MÁS BURRO QUE UN ARAO

Javier Bozalongo (poeta sugerido)

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Que el burro siempre vuelve a las andadas,
¡qué sabio ese refrán!,
no entiende ni le importa el qué dirán,
y a aquel que le molesta da patadas
mas no convencerán.

No otea más allá de sus narices,
¡benditas orejeras!,
que nunca ha de salir por peteneras,
el burro nunca entiende de matices
no atiende a otras maneras.

Conoce que ha de ir derecho al grano
sin nada que le tuerza,
por mucho que se intente, con su fuerza,
no importa si le tildan de tirano,
que el burro come berza.

Se sabe que una vez que ha muerto el burro,
al rabo la cebada,
tozudo, seguirá con su mirada,
más burro que una arado, el muy cazurro
pues mira y no ve nada.
©donaciano bueno

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Javier Bozalongo

UN HOMBRE SIN PASADO

Entrégueme las llaves.

No nos debemos nada el uno al otro.
Compré con su salario su tiempo y mis ganancias.
A cambio de su esfuerzo yo negocié sus deudas
y las alimenté con la ilusión
que usted tuvo una vez, creyéndolas saldadas.

Su ímpetu juvenil
naufragó en la moqueta de un despacho.
No se sienta culpable si al retirar las fotos
alguna le reprocha sentirse abandonada,
puede culparme a mí, que no soy nadie.

A nadie le ha entregado usted su vida,
a nada ha consagrado tantos años.
De ahora en adelante va a saber lo que es
convertirse en un hombre sin pasado.

Entrégueme las llaves.

Si algo hemos compartido usted y yo
fue el vacío del aire:
ni siquiera al tocarle dejé huella.

Puede pensar que ha sido un espejismo,
pero el despertador desocupado,
las mañanas sin prisa
y las corbatas tristes
vendrán a recordarle lo que es.

Lo que pudo haber sido lo doy por bien pagado.

Entrégueme las llaves, salga sin hacer ruido.

Recoja las monedas que sellan el adiós.

NORMALISTAS

A mis hermanos mexicanos

En todos los relojes resuenan una a una
cuarenta y tres campanas que hacen de la jornada
un desfile de interminables horas.

Ya nadie reza en las iglesias.

Hoy los crucificados
ocultan con las manos su mirada
en un gesto de rabia y de vergüenza.

Los creyentes no les ofrecen velas
a los que fueron santos predilectos
y las llamas se elevan en mitad de la noche
buscando iluminar una certeza,
tratando de agrietar
un silencio más cómplice
que la peor mentira.

Quien carece de sueños se queda sin futuro.

Quien niega a sus maestros un pedazo de tiza
niega a sus propios hijos
la posibilidad de una pizarra
donde escribir ‘mañana’.

Una Historia

Ella le conoció
mientras tocaba al piano
una pieza olvidada.
Se miraron de lejos
y empezaron a hablar
sobre el vaivén del tiempo.
Ambos iban en busca
de alguna libertad:
ella ansiaba hace mucho
complementarse en él
y él deseaba con ella
fundirse solo en uno.
Rieron como locos
y así fue como amaron:
con la misma locura
con que se han olvidado.

De Líquida Nostalgia

Tarragona

En la ciudad sin puertas
las ruinas de mi infancia
nunca fueron romanas.
En el anfiteatro
de mis jóvenes años
las piedras saben más
de lo que yo recuerdo.
Subir a tocar ferro
fue después la rutina
que animaba las tardes
al terminar las clases:
era la eucaristía
que juntos celebrábamos
los miembros de distintas religiones.
Un solo dios: el mar,
al que adorar en lenguas diferentes
mientras el sol, aliado con la piedra,
daba cuerda al reloj
que adelantaba el tiempo de marcharse.

De Hasta llegar aquí

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