y de vergüenza.

Los creyentes no les ofrecen velas
a los que fueron santos predilectos
y las llamas se elevan en mitad de la noche
buscando iluminar una certeza,
tratando de agrietar
un silencio más cómplice
que la peor mentira.

Quien carece de sueños se queda sin futuro.

Quien niega a sus maestros un pedazo de tiza
niega a sus propios hijos
la posibilidad de una pizarra
donde escribir “mañana”.

PASO DE CEBRA

Si te cruzas conmigo por la calle
y me ves como ausente,
regálame un abrazo.

Haz que los camareros se sorprendan
de tu efusividad,
que se paren los taxis
con los semáforos en verde,
que salgan a la puerta de las tiendas
los comerciantes
y confundan su rumbo
los motoristas,
que los carteros pierdan
sus direcciones
y la ciudad entera
celebre nuestro encuentro.

Porque al salir de casa
no pude imaginarme
que en mitad de la sombra
se abriría la vida
como se abre una zanja
en las obras que no terminan nunca.

Si te cruzas conmigo
déjame que disfrute del hechizo
que durante un segundo
nos convirtió en noticia.

TREINTA PELDAÑOS

Para Paula Bozalongo, abril de 2021

Nunca he sido muy dado a las ciencias exactas,
o más bien al contrario:
refugiándome siempre en las palabras
aprendí a contar sílabas muy pronto
sin prestar atención al resto de las reglas.

Y sin embargo, hoy,
sé que esta multiplicación
no se repetirá nunca jamás:
treinta por dos, sesenta
–los tuyos y los míos–.

Yo no te volveré a doblar la edad
ni tú tendrás ya más la mitad de la mía.

No debes preocuparte: son solo matemáticas
y no nos hace falta calcular estructuras
para saber que este edificio aguanta
porque lo construimos sobre tierra robusta,
con un cimiento sólido
para ir levantando, poco a poco,
las plantas que al final componen una vida.

Y, desde la atalaya, puedo ver como tú
vas subiendo peldaños, te acercas a la cumbre.

Solo puedo decirte que no mires abajo,
que te detengas solo para tomar impulso.
A tu lado estarán tanto los que te alientan
como aquellos que quieran impedirte el ascenso:
de los primeros toma el ejemplo que puedas,
de los demás, ni el agua que te ofrezcan.

Disfruta del camino sin olvidar la meta,
pero sabiendo siempre que lo más importante
está en cada etapa, cada pequeño tramo,
cada paso que das, uno tras otro.

Te dolerán los pies algunas veces,
te escocerán los ojos algún día,
tendrás frío en las manos en invierno,
pero todo será malestar pasajero
cuando alguien te abrace
o te ofrezca un pañuelo
o te acerque una manta.

Yo seguiré observando, al lado del camino,
anotando estos versos y otros muchos
que debes olvidar, para seguir creciendo
y escribir con los tuyos el libro de tu vida.
De Los días generosos

UN HOMBRE SIN PASADO

Entrégueme las llaves.

No nos debemos nada el uno al otro.
Compré con su salario su tiempo y mis ganancias.
A cambio de su esfuerzo yo negocié sus deudas
y las alimenté con la ilusión
que usted tuvo una vez, creyéndolas saldadas.

Su ímpetu juvenil
naufragó en la moqueta de un despacho.
No se sienta culpable si al retirar las fotos
alguna le reprocha sentirse abandonada,
puede culparme a mí, que no soy nadie.

A nadie le ha entregado usted su vida,
a nada ha consagrado tantos años.
De ahora en adelante va a saber lo que es
convertirse en un hombre sin pasado.

Entrégueme las llaves.

Si algo hemos compartido usted y yo
fue el vacío del aire:
ni siquiera al tocarle dejé huella.

Puede pensar que ha sido un espejismo,
pero el despertador desocupado,
las mañanas sin prisa
y las corbatas tristes
vendrán a recordarle lo que es.

Lo que pudo haber sido lo doy por bien pagado.

Entrégueme las llaves, salga sin hacer ruido.

Recoja las monedas que sellan el adiós.

NORMALISTAS

A mis hermanos mexicanos

En todos los relojes resuenan una a una
cuarenta y tres campanas que hacen de la jornada
un desfile de interminables horas.

Ya nadie reza en las iglesias.

Hoy los crucificados
ocultan con las manos su mirada
en un gesto de rabia y de vergüenza.

Los creyentes no les ofrecen velas
a los que fueron santos predilectos
y las llamas se elevan en mitad de la noche
buscando iluminar una certeza,
tratando de agrietar
un silencio más cómplice
que la peor mentira.

Quien carece de sueños se queda sin futuro.

Quien niega a sus maestros un pedazo de tiza
niega a sus propios hijos
la posibilidad de una pizarra
donde escribir ‘mañana’.

Una Historia

Ella le conoció
mientras tocaba al piano
una pieza olvidada.
Se miraron de lejos
y empezaron a hablar
sobre el vaivén del tiempo.
Ambos iban en busca
de alguna libertad:
ella ansiaba hace mucho
complementarse en él
y él deseaba con ella
fundirse solo en uno.
Rieron como locos
y así fue como amaron:
con la misma locura
con que se han olvidado.

De Líquida Nostalgia

Tarragona

En la ciudad sin puertas
las ruinas de mi infancia
nunca fueron romanas.
En el anfiteatro
de mis jóvenes años
las piedras saben más
de lo que yo recuerdo.
Subir a tocar ferro
fue después la rutina
que animaba las tardes
al terminar las clases:
era la eucaristía
que juntos celebrábamos
los miembros de distintas religiones.
Un solo dios: el mar,
al que adorar en lenguas diferentes
mientras el sol, aliado con la piedra,
daba cuerda al reloj
que adelantaba el tiempo de marcharse.

CURRICULUM VITAE

Nací con el calor del mes de julio
y crecí junto al mar.

En mi primer colegio
quisieron enseñarme a tener miedo
de las cosas que más feliz me hacían.
De los curas y monjas solo guardo
una extraña aversión al color negro.
Cuando no sabes bien dónde terminan los bolsillos,
dónde esconde la mano el enemigo,
el golpe siempre acaba en tu cogote.
No soy olvidadizo.
Recuerdo las lecciones de aquellos profesores
que ponían calor en sus palabras.
Los años de instituto
no fueron los más fértiles, pero sí muy felices.

La patria me robó
el tiempo imprescindible para que las banderas
me parezcan tan solo retales de colores.

Crecí con dos idiomas
y en los dos aprendí a decir adiós,
y en los dos olvidé decir te quiero.

Hice caso a mi padre
buscándome un trabajo para toda la vida:
Trabaja niño no te pienses
que sin dinero vivirás.
Junta el esfuerzo y el ahorro
ábrete paso, ya verás…
cómo se ríen otros de ti y tu dignidad.

Entre mis aficiones
no destacó el deporte ni como espectador,
ni la jardinería ni la música clásica
consiguieron hacerme un fiel adepto,
y casi todo el tiempo en que me siento libre
lo ocupan dos poemas con nombre de mujer.

Siempre estoy disponible para un viaje;
aunque sé conducir me distraigo al volante,
y ya no estoy dispuesto a buscar un trabajo
que requiera un esfuerzo que usted tampoco haría.

De Hasta llegar aquí

WOODY ALLEN vs FREUD

Hay algunas películas tan lentas
que puedes ver en ellas cómo crece la hierba,
igual que algunos sueños se alargan varias noches
lo mismo que las malas novelas por entregas
y te pasas el día bostezando
mientras llega el capítulo siguiente
de una vida vivida en paralelo.

No importa que los sueños carezcan de color,
que les falten matices o estén desenfocados.
Intentar comprenderlos es inútil
como inútil resulta creer que son verdad.
Nunca hubo escaleras que llegaran al cielo
ni ríos infinitos ni abismos tan profundos
cuyo fondo resulte inalcanzable.

Confórmate si puedes con ver amanecer
y saber que las horas de todas formas pasan
para llevarte en brazos a los brazos
de la noche siguiente, de la continuación
de lo que no recuerdas y sin embargo existe:

oculta realidad en blanco y negro
por donde pasa un río, que surca un precipicio
y termina en el mar, cuando despiertas.

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