VOSOTROS TAN DADIVOSOS/

René Mauricio Gordillo (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
EL POEMA Lee otros poemas de HUMOR

 

Vosotros, los que sois tan buena gente
que hacéis un lado a parte a la razón,
propensos a morir de compasión
si os pide una limosna un indigente
y os toca el corazón.

Vosotros tan humanos, dadivosos,
de un alma que se os cae hecha pedazos,
que andando vais brindando los abrazos,
mostrando a los demás que sois viciosos
del bien, unos buenazos.

Vosotros tan sensibles, tan amables,
tan llenos de impecables sentimientos,
que al mundo no guardáis resentimientos,
deseosos de mostrar que sois culpables,
tan llenos de aspavientos.

Vosotros, pregoneros mentirosos,
que alarde hacéis por dar golpes de pecho,
que siempre recordáis que no hay derecho,
los mismos que altruistas, generosos,
soltais que a lo hecho pecho.

Vosotros sois los mismos egoístas,
que al niño antes de hacerse habéis matado,
o hipócritas, miráis hacia otro lado,
haciendo que no veis como turistas
que no se han enterado.

Vosotros, como yo, vivís atados,
los toros disfrutando en la barrera,
viviendo lo mejor, como cualquiera,
la pena y los temores aplacados
pensando en la cartera.
©donaciano bueno

Presumir, de qué? Clic para tuitear
POETA SUGERIDO: René Mauricio Gordillo

René Mauricio Gordillo

(Premio nacional de Poesía Paralelo Cero del Ecuador)

VI

El fuego cedió ante la sombra.
La palabra siguió su camino,
los ecos rasgaron el mármol.
En sus pupilas se dilató el mundo.
En la tierra, el peso de ser tierra,
en el hombre, el peso de ser hombre.
A veces regresar a la caverna
es mirarse en el asfalto:
la imagen primer lienzo,
la tierra y luego el pensamiento.

COMO UNA HOJA

Caer al piso de crepitante espera,
el árbol lleva la paciencia
de lo creado.
Morir en un día de viento
desde un tronco inmenso
desprenderte al único momento
que tienes para amar.

Me he preguntado cómo las hormigas

tan pequeñas salen de un agujero diminuto
en el concreto.
Si no tienen dientes ni pinzas de estaño.
Han hallado su refugio ellas o sus abuelas.
Tal vez la primera hormiga vino de otro patio.
Hoy todas creen que el mundo se ha hecho para ellas.

La llave del tanque de lavar

está abierta.
Y no es una cascada porque no hay altura
Y no es un río porque no fluye
Y no es mar porque no respira
Y no es laguna porque no descansa
Es una llave abierta sobre una piedra
y la piedra tampoco es inmensa como las cascadas
ni fluye como los ríos, ni respira como el mar y tampoco
descansa como la laguna y sin embargo esta agua y esta piedra
siempre serán una sola canción.
Su sonido cabe en la lágrima.

Un lugar

El agua tiene un Agua que la conduce, el espíritu tiene un Espíritu que lo llama

-Rumi-

Si yo fuera un lugar
sobre esta carne
sería seguramente
un estuario.
Y si fuera una balsa mi corazón
y un par de remos mi manos
navegaría hacia mi mismo.
La tierra es una esfera,
pero vivir a veces es la medida
plana entre dos acantilados.
Amanece a uno y al otro lado
de la roca, anochece desde todos
los lados de la luz.
Dentro del agua hay otra agua
que rige el recorrido del retorno.

Ente amar y mar

se interpone una a,
parece un ancla
que nos fija sobre la ola
una llamada aterrizada
sobre la arena.
En el mar la letra a
puede ser un barco a kilómetros
o una niña esperando que no suba la marea,
su castillo es demasiado frágil,
una a es un pescador que retorna en
la madrugada,
una a nunca está sola en el mar
incluso cuando esperar es el tronco
viejo y apolillado en la orilla,
diremos el horizonte se une como
la letra a con lo inmenso del mar.
A veces me llega una nostalgi-a
y quisiera mandar a las a tan lejos
si es posible a China,
pero son necesarias para amar
aunque el mar olvide a cada hombre
cada hombre quisiera zarpar
con una a sobre la garganta y una h muda
en el corazón.
Los barcos arrullan al insomnio de esos hombres
Y cuando duermen, en ocasiones sueñan
en una clara, ensimismada y enorme letra e

Parques

Hallé un corazón en el parque,
no de vaca ni de persona ni de león
solo un corazón rojo y pequeño,
frágil hierba asentada.

Las moscas caminan por las venas
y el sol hace que brille a kilómetros,
como el reflejo plateado de las carreteras.

Ahora vienen los perros
lo olfatean, lo lamen
pero no se atreven a morderlo.

Yo lo recojo y lo lavo,
lo agarro con mis manos
y me lo guardo en el bolsillo.

A veces lo contemplo en la vitrina
donde están los restos que encuentro
en aquellos parques
y en esa quietud lloro
por el único corazón puro
que ha tocado la tierra,
por el ángel que observa la ciudad
desde una resbaladera.

Cometas

Vencidas por los veranos,
acurrucadas sobre los cables,
ya no alzan vuelo.
Alas de Ícaro quemadas
bajo el sol.
Las colas de aquellas cometas
rozaron demasiado cerca la felicidad
Y como somos ángeles caídos
solo queda contemplar
los restos de aquella eternidad
que solía aguardar por nosotros
y que por lo menos nos hacía
mirar al cielo.

No te pierdas todas las Noticias de hoy sobre Literatura
Te sugiero seguir leyendo...
Un pájaro he plantado en mi escritoriono sabe ni cantar, decir ni pío,posible es que…
Ir al contenido