TODO PASA Y NADA QUEDA

Cintio Vitier (sugerido)
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Ayer murió el candil y hoy la luz brilla
por medio de una lámpara de led,
mas mira a la almirez
que aun sigue repicando ¡maravilla!
machando alguna nuez.

Que existen muchas cosas que han cambiado
y hay otras con su oficio que perviven
así que las esquiven,
son pocas, eso sí, las que han quedado,
idem. eadem, idem.

Los fósforos, la mecha, las cerillas
la lija, la garlopa y el cepillo,
la carne de membrillo
que hoy mezclan ya el membrillo con guidillas,
no existe el estribillo.

Y ocurre con frecuencia a las ideas,
las formas, las costumbres y los modos
se van por los recodos
al tiempo sin chistar aunque no creas
como los Reyes Godos.

Hablemos de la vida de las cosas,
de aquello es natural o que acontece,
ausente de la esencia que merece
dispuestas a penar están las fosas
que al fin todo fenece.
©donaciano bueno

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Cintio Vitier

La hoja

Quedará
lo que ella afirma no lo dice
su decir es no decir y no decir y no decir
no infinitamente sino
Tres Veces
tres infinitas veces
En su rostro escribo y es un rostro sin más rasgos
que mi escritura
que ella tornará blancor de mente, jeroglífico
de espuma,
nada
Una hoja tras otra no hacen un árbol
sino un libro un libro tras otro
no hacen un árbol sino una colección
de libros Una colección tras otra hacen
una biblioteca En la biblioteca dicen
que no hay pájaros pero yo los he visto
Lo que no he visto es libros en el bosque
Claro que el bosque mismo puede considerarse un libro etc.
Etcétera es la única palabra que la hoja abomina.

El aire

Estoy despierto, sí, estoy mirando
fríamente algunas cosas
que van dejando ya de ser secretas.
Están ahí, como los árboles
en el desnudo aire. Sí, estoy despierto.
Hasta la casa de mi infancia es de los otros:
la han pintado de un color chillón,
entran y salen por los cuartos de mi alma,
hablando de otro asunto. La luz invade el patio
de mis ocultas nadas. También miro
con deseo ese rostro que es ninguno
y que viene como un ave malherida
de los que sufren y sonríen.
¡Oh pueblo innumerable! Estoy despierto.
Estoy mirando el polvo bañado por la luz,
las tinieblas disueltas en el aire
cuando empieza a dibujarse la verdad:
el árbol, la alegría, el sacrificio.
Y sé que aún tengo más recuerdos en la sangre
de los que puedo recordar, y más olvido
del que puede olvidarse en este mundo.
Pero qué importa, al fin, si la mitad
de aquella vida se me desprende y cae,
si tanto sueño, al fin, ha despertado,
si no hay sitio que no me esté mirando
ni instante en que el azar no me visite.
Quiero ser como tú, ¡oh rostro de los pobres!,
misterio del dolor y la sonrisa, porque el aire,
el simple aire límpido y vacío,
llenará nuestras voces y esperanzas.

Algo le falta a la tarde

Algo le falta a la tarde,
no están completos los pinos,
y yo mirando a las nubes
siento lo que no he sentido.

A cada instante pregunto
por el tesoro perdido
cuya sombra se desplaza
con melancólico frío.

Mirándome está el deseo,
nocturno, solo, infinito;
callada va la nostalgia
llameando eternos vestigios.

No llega nunca mi gesto
a la tierra del destino;
la vida acaba inconclusa,
quedan los sueños en vilo.

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