ODA A LA CERVEZA/

Teodoro Frejtman (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
EL POEMA Lee otros poemas de HUMOR

 

Cual cerveza subiendo va la espuma
el alcohol se me sube a la cabeza,
no lo noto si tomo sólo una,
pues que añade su gracia y su fortuna
y al final me regala su torpeza.

Me permite afirmarme en mi autoestima,
a oratoria acudir con más destreza,
y a mi mente eliminarle la calima
añadiendo valor hasta la cima
enfrentando a las bestias con fiereza.

Tal ventura me da que yo la beso
y la miro una vez y la remiro,
no paro de observarla y me embeleso,
de su embrujo en verdad me encuentro preso
y me invita a gozar sin un respiro.

Cristalina, fresquita y tan dorada
ya he perdido cual es, no llevo cuenta,
pues que de ella me encuentro enamorada,
quisiera repetir cuando me agrada
¡cerveza, vicio tú eres que alimenta!
©donaciano bueno.

Con cerveza los problemas son más llevaderos? Clic para tuitear
POETA SUGERIDO: Teodoro Frejtman

Teodoro Frejtman

VIDA DE FUEGO Y POBREZA

Vida de fuego y pobreza
en el caserón antiguo,
ella, una vieja gitana,
él, un anciano mendigo.

Cuatro candiles y el bronce
brillando sucio, y un vidrio
roto sobre las espaldas
de un silencioso domingo.

Ella bebe de una jarra
que la tarde abraza en vino
las sonrisas apagadas,
las nostalgias ya sin ruido.

Por la noche una disputa
que sube hasta el rojo vivo,
quiere amores la gitana
que increpa duro al marido.

La criada corre prisa
por el terreno baldío,
un grito que se agiganta,
un aire de miedo y frío.

Llega tarde hasta la vera
del acto aquel, y es testigo
de una gitana que llora
borracha de amor y vino.

… trenzas de llanto en su rostro
tiembla en su mano un cuchillo…

SE ESTÁN HACIENDO CANCIONES

Se están haciendo canciones,
en un lugar, no sé dónde.
Las tararean dos ramas
que se rozan en el monte,
las balbucean las olas
que allá en la playa se rompen.

Se están haciendo canciones
en una plaza sin flores,
en las caricias de un vientre
de quien gesta sensaciones,
y en el ave que festeja
que han nacido seis pichones.

Se están haciendo canciones
hechas por niños, por hombres,
en una cuna sin sueño,
en una mina de cobre,
en un libreto de Momo,
y en paletas de pintores.

Se están haciendo canciones,
en un lugar, no sé dónde.
Las memorizan artistas
que las vuelcan con sus voces,
las coleccionan guitarras
en rasgueos y en acordes.

Se están haciendo canciones
en libertad y en prisiones,
en boliches de la costa,
en un exceso de alcoholes,
y en los silbidos del viento
que penetra en los rincones.

Se están haciendo canciones
con ritmos ricos y pobres,
en cavernas clandestinas,
en elegantes salones,
de las que son pegadizas,
de las que nadie conoce.

Se están haciendo canciones
en un lugar, no sé dónde.
Las componen los ancestros
que las herencias recogen,
las desafinan las muertes,
en sepulcros, mármol, bronce.

Se están haciendo canciones
por los soldados sin nombre
en la tregua de una guerra
que borró los horizontes,
y en la pluma del poeta
que se entrega cada noche.

Se están haciendo canciones
en burdeles que se esconden,
en los rituales sagrados,
por hindúes o masones,
en los días de setiembre,
y en plegarias y oraciones.

Se están haciendo canciones,
en un lugar, no sé dónde.
las perpetúan los grillos
que dan conciertos al bosque,
las interpretan campanas
de catedrales sin dioses.

Se están haciendo canciones,
en un lugar, no sé dónde.

¡Celebremos, hay amores !.

MI PADRE ME DIJO DE NIÑO

Mi padre me dijo de niño
que los árboles crecían
hacia arriba y hacia abajo,
por fuera bebiendo el aire
por dentro tierra apretados.

Mi padre me dijo de niño
que los árboles son hermanos
por fuera los mata el hombre
por dentro se dan las manos.

Mi padre me dijo de niño
que los árboles del patio
conversan siempre entre ellos
por las noches ratos largos.

Mi padre me dijo de niño
que los árboles de pájaros
renacen en primavera
dan frutos en el verano.

Mi padre me dijo de niño
que dos obreros del barrio
son árboles silenciosos
que a mí me engendraron árbol.

NEGRA YOLANDA

El ébano de tu sangre
se hinca sobre la almohada
con un candil de sudores
en los suspiros del alba
donde tus muslos dibujan
los encajes de las sábanas.

Negra seda, negra dalia
pintan tus ojos canela
comparsa y café, Yolanda.

En los sueños de tambores
destilas sonrisas blancas
con un dolor de candados
en tus pañuelos de nácar
abriendo surcos tus aros
y en el besar entregada.

Negra estirpe, negra y gracia
son tus amores morenos
indescriptibles, Yolanda.

Brisas de puerto y misterios
que cubren tu antigua cama
donde yacen los temblores
del fuego de mil guitarras
y en barro nocturno hueles
como esculpida cerámica.

Negra azúcar, negra ánfora
por los deseos del tiempo
van tus sandalias, Yolanda.

Grito, paisaje y ternura
en el néctar de tu savia
por callejuelas vibrantes
van tus senos que arrebatan
la locura de la luna
hecha de drama y de plata.

Negra entera, negra mágica
dame tu tinta encendida
inconfundible, Yolanda.

EL AMOR DEL SOLDADO

Sólo minutos dispongo
para escribir un poema
es que ya llega la aurora
y los fusiles despiertan.
Tintas de amor y de sueños
y pocos instantes restan
en medio de la metralla
preñada por la tormenta
con un dolor color carne
de heridas que yacen secas.

Es que palabras no hallo
y los versos se cercenan
por un rugir de cañones
en esta oscura trinchera.
Cómo puedo beber vida?
si la muerte está tan cerca.
Cómo encuentro consonantes?
si el alma se vuelve yerma
y las vocales se espantan
con las luces de la guerra.

El reloj no se detiene.
Corre y corre. Y por mis venas
vagan, crecen, precipitan
inconclusas rimas sueltas.
Es este amor de soldado
que llama un sol y festeja
la sed de besos enteros
para su cuerpo de menta
para su pelo de viento
que en mí se vuelven esperas.

Ya no me quedan rincones
donde apoyarme de letras.
Mi carta muere en silencio
la luna es plomo y violeta
y el alcohol es horizonte
donde mi piel se confiesa
desde una lágrima turbia
con una voz de quimeras
y un lápiz que llora y llora
pues nunca seré poeta.

BUSCÁNDOTE

A veces
cuando me agrieta el aire la mirada
salgo a buscarte maduro de esperanzas
echo a rodar el grito de un deseo
y vuelvo a caminar la calle ancha.
Déjame,
que te encuentre en las esquinas
déjame besar tu boca pálida
y hundirme lentamente de a pedazos
en la paloma de tu pollera blanca.
Pero sigo en este andar de caminante
con una estrella rota en mis espaldas
ajando agudo este silencio
que corre sepulcral por mi garganta.
Porque no estás te voy llamando
para quemar de sueños la mañana
y gastar en ti todas las lunas
que este tiempo de octubre nos regala.
Ven muchacha,
levántate a mis ojos
trae contigo el sol en las pestañas
no niegues para mí tu piel almendra
despiértale los pliegues a mis sábanas.
Subo los peldaños de la noche
con un frágil silbido en al solapa
ella bebe en soledad su negativa
yo regreso vacío de palabras.
Más,
intentaré de nuevo
colgar de su pupila luz dorada
nacerá mi paso, e irá por ella
volviendo a caminar la calle ancha.

CRECE MI CANCION

Crece mi canción.

Por mis manos soñolientas,
al compás de la bohemia,
entre muros de nostalgia.

Crece.

Crece mi canción.

Por la orilla de los besos,
como un hilo de silencios,
con el viento sin escalas.

Crece.

Crece mi canción.

Por la paz del ritmo lento,
en la bruma de mi puerto,
con un eco verdemagia.

Crece.

Crece mi canción.

Por el son que me persigue,
al influjo de la lluvia,
… como yo, mi enamorada.

JAQUE

Fue un tablero aquél, tu amor, y la jugada
fue la vida que perdí por un momento.
Me encerraste entre torres escarpadas
y acosado por corceles de desprecio
batallé como un rey enardecido
pero el jaque estaba dado…

…y caí muerto.

CITRUS

Verde vienes a mí
con un azahar por aroma de tu boca
estallando en zumo,
brotando en pulpa,
modelando al sol tu cintura pronta.
Bailas, mecida por la brisa
que acaricia tu pollera de hojas,
y caes a la arena,
y ahí te encuentro,
para madurarte entre las sombras.

Te sugiero seguir leyendo...
Soy un viejo ¡qué hacer, no es culpa mía! perdón no he de pedir por…
Ir al contenido