UN VERSO INAPETENTE/

Alejandro Albarrán Polanco (poeta sugerido)

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Quiero escribir un verso inapetente
que no le guste hablar
del cielo, de la luna ni del mar,
del resto de la gente;
que sea inconsistente
y no incluya el amor en sus palabras,
la duda, la riqueza y la pobreza,
ni a la naturaleza,
lo mismo que a un rebaño ni a sus cabras;
la vida ni la muerte ni el pecado,
que esté descafeinado,
exento de experiencias muy macabras.
Un verso en que las flores
salir a presumir ya se resistan,
ni existan los pintores que las pintan,
ni el campo, ni de aperos, labradores.
Y nada trascendente,
sin puntos ni las comas,
ajenos del humor y hasta las bromas
de alguno que de cuerpo esté presente.
Que no hable de prudencia o de ternura,
no sueñe con los chopos ni los ríos,
la pena, la piedad, los desvaríos,
del pueblo, de la iglesia ni del cura.
No haya similitudes
ni ensalce a los que estima sus poetas,
farsantes de adivinos, los profetas.
Que allí los sentimientos, la virtudes,
eviten el decoro,
haciendo vayan mutis por el foro;
y eviten las catástrofes y aludes.
Sin pájaros ni nidos,
verdades ni maldades, cosas bellas,
ni lluvia y por la noche las estrellas,
buscando soledad sin hacer ruidos.
Recuerdos no haya de un amanecer,
futuro ni a la infancia,
el gozo y el placer de la vagancia,
sin algo que esconder o que temer.
Sin nada que contar, a su albedrío,
sin odios ni pasiones,
ausente de razón y de emociones.
Un verso, en fin, vacío.
©donaciano bueno
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Alejandro Albarrán Polanco

(Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía en Lengua Española 2018)

[Fiebre de]

Los pulmones se hinchan,
choz en la cama,
no de la Má
en la frente.
Quiero que la fiebre baje,
que baje la fiebre en la ca
Má,
no en la frente, Má,
la fiebre asciende. Lirios
en el techo, ros de sudor.
Mido, mido el tiempo.
Chorros en la frente. ¿Tener fe?
Lino que raspa y llaga,
¿Ne? Nene, negro felino,
escondido. Loor debajo de la cama.
No,
que en la frente mide el tiempo.
Mido dormido el tiempo debajo de la cama.
Nos en la frente, sudor, mido. Mido el tiempo
de:
dos, en la frente;
cuatro, les digo, yo les digo que,
cinco o se hizo lo que se tenía que hacer;
cenar un brazo, una pierna. Da lo mismo el mar debajo de la ca
Má,
sólo pido que baje el brebaje de mi frente. Mido,
mido el tiempo
bajo la manta. Rayas en las cosas, casos,
cascos, idos en la colcha. Cal en la lengua.
Bajo la colcha: conchas, coro, corola.
Me con tu lengua tea, tu lengua atea
lengüetea el decoro, la concha de la virgen
y tal. Adra la concha del oído, chacal en la lengua.
De lo ido, la fiebre persistentenerte
en pie.
¡Za!, que no se han ido
el dolor y el felino.
Que no se han ido de debajo de la ca
Má,
pon tu mano sobre mi frente.

DIXIT

El hombre es el lobo del hombre
el lenguaje
su colmillo más
punzante

El hombre es el lobo
el lenguaje
el punzón y la herida:
la herida.

No matarás
hasta que mates
es
una tautología, no un verso.

El hombre es
el lobo del hombre
el lenguaje
su colmillo más punzante
altisonante.
No corro. No grito. No empujo:
no grito.

El hombre es el lobo
del hombre
el lenguaje
su colmillo más punzante
altisonante
manoseado
de sentido.

-Esto no se toca.

Hasta que se toca

de sentido

(inverso)

se trastoca

de sentido

(inverso)

como tu boca y mi boca.

-Esto no se toca

como tu boca.

El hombre es el lobo
del hombre
el lenguaje
el colmillo con el que troza la carne del cordero
que traspasó la cerca,
que se escapó del rebaño.

El hombre es el lobo
el lenguaje
el colmillo con el que troza la carne del cordero, abre su vientre
como una naranja y reserva una parte de su piel como una joya.

El hombre es el lobo del hombre
pero también es el cordero.
El lenguaje
las cercas
que lo encierran.

Ay, pero el cordero, el corderito
se escapó del rebaño,
se ha perdido en el monte,
ha traspasado la cerca.

Aunque detrás de esa cerca
hay otra cerca y detrás
otra.

Ay, pero el hombre,
el pobrecito hombre
disfrazado
no quiere ser cordero,
ni lobo, ni hombre.

A ver a ver ¿qué quiere ser?
No quiere ser un cordero.
A ver a ver ¿qué quiere ser?
No quiere ser hombre.

No sé, tal vez
algo más exclusivo, refinado, verdadero
dice el hombre
disfrazado
de lobo disfrazado.

Algo más exclusivo, refinado, verdadero.
Algo más verdadero: un hombre disfrazado de hombre disfrazado de hombre disfrazado.
Algo más verdadero: un hombre disfrazado de lobo disfrazado de cordero.

Ay, pero el hombre no quiere
ay, pero el hombre no acepta que
el hombre es
el invento del hombre es
el invento
del hombre.

Ay, pero el pobrecito hombre
está pasando hambre,
ay, pero el hombre no quiere
ser
ni cordero, ni lobo, ni hombre,
pobrecito
anda perdido en el monte.

Ay, pero el hombre,
que es el cordero del hombre,
anda perdido en el monte,
ha traspasado la cerca.

Aunque detrás de esa cerca
hay otra cerca
y detrás otra
y luego otra
y en el fondo
hay un lobo.

LA DESESPERACIÓN DE QUIEN ESPERA

Una pera verde, no tan verde, más bien
pálida. Un verde antes del verde.
Una pera que se precipita y cae
y aún no madura. Una fruta insegura.
Una fruta que aún no aprende y se desprende de la rama. Una flama
que aún no enciende y se pretende flama o
gota de rocío con un chubasco acumulado en su barriga. Una viga que se vence
antes de tiempo. Una pera que no aguarda
al verdadero verde. El verde ver lo verdadero.
La verdad que está en la espera de esperar lo verdadero, como si fuera todo.
¿Una pera que se lanza o
el lado que se vence en la balanza
por el peso?
Sólo eso.
Una pera que no es pera:
una lanza.

Esto a lo que tu llamas mi desequilibrio
no es un lirio
sino una pera verde antes del verde.
Una pera
que se lanza. La desesperanza. La des-
esperación.
Una oración que no madura. La verdura
que no alcanza a saciar al verdadero ver
de la vereda o la verdad. Algo fallido:
un estallido
al caer de la pera
que no se aguantó las ganas.
El sonido de ir cayendo entre las ramas
sin saber caer.

Esto a lo que tú llamas mi inmadurez no lo es
es una pera que no es pera y que se lanza. Esto
a lo que tú llamas mi inmadurez
es una pera que no es pera
es un caballo de ajedrez,
es un caballo albino que aún no sabe deletrear con eles el camino.
Mi inmadurez es el camino
de abajo
es el atajo
que dobla de tajo
en una esquina. No es una espina
pero punza. Como una lanza
que no espera.
Como una pera que no es pera
y cae.

Funeral de Lucía Núñez de Albarrán

Que no tu cabeza blanca, Lucía. Que no tu cabeza blanca,
tu cabeza poblada de niños albinos,
tu cabeza.
Pelona sí,
pelona sí te quiero, pelona, calavera, calaverita de azúcar, calavera sí, pelona.
Cuantos menos rasgos familiares más te quiero.
Mientras más calva, más pelona, confundiéndote con las otras
calaveras. Perdida ya toda la edad, todo el sexo.
Que no tu cabeza blanca, Lucía, que no quiero,
que no voy, cabeza de neblina: gasa gaseosa glaseada.
Que no, tu cabeza blanca, tu cabeza bailando,
sí, tu cabeza yendo al parque con tus hijos, tu cabeza rota,
tu cabeza llena de orquídeas transparentes, tu cabeza Belcebú,
tu cabeza de alce altivo, tu cabeza de cautiverio,
tu cabeza

tu cabeza muerta

sobre un cajón de estaño.

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Detrás de la mirilla veo espejosque observan fijamente a todos lados,la giro y aparecen mil reflejos,se acercan, visualizan desde lejossimulan ser trucados.

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