POBRE ALGARROBICO/

Sonia Manzano (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Algarrobico, algarrobico,
dime: ¿quién fue más borrico?

Si el que hizo de ti un hotel,
majestuoso, rimbombante,
que fue un echao p’alante,
o, dime, si fuera aquel
que siendo su obligación
evitar se construyera
no hizo nada que impidiera
tamaña esa aberración.

Aquel que enterró una pasta
con ingenua alevosía,
la Junta de Andalucía,
que no supo decir basta.
Después de tanto invertir
o más bien de malgastar
se ha de nuevo derribar
y su costo repartir.

¿Entre quién? Pues entro todos
¿Y saldrá algún responsable?
Nunca vi nadie que hable,
sólo escupirán los lodos.
Quien fuera aquel insensato
que viendo que cada día
ese armatoste subía
y a pensar no paro un rato.

Han pasado tantos años
desde que te hiciste adulto
esperando que el indulto
llegara con los apaños,
y hoy por fin ya, sin compasión,
un juez dictó la sentencia
negándote la asistencia,
a tan falaz respiración.

Algarrobico, algarrobico,
dime: ¿quién fue más borrico?
©donaciano bueno.

El cuento de la lechera en versión actualizada siglo XX. Poco a poco se fue construyendo un macro-hotel en la playa del Algarrobico, en Almería, en una zona medioambiental protegida, ante la pasividad de la Administración que veía día a día como ese monstruo iba creciendo sin permisos. Para los habitantes de Carboneras era como un nuevo rey Midas que venía a saciar la necesidad de empleo de esa zona. La justicia, siempre diligente, ha tardado 10 años en dictar sentencia. Ahora se debe acometer el derribo que pagaremos a escote.

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Sonia Manzano

A neftalí reyes

A mí que no me pregunten
en qué fecha usted nació,
en qué año ganó el Premio Nobel
o cuál es la lista completa
de sus nisecuántos
y extraordinarios libros.
A mí que no me pregunten
por Matilde Urrutia,
o por la de los veinte poemas de amor,
o por los senos de las colinas,
o por las que le arreglaron su corbata,
cuidaron de su gorra
y se quedaron absortas
con el humo de su pipa.

A mí que no me pregunten
por todas las que socavó
con su cuerpo de labriego.

Yo solo puedo dar razón
de los árboles que Ud. Remece
con ternura y con fiereza
para que caigan las posibilidades verdes
y las nueces escondidas.
SIGLO xx
4
Puedo atestiguar que por Ud.
muchos frotan sus ramas
y descubren la chispa,
así como también
muchos cogen sus piedras
y terminan honderos.
Yo solo puedo informar
de sus navegaciones y regresos,
del anda llena de herrumbre,
infectada de algas
que usted, sin más ni más,
solo porque le dio ternura,
la recogió y se la llevó para su casa.

Puedo hablar de sus palomas llenas de plazas
y de las miradas de mujer
que usted hizo volar como palomas.

Puedo hablar del crujido
de su marina pisada
encima de los muelles,
y de sus cejas arqueadas
a la caza de todo lo que hace la vida.

Usted nos enseñó a mirar con los lentes
que están encima
de la nariz del alma.
Por usted conocimos las palabras infinitas,
las palabras hachazos,
los versos subterráneos
y la cara escondida del cavernoso idioma.

Por usted nos dolió
el lomo del obrero,
el lomo del cansancio,
el dedo traspasado de la flaca costurera,
el hueso caderudo de la madre delgada.

Por usted nos dolió el Septiembre y su próstata
y todas las uvas abatidas
de los vasos funestos.

A mí no me pregunten cómo, cuándo, dónde, por qué
con quién estuvo tal día, tal fecha y tal hora en alguna parte,
yo solo puedo informar que desde su humo sale
el corazón de la sopa
y la pancarta creciente de las cucharas,
Pablo silencio ahora terno vacío Neruda.

UNA SOCIEDAD QUE NO TIENE NADA DE ANÓNIMA

El sin sentido de tu cara de paraguas
le va muy bien a mi oficio de aguafiestas.
Asociémonos
y pongamos una funeraria
o escribamos las crónicas torrenciales
que se le olvidaron al dulivio.
Pero por favor : nada de arcas,
ni de parejas disparejas,
ni de enredos bicolores
(eso está bien para los geranios).
La lluvia simplemete
y para después
un sincero intercambio de escalofríos
cada vez que sea el día de los huesos.

LA PROMESA

Si algún día me incautan las dos manos,
si decomisan los jilgueros de mi lengua,
si allanan mi huerta de ajiceros
las bandadas de cuervos picoteantes.

Si me quiebran el vidrio de los ojos
para que acepte el cristal de las renuncias,
si me amarran a la pata del silencio
para hacerme escoriaciones en el alma :
maniatada, amordazada, desnucada,
sin ninguna otra opción en la esperanza,
le causaría moretones a la angustia,
me diera con el viento de trompadas
hasta salir con los brazos más eternos
por las abiertas costuras de la noche.

ATROPELLAR A UN PÁJARO

Atropellar a un pájaro
es dejar a un plumaje sin facciones,
es desfigurar el contorno
de un rosedal hecho a lápiz,
es burlarse de un retrasado mental,
es mentalizar el retraso del amor,
es retrasar la mente
hasta un segundo en el que todo gira
y uno hala el cordón plateado del servicio higiénico.

Atropellar a un pájaro
es meter la mano de un niño
en la licuadora,
es provocar un deslave
encima de una escuela,
es caerle a martillazos
a los huevos indefensos
de una granja vecina.

Es endulzar el te
con un quintal de azúcar
y con una cucharita de plata,
mientras hay quientes a falta de un terrón
te rompen a llorar frente al dilema
de ser insípido o amargo.

Atropellar a un pájaro
es meterle una patada
a la ollita con sopa de fideo
de la que come una familia,
es poner un carbón encendido
entre los pantys rotos de una costurera,
es suspender la luz
en plena operación de corazón abierto,
es abrir un horamen
en la carpa tricolor de un circo interbarrial
e interplayero.

Atropellar a un pájaro
es torcerle el brazo a una viejita
con una llave china,
es aplicarle a un inválido todo el rigor
de las muy bien llamadas artes marciales.

Es hechar un humeante abrasivo
dentro de un cantautor
especialista en componer líquidas y sentidas
canciones pacifistas,
es quitarle las tapas de las alcantarillas
de todas esas calles por las que
forzosamente van a desfilar
las Locas e Mayo
(o cualquiera de esas madres a las que el dolor
les ha brotado los ojos
y les ha contusionado la mente).

Es zurcir el logotipo de la empresa
en el dedo índice de todos los empleados,
es bordar un monograma negro, oloroso a pólvora
en el bolsillo del sueter de un muchacho
es poner como carne de cañón
a la pechuga blanda de los adolescentes.

Es aumentarle los años de cárcel
a un preso nonagenario,
es seguir haciendo “hombre a la plancha”
en una defectuosa silla eléctrica.

Es soplar granizo
sobre los pulmones del que agoniza,
es agonizar graznando
como un cuervo grueso y gris
que grazna herido.

Atropellar a un pájaro
es lanzar a unos contra otros,
es cruzar apuestas en la inconcebible pelea
de narradores versos poetas,
autores de teatro versus tratantes de autores,
coplas rimadas versus versos sin rima.
Es llamar poesía a la palabra que mata,
es rematar con palabras a verso que muere.

Atropellar a un pájaro
es pasarle por encima las llantas a un pájaro
retroceder
y volverlo a matar
atropellándolo.

PURA CARCOMA CON FORMA DE PALOMA

Ahora sólo te elaboro
para leerte yo,
para consumo interno,
para uso y abuso de mis ojos
(factores de producción han deteriorado mis
modos de producir amor a gran escala)
Mejor es que me siente a tu lado
en estos graderíos circulares
para observar
la representación de una tragicomedia en piedra
dividida en cinco actos de argamasa
con sus respectivos abucheos de arena.

Mejor es que te quedes con tus rizos de estatua aliñada
y sin más vistas
que la de algunos secos dioses ya listos para la taxidermia.

Poesía que una vez yo poseía:
qué hacer o qué no hacer
para evitar que tu triste cacareo se estrelle en una sartén
sin que hayas muerto,
qué hacer o qué no hacer
para que no te quedes de pasabola,
para que puedas en una última y desesperada instancia
batear de un solo colibrí desviado
los dos versos todavía no enteramente convencidos
de que no hay poesía que dure cien años
ni cuerpo que lo resista.

Ya no está tu agonía trotona para desgorgorarse
en silvestres gorgoritos,
no obstante
te haré pasar de contrabando debajo de mi brazo

Oh poesía que alguna vez me poseyera,
qué hacer o qué no hacer
para que de estos versos
resurja ese perdón que necesito,
de ti, paloma aguada,
pura carcoma con forma de paloma,
paloma aguardentosa carcomida
a la que he retorcido por las patas tantas veces
queriendo que gotees
la ley seca que pesa en mis palabras.
Carcoma con forma de paloma, 1988.

FULL DE REINAS

Por la simple fricción de las palabras
se llega al éxtasis.
En ésta, mi primera relación con el texto,
textualmente me revuelco en el lenguaje.

Entreabro los labios para decir “esta boca es mía”,
pero no sé si soy yo la que por esta boca está hablando.

No importa que nadie me recuerde en este último día
tan parecido al siguiente.

Algo que no es la rosa de otros días
fluye entre los muslos,
desangra para siempre entre los labios
la rosa que no vuelve.
Full de reinas, 1991.

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