NO SE PUEDE AMAR LO QUE NO SE CONOCE

»Mi Poeta sugerido: Hovik Keuchkerian

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas de HUMOR

 

Por qué si al cielo ha puesto dios tan alto
obvió el de ponerle a una escalera,
que pudiera acceder el que quisiera.
Yo que a veces lo intento y pego un salto
no acierto comprender si Él me quiera.

Debiera haberle puesto a ese tejado,
-a qué viene el hacerlo inalcanzable,
que impulsa a sospechar que es muy probable
que el mismo por el tiempo ya esté ajado,
quizás es que resulte inhabitable-.

Probable es que pensara los humanos,
gozando los placeres de esta vida
no quieran iniciar esa subida.
Mejor sea en la tierra ser gusanos
que hacer en otro espacio su guarida.

Que aquello que se ignora o desconoce
tampoco puede amarse ni desea.
Pedir que no se vea y que se crea,
cual ciego, sin tocar, sin algún roce,
luchar es con fantasma en la pelea.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Hovik Keuchkerian

Hovik Keuchkerian

El Amor mueve el mundo

Vivo en una duermevela.
¿Quién no ha sentido alguna vez la necesidad de correr,
de romper con todo,
de huir,
de hacerse un ovillo
con el solitario deseo de que el tiempo pase?
En días me busco,
en días me encuentro
y en días me suicido.
No me he movido pero no estoy dónde estaba.
Quiero saber si soy verdad o si me engaño.
A veces camino solo,
a veces la soledad me acompaña,
a veces me río de mí,
a veces la risa soy yo,
a veces hablo pero no me escucho,
a veces escucho pero no puedo hablar,
a veces me callo y mi conciencia me escupe
venenos de a cincuenta céntimos la garrafa.
Y todo porque a veces quiero ser yo,
pero a veces me miro y entonces sufro,
y mi corazón hecho papel y lapicero
escribe renglones desesperados.
Mis ojos lloran arena,
mi alma huye perseguida por mí mismo,
mi sangre acaricia la esperanza,
y al tocarla yace costra.
Busco mis manos para protegerme
pero son de humo,
un humo podrido, desdentado y yonki.
Y todo porque a veces
quiero ser yo pero a veces me niego.
A veces no sé quién soy.
Soy cada uno de los lugares en los que he estado.
Soy los caminos que me quedan por recorrer.
Soy los puentes que dinamito cuando me marcho,
que si tengo que volver ya volveré por otro lado.
Soy un sueño en el que tengo una pesadilla por no poder soñar.
Soy lo que me hace llorar
y cuando lloro soy yo,
cada una de mis lágrimas.
Soy los espasmos de una polla sin agujero.
Soy la gangrena en unos pezones de miel.
Soy la tristeza de una paja a oscuras.
Soy una muñeca hinchable buscando un alfiler.
Soy el cartel de aforo completo de un tanatorio.
Soy la resaca de un abstemio de besos.
Soy la Lluvia y soy el charco.
Soy la necesidad de que algún día el amor mueva el mundo.

Me han dicho

Me han dicho que es un listo.
Me han dicho que es un creído.
Me han dicho que tiene negocios sucios.
Me han dicho que es mala gente.
Me han dicho que la tiene pequeña (o grande).
Me han dicho que es gay.
Yo sé de lo que hablo porque conozco a su ex.
Pero luego hay mucha gente que habla bien de él.
Eso es porque no tienen personalidad.
(Y TÚ SÍ… NO TE JODE)
¿Por qué nadie viene a opinar a la cara?
Aunque no sepan de lo que hablan,
da igual.
Sería mucho más

Pues la verdad es que no

Los libros que tenía que leer en el colegio
la mayoría no los leía.
Los comentarios de texto eran copiados.
De niño no hacía prácticamente nada sentado o quieto
salvo cagar o dormir.
(En una ocasión cagué mientras andaba.
Fue bastante desagradable).
No podía estarme quieto
¡no leía ni obligao! Y estudiar,
estudiaba, ¡obligao! Simplemente no me gustaba.
Empecé a escribir ya fuera de mi casa.
Surgió un día, no recuerdo exactamente cuál,
con 20 o 21 años.
Fue como una necesidad.
Necesitaba poder leerme las cosas que tenía
que decirme a mí mismo
o a los demás y que nunca les diría…
Cómo cambian las cosas.
(Las cosas que cambian son las que están vivas).
¡Coño! Si hasta dudaba con las bes, las uves,
las haches, los acentos… Sigo dudando.
Empecé a boxear
prácticamente a la vez comencé a leer…
No soy un devorador de libros como muchos
que hay por ahí… Los admiro.
Me sigue gustando no estar mucho tiempo quieto
y rodearme de personas alrededor de una mesa.
Así es muy complicado leer.
De vez en cuando,
muy de vez en cuando,
compro el periódico…
Será porque no me lo creo.
Supongo que debería sentirme atraído, interesado,
por lo que dicen otras personas
que escriben o han escrito…
Eso es así, he leído algunos que me han gustado,
pero solo cuando me apetece.
Cuando no me apetece no es así.
A mí me gusta escribir, necesito escribir.
Lea o no lea, necesito decirme cosas,
necesito decir cosas.
La forma de decirlas no me preocupa mucho
(cómo las digo sólo depende
del estado de mi corazón y de mi cabeza,
y ese estado fluctúa con facilidad.
Pero siempre escribo).
La afinidad con otros, en la escritura,
tiene una importancia muy relativa.
No hago daño a nadie escribiendo.
Simplemente me siento y escribo
lo que se me viene… Es como tirarse un pedo.
Cuando viene, viene. Y mejor es que lo dejes salir.
No cumplo las normas… Tampoco las pedí.
Tengo mi ordenador, o lápiz y papel, y siempre
puedes pedir, por favor, una servilleta
en cualquier bar o restaurante.
Siempre por favor. Auténtico,
sería verdad.
Menos mal que las opiniones
me hacen el mismo daño que los besos.
Ante cualquier duda sobre
lo que acabas de leer,
consulta con tu farmacéutico

Internet

Hay un gilipollas
en un país desarrollado
(en los otros tienen problemas
graves, es decir todos aquellos
que tienen relación
con la supervivencia)
que se ha grabado sacándose
un ojo de cristal
de la cuenca del ojo,
se lo ha comido
y lo ha cagado.
Se lo ha vuelto a poner
(lo limpió antes,
eso también está grabado)
todo esto lo ha hecho
al mismo tiempo
que recitaba pasajes del Apocalipsis.
Este gilipollas anunciaba el fin
del mundo conocido
mientras ingería
su propio ojo de cristal para
luego
defecarlo
y volverlo a colocar en su sitio.
Está colgado en Internet,
en YouTube.
Todo el mundo lo ve,
todo el mundo lo comenta,
es el video más visto en Internet
el último mes.
¡Es un genio!
¡Es un genio!
Él es un genio
y los demás gilipollas.
Vamos a sacarnos todos
los dos ojos.
Así seremos el doble de genios
La putada es que, agujero del
culo
sólo tenemos uno.

Siempre para arriba

Dieciocho peldaños tiene
la escalera de mi casa,
la que une la parte de arriba
con la parte de abajo
(la parte que une lo de arriba
con lo de abajo
es siempre la hostia).
De niño ya contaba los peldaños
de la casa de mis padres
eran dieciséis.
Dieciséis peldaños,
dos menos que ahora.
En ocasiones me doy cuenta
de que no los he contado
y empiezo a contar una vez
ya en la escalera
y apuesto contra mí
mismo,
¡a ver si calculando
rápido
por intuición
al terminar la escalera
mi pie cae en dieciocho!
Cuando acierto
me digo:
¡Bien hecho!
Pero siempre los cuento
para arriba,
para abajo nunca los cuento.
En casa de mis padres
me pasaba lo mismo.
Muchas veces me gustaría
Volver a esa escalera…

Conversación

El sobrio al borracho:
-«Muchas veces no entiendo nada».
El borracho:
-«¡Ah!, ¿que hay veces que sí?».

LA CASA DE EMPEÑOS DEL DIABLO

Cómo decir esto sin darme asco,
sin llamarme cobarde desde mi cobardía,
sin ahorcar mi sangre a cada letra sudada,

sin reírme de mis sueños de plañidera.

Cómo decir esto sin ser la vergüenza
de llorar mis cansancios elegidos,
mis elecciones erróneas,
mis aciertos no buscados,
mis buscadas huérfanas,
mis tesoros olvidados.

Quiero morir…
¿Me oye alguien?
¡Quiero morir!

No resurgir,
no resucitar,
no ser alma por una vez…
Reencarnarme en un sueño infinito de lucesombras,
de huecos hondos, de charcos quietos,
de sorderas de paz.

Nadatodo me consuela, nadatodo me destruye.
En la nada me crezco, en el todo me diluyo,
en el nadatodo me acurruco, me aíslo,
me crezco, me conozco,
me sucumbo…

Es una especie ya extinta de escorpión rosa como la pantera, la flor y mi ojete,
que engulle mis ideas, mis sentires,
mis espíritus, con el agijón de su boca
desde mis abismos.

Cada día me vacío, cada día me recargo,
y en mis cargas soy liviano, ligero, humo.
Soy aire.

Estoy incómodamente cómodo en cualquier lugar,
en cualquier lugar estoy cómodamente fuera de sitio.

Mi sitio es la nada, mi sitio lo es todo,
no me fío de mí, no confío en mí,
mi confianza es mi lastre.
Mi lastre mi duda, mi duda…
mi redención de mujer bendita.

Mi yo es mi cadena, mi sustento,
mi bautismo, mi entierro,
mi amuleto, mi descrédito,
mi caminar, mi tropiezo,
mi veneno, mi vacuna,
mi remedio, mi quebranto
mis cuernos, mi cornalón,
mi droga dura, mi vino “sin”
de pordiosero.
El bueno, el feo y el malo en el mismo esqueleto.
No valgo para quererme.
En mis odios me amo…

En mis conductas me ardo,
en mis quemaduras soy cicatriz,
en mis cicatrices secas sangro
palabras de niño escuálido.

Mis dudas me hacen fuertedébil,
mi sangre condiciona mi vida,
mi vida es mi sangre, mi condición,
mi pecho sin labios…

Escribo esto con un arpón floreciendo de mi esternón de dentro a fuera, de fuera a dentro,
follándose mi pecho.

Quiero ya. Quiero ya. Necesito ya. ¡Exijo ya! ¡Suplico ya! Mi féretro.

Un féretro con paredes de besos,
escupitajos, latigazos, de caricias, de te quieros olvidados,
de te odios pero yo me lo he buscado,
de cadenas, lodos, tiritonas, orgasmos.
Corridas de tarado,
borracheras de perro lastimero arrastrado.

De poemas a una mujer sin contorno,
sin sangre, sin piel,
sin huesos, sin vicios confesos.
Sin rostro, sin olor, sin tacto,
solo con voces tapadas de engaño.

Voz con sabor a lejanía, a distancia con sollozos
lágrimas marcadas fuertes en mi montaña,
con sabor amargo a recuerdos no recordados,
de besos, otra vez, que nunca llegaron.
Quiero ya mi féretro…

Que alguien recite un salmo, por favor.
A ser posible un enemigo,
para que alguien sonría sabiendo mientras me hundo para ser pasto de mis hermanos los gusanos, que ya me callo.

Podría decir adiós, podría…
Pero no lo haré.
Haré lo que mis padres me enseñaron,
estar callado cuando hablan los mayores,
que son muy sabios.
¿Los mayores son muy sabios?
¿Los mayores son muy sabios?
¿Los niños entonces qué son?
¿Qué son los niños?
¿Me responde alguien?
¡¿Me responde alguien?!

Los niños son dioses de arcilla,
templos no profanados,
agua sudada de pura agua,
la última gota de la primera lluvia,
la primera de la última,
la cuneta dorada de una sonrisa larga,
me alegra oír eso…

Mis mayores enemigos son sabios,
mis mayores sabios son enemigos,
los tengo a todos guardados en las alforjas de mis cojones, lo escupo a diario cuando me pajeo, me toco, me hurgo,
pensando en algo guarro.

Voy a ponerme a cuatro patas.
Si…
Empezaré a rebuznar de agudo a grave,
de grave a agudo,
en una escala de rebuznos, in crescendo,
hasta que Platero sea yo, y yo Platero.
Si tengo suerte se me acercará un asno con barba blanca y bastón quebrado, renqueando, entre paso y pasodoble, para explicarme que está pasando.
No lo entenderé…

No quiero entenderlo.
No deseo comprender las tormentas de mi sueño.
Lo que quiero es sentir un poco menos.
Dejar de sentir… si me lo permiten sus señorías.

Ya no estoy a cuatro patas, no…
Ahora estoy tumbado boca abajo.
Como los chupitos de tequila que quemaron mi hígado dándome luz en mi oscuridad,
en mis letargos,
en mis fantasmas de la ópera mudos…
por tener un catarro.
Estoy boca abajo… Sí, estoy boca abajo.

Diez cadáveres de hombres que fracasaron por no llegar muy alto, por no hacer lo que dice la Biblia, la tradición,
las pautas, la historia,
el sentido común, el guión,
me hacen de colchón de esparto espartano.

Diez almas de mujeres libres, libres…
Son mis sábanas que andan revoloteando
sobre mi espalda desnuda,
jugando a la paz sea contigo hermano, haciéndome cosquillas en la punta del nabo.

Me quiero sonreír,
pero al hacerlo me sorprendo,
me duelo…
Me han arrancado los labios. Sí…
¡Me han arrancado los labios!
¡El de arriba y el de abajo!
¡El de abajo y el de arriba!
Mis dientes son mi burladero,
mi telón de sarro sarraceno.
Me han arrancado mi arma de destrucción masiva: mi palabra…

-¿Pero que coño está pasando?
¿Cuándo?¿Cuándo?¿Cuándo?
¿Cuándo perdí mis labios?-

Contesta sonriendo uno de estos señor que son muy sabios, muy elegantes, muy listos
y muy preparados y que controlan las reglas legales de este juego macabro:

-Los perdiste al mismo tiempo que tu libertad, al mismo tiempo que tu libertad,
asno entre los asnos,
rey majadero de majadero de majaderos adoctrinados.
Claquetea, susurra, confiesa,
llora ahora hablando solo con tus dientes al sol temblando sin labios…
Ya es tarde, payaso. Grito.
Sí. Grito.

Grito como un sordomudo al que le acaban de amputar un brazo y tres legañas colgando del sobaco, no del suyo, del de su hermano,
que somos todos, que estaba al calor helado durmiendo un rato corto, pero largo…

Las diez almas de mujeres ya no revolotean,
se están comiendo los cadáveres que me sujetaban desde abajo.
El hambre nos hace sangre, raza única,
mentes no pensantes,
el hambre encadena nuestras almas
a una verdad que nos hermana.
Instinto. Instinto. Instinto.

Buen provecho mis amadas almas,
solo es cuestión de nada de tiempo que me precipite en viaje largo.
Solo queda un cadáver, que sujeta mi desnudez,
en nada seré un descalabro y ya no podré rebuznar…
Algo ocurre, algo ocurre, extraño…

El último cadáver está hablando…
¡Está hablando!
Una de las almas ya no revolotea,
está quieta supurando ojos llorosos de sus propios ojos mirando al cadáver que le está hablando.
Le está hablando con mis labios…
¡Le está hablando con mis labios!
¡El hijo de puta tiene mis labios!
Mis labios en otro cuerpo, que soy yo, rebuznando, dicen:

-Gasté todo mi tiempo mientras te estaba esperando.
Solo mis labios son míos,
el resto del cuerpo, el tuyo sin labios,
por no tenerte…
Por no tenerte- digo.
-Lo empeñé en la casa de empeños del diablo-.

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¿Poesía?

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