VIVIR HOY ES COSA DE LETRADOS/

Luis Hurtado de Toledo (poeta sugerido)

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Pues que hoy vivir es cosa de letrados,
de expertos en derecho,
que saben discernir si algo hay mal hecho,
y aunque ellos no anden libres de pecados,
dirán que a lo hecho pecho.

Que hoy la duda te mata, te corroe
y dudas de ti mismo,
no sabes digerir el silogismo
y un expediente habrá que a ti se incoe
repleto de cinismo.

Pues tú ya no eres tú que la justicia
por siempre te acompaña,
y habrás de sopesar si no te engaña,
tan llena como abunda la inmundicia
inmersa en la maraña.

Los jueces que son justos, son injustos,
que hay ancho y hay estrecho.
Las leyes ¡dios sabrá por qué se han hecho!,
de aquellos legislaron si sus gustos
se hicieron por despecho.

Habrá que cuidar bien si hasta un abrazo
que distes fue fingido,
pues alguien lo ha de ver comprometido
velando por poner si puede el cazo,
si encuentra algún descuido.
©donaciano bueno

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Luis Hurtado de Toledo

SONETO DEL AUTHOR AL DICHO SEÑOR DON LUIS

Quando fue por los dioses acordado
que Amor casase con Sabiduría,
la pastora Ismenia y muy clara Sophía
buscó entre los humanos su traslado.

Y a vos, aunque a las armas dedicado
por aquel parentesco que os tenía
miró en las letras quánto floresçía
vuestro exerçiçio illustre y delicado.

Y en propheçía os a guardado esposa
que qual Minerva os sea compañera
de las plantas más nobles deste suelo.

¡Feliçe salga el fruto de tal rosa!
¡Lucina os dé feliçe sementera
y feliçe al coger el Rey de Delo!

ARGUMENTO

Como Venus, la diosa çitharea, viese a su hijo Cupido en hedad de casamiento, temerosa de su daño por ser tan atrevido; ayuntó el consejo de los dioses en los palaçios de Diana y allí les hizo relaçión de lo que pedía. Lo qual por ellos visto, cada uno votando su pareçer le ofreçió una dama para nuera, entre las quales fueron la Fortuna y Fama, Pobreza y Riqueza, la uxsa Calixto y la sacra Diana. Al fin Marte, su padre, le propuso a la sabia Minerva. Suçedió al tiempo del desposorio que Atis, la Discordia, levantó a Cupido que con Siches era casado. Provóse lo contrario, por lo qual se çelebró el próspero casamiento y de allí naçieron Agradesçimiento y Nobleza según en nuestra moral poesía será recitado.

SONETO A LA SPOSAC DE CUPIDO

Bella Minerva, a quien el sacro choro
de nimphas la ventaja a conçedido
que toda hermosura esté en olvido
después que el mundo tiene tal thesoro;

ya el blanco pecho, cabellera de oro,
tu gracia y gallardía, a mereçido
ser consagrada al tierno dios Cupido,
aunque en otras causase imbidia y lloro.

Estímese de oy más por venturoso
el Amor, pues tu amor le a sujetado,
siendo ya de soltero buelto esposo.

Y no piense el Amor ser engañado,
que aunque otro amor uviera más hermoso,
quedará satisfecho con tu estado.

COMIENÇA LA SPONSALIA DE AMOR

La bella esposa del garçón flechero,
bello galán graçioso y cortesano,
dará favor a un simple ganadero
tocando su çampoña lengua y mano
para contar un caso verdadero,
en verso sonoroso y soberano,
del deleitoso yugo que a domado
al niño que mill yugos a quebrado.

Viendo Venus, la diosa çitharea,
su hijo Amor de amores ençendido,
con armas siempre puesto en la pelea,
el arco muy gastado y destruido,
la rrubicunda faz clara y phebea
con barva de varón fuerte y creçido
y que se recataban los mortales
de velle atravesar por sus umbrales;

ya que las alas eran tan gastadas
que le son en el aire poca ayuda,
las carnes de viçiosas muy pesadas,
las plumas faltas por estar en muda,
las saetas sin punta, tan quebradas
que no ay alguna que se muestre aguda
por aver dado en duros corazones
al golpe en muchas damas y varones;

determina de dalle compañía
por prevenir a dos inconvenientes:
la muerte de su hijo, que temía
por ofensor de todos los bivientes,
y dar al mundo paz sin más porfía
quitando el sobresalto de las jentes
para que Amor enjendre sus amores
lijítimos sin hurto de amadores.

LLamó luego a Mercurio, el pregonero
del alto consistorio del Tonante,
y embióle por proprio mensajero
del caso entre los dioses importante.
Al qual mandó que vaya muy lijero,
y del nuevo acçidente no se espante.
Mercurio tomó luego el caduçeo
y el día remató con Imeneo.

A Saturno, visabuelo de Cupido,
citó para escuchar esta embaxada.
Y a Júpiter, su abuelo, le a leído
la carta que por Venus le fue dada.
El belicoso Marte fue advertido
para escojer la nuera que le agrada.
A Plutón y Neptuno también llama,
y a Vulcano, marido de la dama.

Estos siete parientes son llamados
para que al punto de la primavera,
quando el Aurora adorne sus tocados,
se hallen juntos do la dama espera:
que será en los palaçios consagrados
de la dama de Apolo la montera,
virjen y caçadora soberana,
llamada la castíssima Diana.

Esta hermosa hija de Latona
su casa les conçede en este día
para negoçio tal qual se pregona,
aunque al sobrino no se lo devía
por aver ynfamado su varona
quando a Calipso, la que más quería,
a Júpiter mostró, y Juno, sañosa,
le convertió la nimpha luego en ossa.

Mas Diana, por verle acompañado
con atadura y dulçe casamiento,
a Venus aposenta y le da estrado,
puesto que muy contrario es su convento.
Los dioses a Mercurio an escuchado,
y hazen de juntarse juramento
en aquella castíssima morada
que estava en esta forma adereçada:

DISCRIPÇIÓN DE LA CASA Y JARDÍN DE DIANA

Un campo fértil, verde, umbroso y llano,
de varias florezicas matizado
está en Toledo, do Lusardo ufano
alverga y apaçienta su ganado.
De çedro, mirto, y lauro muy galano
está todo este campo rrodeado.
Y aquí ninguna pena no se siente
que al coraçón humano le atormente.

Allí, los olmos van creçiendo tanto
de las panpíneas vides rrodeados
que si los ojos a mirar levanto,
según de especular vienen cansados,
pareçe que se cubren de quebranto
y no se atreven más a ser alçados.
Allí, el alto, sublime çedro y pino
al çielo se nos muestra ser vezino.

Allí, con su sonora y dulçe lira
se muestra el rroxo Apolo muy suave,
que con ella mitiga toda ira
y su buelo detiene qualquier ave;
aquí el Favonio y Zéfiro rrespira,
-que rruido ni espanto aquí no cabe-
a cuyo son se amansan los leones
de fuertes y invençibles coraçones.

La idra orrenda, de gargantas llena,
y las fieras serpientes van dexando
contra los animales su cadena,
sus espantosos silvos mitigando;
por la tíbula rroxa y blanca arena
unas con otras andan rretoçando.
Y la caucásea tigre peregrina
en este campo está mansa y benigna.

Si los ganchosos çiervos van heridos
de las nimphas con yerva vallestera,
no se quexan ni van dando jemidos;
mas páranse en mitad de la carrera
puniendo al son atentos los oídos
de la boz que da vida a quien la espera.
Y las lijeras liebres más que vientos
se paran a escuchar tales açentos.

La halda deste campo çiñe un valle
fértil opimo en yervas abundoso,
que pone grave espanto si a miralle
se despliegan los ojos sin rreposo.
Si aquí pudiera al bivo dibujalle
con su inmortal laurel y çedro umbroso,
creyera ser de Apeles propria mano
o de Zeusis66 la diestra de Silvano.

Agora aquel pintor del ancho suelo
nos adorne de rrosas, yervas, flores;
agora se nos muestre turbio el çielo
o azules rrubicundas sus colores;
agora venga manso con buen zelo
el mudable dudoso dios de amores;
agora sea el invierno o el estío,
agora haga calor o crudo frío,

agora el importuno Canero airado,
agora Piscis reine, agora Toro,
o Júpiter alegre y esforçado,
o Saturno melarchia con lloro,
agora el mundo esté en próspero estado
o en adverso se pierda su thesoro;
siempre está en este valle una frescura
con quieta y templada hermosura.

El suelo está esmaltado de erbezillas,
de nuezga enrredadora y mirabeles
que hazen por allí dos mill sendillas
formando mill cavarias y doseles.
En cuyo valle hazen maravillas
los semicapros faunos y donzeles.
Juegan allí los sátiros y silvanos
en su caça y amores siempre ufanos.

Allí, la opaca vid enlaza y ciñe
las verdes cañas, cuya compostura
nos fuerça, causa espanto, y nos constriñe
a que digamos ser tal hermosura
de aquélla que las cosas pinta y tiñe.
Hecho80 con propria mano de Natura
para su alvergue y lecho deleitoso
derivando de aquí lo más hermoso.

Un vítreo arroyo claro y christalino
del Tajo dulçe sale qual fontana,
y aquéste rriega el néctar tan divino
que beve el sacro choro de Diana.
Es rraro este licor y peregrino
de la jente86 mortal bruta y humana,
que quien de casto amor no es coronado
no gustará el licor claro y sagrado.

Por do la grama está dura y ruidosa,
pasa tan leve y blanda su corriente
que ni saben si es yerva u otra cosa
el agua que derrama aquella fuente.
Si por dicha la yerva tan hermosa
pisar quiere algún sabio, a el más prudente
-pensando yerua ser sin ser sentida-
los pies le mojará el agua escondida.

Allí, la muy castíssima Diana
colgava con sus nimphas mill trofeos.
Allí, va publicando la mañana
con rrubios arreboles sus deseos.
La Iris rrubicunda verde ufana
de tripliçe color haze himeneos
quando por mensajera de su diosa
nos viene a publicar alguna cosa.

EL PALACIO

Un palaçio rreal edificado
estava en la ladera del boscaje.
Las puertas de cristal clarificado,
de çedro las maderas y el umbraje,
De jaspe todo el patio era losado,
de oro y fina seda el cortinaje,
en las salas avíe camas y mesas,
servidas de mill nimphas y dehessas.

Avíe muchos palaçios y mansiones
-distintos en estado sexo y arte,
en un quadro habitavan los varones,
de damas se ocupava la otra parte-,
baños, vinos, conservas, colaçiones,
ropas, sillas y aun armas para Marte
donde mudo estará qualquier deseo
y el dote satisfecho de Imeneo.

Venus, la muy hermosa y muy honrrada,
como aquella que suegra ser espera,
en un estrado rrico era sentada
con mill damas de Çipro que truxera,
la panífica Çeres, su cuñada,
y Palas valerosa, la guerrera,
Juno, madre de Venus, y Latona,
y Çibeles, su abuela, Gran Matrona.

De los mares nereidas an venido,
muy hermosas napeas de las fuentes,
náyades de los rríos, que an salido
por hallarse con todos sus parientes.
Las dríades de bosques an traído
rramilletes de flores diferentes,
amadríades ponen en frescura
de árboles la casa en hermosura.

Las oréadas, damas muy hermosas,
de los montes truxeron mucha caça;
Las himúnides108 derramando rrosas
de sus prados hinchieron esta plaça.
Las claras limphas de aguas olorosas,
cada qual rroçiando con su taça,
todas honrrar a Venus procuravan
y su rreal estrado acompañavan.

Unas tañían dulçes instrumentos,
otras cantavan alegres cançiones.
Contavan otros apazibles quentos
los sátiros y faunos a montones,
dançando con las nimphas sólo atentos
a mostrar sus heridos coraçones.
Todos con alegría deleitosa
hazen fiesta al Amor toda amorosa.

Al tiempo que se estavan solazando
esperando de Amor el mensajero,
ya que la Aurora va coloreando,
sienten venir por un ancho sendero,
al son de una corneta rresonando,
el semicapro Pan con soplo entero;
y con aqueste son les anunçiava
que ya el gran dios de amor çercano estava.

VENIDA DEL AMOR

Quando entendieron que estava vezino
el poderoso infante que atendían,
le salen todos juntos al camino:
unos saltando, y otros corrían
por ver aquél por quien pierden el tino
aquellos que por sabios se tenían.
Y veisle aquí do viene, desarmado
quel arco, aljava y flechas a dexado.

Con él venía Baco, muy pujante,
con el hermoso Príapo dançando.
El ançiano Sileno iva adelante
su perezoso asnillo apresurando.
Y ansí como llegó el carro triumphante
de blancos unicornios, todo el vando
comiença vn alarido con clamores,
diziendo: «¡biva!, ¡biva el Dios de amores!».

En la cabeça le vi que traía
de oliva y lauro la corona puesta.
Maravillosa allí la compañía,
qué grande novedad podrá ser ésta:
quel arco, aljava y flechas no quería,
ni venda ante sus ojos en tal fiesta.
Mas vieron que mostrava el casamiento
de paz y amor corona y fundamento.

Imeneo y Saturno acompañados,
Júpiter y Mercurio con Vulcano,
Marte, Plutón, Eolo y sus criados,
Neptuno y Tajo con el Oçeano,
Titán y Apolo -en la hedad trocados-
venían platicando mano a mano,
que todos del mançebo eran parientes,
aunque en el rrostro y años diferentes.

EMBAXADA DE VENUS A LOS DIOSES

Entraron en la casa deleitosa,
en un teatro rrico que allí avía,
cada qual en su silla muy preciosa
según la hedad y estado que tenía.
Venus a tal sazón, la muy hermosa,
entró con gravedad y cortesía.
Dize: «salud eterna os den los hados
padres, suegros, abuelos, y cuñados.

La causa para vuestro llamamiento,
muy illustres señores, sólo a sido
-hablando con devido acatamiento
y perdón de Vulcano, mi marido-
para pedir consejo en el asiento
de Cupido, mi hijo tan querido,
pues la hedad y valor y gallardía
pide ya que le demos compañía.

El arco con las flechas y el aljava
le dieron para caça entre las fieras
como a niño quel campo tanto amava.
Mas, él tomó la caça más de veras,
que el çielo, tierra, infierno se quexava
de sus flechas agudas y çerteras.
Y no contento de los que sujeta,
entra a buscar do tira la saeta.

Tiénenle por aleve y sospechoso,
nadie le dexa entrar en su morada,
por lo qual bive el moço temeroso
y yo con sobresalto congojada.
Querría para darle algún rreposo,
que le fuese por vos esposa dada,
porque tiniendo proprio su cuidado
no sembrará su fuego en todo estado.

Y esta dama que pido para nuera
sea de tal valor y gallardía
qual conviene al mançebo que la espera
que ya se siente lo que mereçía.
Y sea natural y no estranjera
de Toledo, donde es la monarchía,
en cuya tierra exçeden a las diosas
en sabias, agraçiadas y hermosas.

Osea, qual Ysmenia soberana,
a quien mi çetro e dado y hermosura,
y a quien la castidad le dio Diana,
y Juno la rriqueza y la ventura,
Minerva dulçe lengua cortesana,
Palas valor linaje y armadura,
que si no fuera tanto su parienta
yo quedara en juntallos muy contenta».

RESPUESTA DE LOS DIOSES

La caterva de dioses, muy attentos
al manso ruego de la madre amada
de aquel perseguidor de pensamientos,
se alteran de escuchar tal embaxada.
Levantándose un poco en sus asientos
con habla muy cortés y mesurada
a Saturno, de todos más ançiano,
para que respondiese dan la mano.

«Cierto, hermosa, -dize el visabuelo-
que mucho que tenemos entendido
el yerro vuestro dar cuydado al çielo
hasta ver en estado al dios Cupido.
La esposa os mostrava el señor de Delo,
a cuyos rayos no ay mada escondido,
y de mi voto denle la Fortuna,
que en el dar y tirar andan a una.

Es hija del Erevo adulterina
y de la Noche, de la luz agena,
naçió sin voluntad de Proserpina;
también Cupido, según fama suena,
que por Marte anduvistes peregrina
quando Bulcano os puso la cadena.
Ansí que me pareçen para en uno
si no ay contradictor de aquesto alguno.

Ésta, al dar de los bienes y los males,
jamás mira al valor, edad ni estado.
Cupido en el tirar de los mortales
no iguala el amador con el amado.
Y, ansí, pues en destreza son iguales,
vivan con el offiçio que an usado,
que mejor es que dañen una casa,
que no que a dos palaçios pongan brasa».

Júpiter dixo que le pareçía
esta sentencia ser muy rigurosa
para la paz que el mundo pretendía,
que antes doblada guerra era dañosa;
y que si el voto suyo se pedía,
él mostraría otra dama para esposa,
y aquésta fuese la muy clara Fama,
libre, moça, ligera y linda dama.

La qual como el esposo va volando
publicando las penas y dulçores,
tierras, mares, y çielos penetrando,
y parirá de Amor çien mil amores.
Y ansí se irá el amor multiplicando,
hinchendo el mundo de sus valedores,
y llena del amor toda la tierra
nadie se quexará ni tendrá guerra.

El padrastro Vulcano dize: «Dueña,
bien escusada fuera esta embaxada
para no dar de vos nueva rreseña
por la culpa que os hize perdonada.
Mas, si es verdad lo que el rreflán enseña
-que tal hija qual madre es mamantada-
si a de bivir con vos la nueva nuera,
basta una meretriz o cantonera.

La ursa Calipso le conviene,
que de donzella vino a ser preñada,
por la quexa que Juno della tiene
y la jente será de amor vengada.
Que, al tiempo que la esposa se enajene
por seguir la veleta que le agrada,
gustará de la purga el atrevido
que a muchos dio, y avrá su mereçido».

Dize Plutón: «Mira, coxo herrero,
a Venus no tratéis de esa manera,
que alteráis el consejo. Mas yo quiero
daros mejor donzella para nuera:
la Pobreza es de padre verdadero,
hija de nuestra Madre la Primera;
dalde aquésta, viéndose cargado,
sólo de trabajar tendrá cuidado.

Y quien amare sólo tendrá aviso
de escojer la virtud o hermosura,
según que Amor para mujer la quiso,
sin buscar tanto dote y desventura.
El qual gastado va el hombre arrepiso
hasta caer de simple en sepoltura,
ansí que Amor para tener contento
con Pobreza y trabajo avrá sustento».

Neptuno, como rrico y prosperado,
con ánimo rreal dize: «Señores,
el Amor de Pobreza acompañado
muy tarde enjendrará nuevos amores.
Quien quiere amar y quiere ser amado
dones a de trocar por los favores,
y éstos no puede dallos la Pobreza,
sólo es señora dellos la Riqueza.

Ésta en mis rreinos anda tan pujante
qual es notorio a todas las rriberas.
No ay armada ni jente que no espante,
ella levanta y baxa las vanderas,
corre dende el Poniente en el Levante,
doma todas las naçiones aunque fieras.
De sólo lo que anega en mi rreinado
podía ser el mundo rrenovado.

Ésta conviene al moço para esposa,
porque con sus thesoros satisfaga
a la jente de su braço tan quexosa
y les dé con que quiten tanta llaga.
Que, aunque la quexa sea rigurosa,
no ay cossa que el dinero no la apaga.
Ansí que, la Riquezay me pareçe
sea su esposa pues que la mereçe».

Imeneo, de bodas deseoso,
a Cupido se muestra más benigno,
y ansí le busca esposa con rreposo
sin que tema de parto adulterino.
Dize: «Señores, moço tan hermoso
tal será su planeta qual su signo.
Dentro, en casa, tenéis la mesa puesta,
a Diana le dad, virgen honesta.

Él caçador y ella caçadora,
él por amor en fuego inflamado,
ella de casto fuego es la señora,
y en su templo le tiene conservado.
Si el moço alumbra el alma donde mora,
ella da luz atodo lo criado.
Y ansí, en la noche es luna soberana
y en el día claríssima Diana.

Por las rredes do está saldrán amores,
y Amor de çelos bivirá seguro.
Los hijos serán castos de dulçores
y el amor de los dos muy casto y puro.
No temerán sus tiros matadores,
quél será rresposado yo lo juro.
Si os pareçe dexadme a mí con ella,
que bien quiera al sobrino la donzella».

Apolo, que escucha atentamente
el pareçer que avíe dado Imeneo,
inflamado habló y resplasdesçiente
mostrando por la lengua su deseo.
«¿En qué rrazón señores se consiente
que votéis en un caso torpe y feo
lo que a los templos es sacrificado?
¿Puede de algún humano ser usado?

Hijos somos de Iove y de Latona
Diana y yo de un parto proçedidos.
Diéronmez el carro y çetro y la corona
para dar luz a todos los nacidos.
Sacrificó mi hermana su persona
a los dioses eternos más subidos
votando castidad con sus donzellas,
qual son cabe la luna las estrellas.

Por lo qual, no a lugar el casamiento,
ni vuestra ley ni orden lo consiente.
En el caso de quel mundo fuera muy contento,
yo no quiero a Cupido por pariente;
acuérdese me tuvo atrevimiento
tirando a Dafne flecha diferente,
y después, de las hojas de mi dama
dar a sus poetillas gloria y fama».

Saturno dize: «Hijo muy querido,
tal caso no se avíe determinado
ni ninguno de nos lo a consentido,
por tanto haz tu pecho rreposado,
menos tengas enojo con Cupido,
que no es entre parientes açertado.
Mira qual perdoné a Titán, mi hermano,
tratándome en prisión como tirano;

y si Júpiter no me libertara,
y yo no le hiziera juramento
que varón hijo alguno no criara,
aún agora estuviera en tal tormento.
Y ansí en comer mis hijos me compara
al año que boltea el firmamento.
Por tanto, diga Marte que donzella
para su hijo le pareçe bella».

Marte, con un valor Robusto y fuerte,
afirmado en la lança que tenía,
a los dioses habló de aquesta suerte:
«Señores, lo que a mí me pareçía
para quel matrimonio se conçierte
que a Cupido, mi hijo, convenía
que a Minerva le den, fuerte, avisada,
dama de aguja y pluma y del espada.

Ésta, en valor, saber y hermosura,
prudençia, esfuerço, bondad y destreza
alcança lo que pudo dar Natura;
a mujer y varón en fortaleza;
tiene majestad, desemboltura;
jamás supo su casa la Pobreza;
y si en adversidad se ve algún día,
sabrá della sacar su compañía.

Del çerebro de Júpiter críada
es, y su çiençia tiene rreçebida;
y, aunque de muchos dioses deseada,
no pudo de Vulcano ser avida.
En la laguna tiene su morada
que Tritonica llaman, y su vida
es enseñar al mundo çiençia y arte
para que se conserve en toda parte.

Ésta, señores, pido humildemente
que al zagal conçedáis en compañía,
que no avrá alguno que le descontente».
Pues es con igualdad lo que pedía,
a todos les pareçe conveniente,
ningún voto en contrario pareçía.
Buela luego Mercurio donde mora
y veis aquí do viene la señora.

VENIDA DE MINERVA

Viníen con ella Aurora y Galatea,
Proserpina y Luzina, damas bellas,
Thetis, Luçindra, Glauco y Amaltea,
muchas nereidas, nimphas y donzellas.
Haziendo campo vienen en pelea
muchos faunos y sátiros ante ellas.
Dize a los dioses con acatamiento:
«Señores vengo a vuestro mandamiento».
Júpiter, padre de la linda dama,
le dize: «Hija, está determinado
por todo este consejo, el qual os ama,
de os dar en matrimonio -alegre estado-
con el bello Cupido, cuya fama
tiene sujeta todo lo criado.
Y Amor casado con Sabiduría
será sabio el amor que naçería.

Y si Amor con amores inflamare
en el mundano suelo alguna jente,
verán que es sabio todo aquél que amare;
que Amor no herirá sino al prudente.
Y el hilo durará que començare
con honesta ocasión y conviniente.
Y si el lasçivo fuere enamorado,
no amor, sino torpeza es su ditado.

Por amor seguirán los documentos
de la industria, saber, trabajo y pluma.
Por amor se harán los casamientos
sin cobdiçia mortal que los consuma.
De aqueste amor serán todos contentos,
creçerán las virtudes como espuma.
Ansí, vos de amor seréis maestra.
Dezid agora la voluntad vuestra».

RESPUESTA DE MINERVA

Minerva dize: «Padre soberano,
la çiençia más suprema que e tenido
es la humildad con el querer muy llano,
con lo qual os e siempre obedeçido.
Haze lo que mandáis, pues tanto gano
en tener al Amor por mi marido».
Oyendo aquesto en boz, todo el senado
dizen186: «Siempre tengáis feliçe estado».

IMPEDIMIENTO QUE PUSO LA DISCORDIA

Un aire vino turbio y nebuloso
al concluir de aqueste desposorio,
y un grito oyeron bravo y espantoso
que dezía: «A los dioses sea notorio
que el dios Cupido, falso y alevoso,
está casado en otro diversorio
con Siches, de quien fue primero amigo.
Yo, la Discordia, soy dello testigo».

Espantáronse todos desta nueva.
Alterados de oyr tan nuevo caso
dizen: «Quien dio la boz, traiga la prueva
para que aqueste hecho salga arraso,
porquel negoçio sea como deva,
y no vamos con él ansí de paso».
Habló Cupido, que callado avía,
bolviendo por su honrra qual devía.

HABLA CUPIDO

Dize: «Señores, la Discordia es ésta,
que Atis por otro nombre avéis llamado,
chriminosa, cruel y deshonesta,
procura de dañar a todo estado.
Porque no fue llamada en esta fiesta,
aquesta falsedad a levantado;
y el testigo tachado y fementido
jamás en el juizio es rreçebido.

Ya por el claro Júpiter, mi abuelo,
en el combite del divino coro
fue desterrada del muy alto çielo
quando echó la mançana y poma de oro;
a cuya causa Paris, el moçuelo,
le dió a Venus, mi madre, tal tesoro.
Señor Plutón, ponelda en el profundo,
en perpetua prisión vaya del mundo.

Nunca con Siches en un yugo atado
estuve yo jamás, por dos rrazones:
la una, por discordes en estado
-ella mortal, yo Dios de coraçones-;
la otra, si Apuleyo lo a contado
no es vuestro coronista en sus fiçiones
apócrifo sin fe será su cuento,
inventor de finjido casamiento.

Bien me acuerdo esta moça ver perdida
de sus padres un día entre pastores
en el Arcadia, y dello arrepentida,
echo el yerro de amor al Dios de amores,
si ella dize que fue de mí querida
fue por dar escusa a sus errores,
qual suele aconteçer a la hermosura,
que dize el Rey la estima como a esposa.

Y por tener tan alto atrevimiento,
sea qual Ariadne en la corona
por estrella y decor del firmamento
o qual Calipso en la terzera zona.
Y estad çiertos que nunca casamiento
celebré pues el mundo me pregona
por moço libre joven y soltero
inçierto de casar aunque çertero».

Todos creyeron esto que dezía
en su desculpa el nuevo desposado
y tres testigos dello que traya
-Argos, Mercurio, y Febo, su cuñado-
sentençian que se case en este día
con la dama con quien está tratado.
Luego, con voluntad fuerte y unida
diçen el dulçe sí de eterna vida.

Las tres Graçias, hermanas de Cupido,
ricas joyas le dan a la cuñada:
la Dilijençia un muy rrico vestido,
la Providençia casa muy poblada,
la Esperiençia un arnés claro y luzido.
Belona le presenta rrica espada
y un espejo, memoria muy preçiado,
do ve lo porvenir y lo pasado.

Dale Juno de hijos bendiçiones,
Çeres, que biva fértil y abundosa,
Venus en los amores y afiçiones,
Proserpina, belleza muy hermosa;
y Diana eloquente en sus rrazones.
Palas, que sea en las armas victoriosa.
Las nueve hermanas fueron las primeras
que a Minerva le dan por camareras.

Éstas, como donzellas muy prudentes,
entre sí los ofiçios rrepartieron
en lavor y exerçiçio diferentes
qual de Minerva bien los aprendieron.
Allí, luego los dioses asistentes
a Venus le rrogaron y pidieron
que biva en otra casa sin su nuera,
porque la suegra es buena estando fuera.

Naçieron del divino casamiento,
unida con Amor Sabiduria,
dos hijos de muy gran mereçimiento
con que el mundo estará como devía.
El varón se llamó Agradesçimiento,
porque quien sabe y ama agradesçía.
La hija es la Nobleza, muy amada
de dioses y de hombres deseada.

Aprovecha la historia y desposorio
para que Amor se junte con Prudençia
apartando el lasçivo y transitorio
que mata el cuerpo y daña la conçiençia.
La causa desta obra sea notoria
que fue la hermosura y exçellençia
de la bella Minerva y su velado
las faltas perdonad a Luis Hurtado

Laus deo semper et ubque gloria

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