YO QUISIERA SABER CÓMO ES EL CIELO

»El Poeta sugerido: Mercedes Díaz Villarías

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Yo quisiera saber cómo es el cielo
para así decidir si me conviene,
si es que allí cumpliré todo mi anhelo,
y acercarme este año, o el que viene.

Quisiera alguien me diga si es que hay luces,
mejor si fuera alguno que haya estado,
si existe algún semáforo en los cruces,
si para trabajar cuenta el pasado.

Si es fácil practicar algún deporte
llevando ya el vestuario preparado,
de justicia si existe alguna Corte,
si abunda, como aquí, el maleducado.

O es tal cual como algunos se imaginan
un vergel primoroso, edulcorado,
en que habita ese mirlo enamorado
y que ante la bondad todos se inclinan.

Si es cierto que uno vive como dios
y que el mismo creador está a tu lado,
uno más uno igual que aquí son dos,
aunque más me preocupe si haya helado,

pues recuerde, Señor, soy friolero,
y es preciso que haya calefacción.
Espero esto no llame su atención
si no es así, voy a pensarlo. Espero.
©donaciano bueno

Comentario del autor sobre el poema: Pues si yo fuera dios, cosa que evidentemente no soy, haría que todo el mundo subiera al cielo, aunque alguno no se lo merezca.

POETA SUGERIDO: Mercedes Díaz Villarías

Mercedes Díaz Villarías

El Abuelo

Palabras de dolor
caen bajo sus dientes,
empiezan a fallar
como bailarinas en una línea.

Luz de julio alta y dura cruzando cenital
desde lo alto, atravesando bloques
amarillo verde, mordedores
de las moscas de verano.

Un mundo en emisión constante
de agrias verticales al espacio,
proyecciones de vejez en un cegador ámbar,
sugiriendo soledad y cigarrillos.

¿Vendrías?
Debes decidirlo justo ahora
entre dos llamadas de trabajo,
como decide la cabeza del conductor
en un cruce desconocido
en ruta a la conexión tal desde la vía cual,
treinta o cuarenta.

A mí, las letras también se me desligan
como basura desperdigándose
en un luminoso halo solar,
sus formas equívocas
como siameses en juego.

El que divide la luz soy
en el lado izquierdo queda
lo que nunca antes dijimos
(he estado esperando demasiado)

A la derecha, fuera de mi alcance,
la brillantez parpadea perpetua
calculando la distancia
entre los huecos.

Vendrás,
a llevarte esta mente
de modo sigiloso y extraño, como un bolígrafo lleva dentro su
sangre de mensajes.

Del córtex se escurren los nervios,
los axones detienen la entrega,
el rostro se distiende.
Una vida desenhebrada:
la máquina avisa a las enfermeras.
(Aquella revisión de los vínculos
y el recuerdo de una mujer
que cose a máquina
como un último crucigrama)

y
entre las distintas partes de su cabeza
la conversación frena.

Las Cosas

Desbordada
como el tanque de agua del municipio
(el día de la inauguración, es cierto,
con las autoridades vestidas de domingo
vomitó todo el sulfuro, el agua,
dejando tras de sí un rastro
de hojas lavadas sobre las mantas).

Y éste es nuestro teatro del verano:
Desierto bajo una luz desgarradora
de anomalía.

Sea lo que sea que se acerque
a este entorno pasivo
sé que cuidarás de mis notas en esta casa
sacarás la basura, comprobarás el hornillo
xcerrarás la pasta
y repartirás
los pedazos de carne
en porciones de hambre cotidiana.

Sé que quedarás guardando
cada momento discreto y concatenado,
el pan
las dos vueltas a la llave,
la factura del agua.

El Fin

En 1985
los crímenes no se resolvían como ahora,
sin pistas sin pruebas y sin sospechosos.

Su desaparición surgió durante mi turno
en otra jurisdicción,
a cincuenta kilómetros.

La joven empleada de diecinueve años
conoce a un tipo en el aparcamiento
y le lleva a la oficina de correos,
son vistos por un agente de policía
dirigiendo el tráfico
ella aparece a cuatro coma ocho
kilómetros de la tienda.

La policía de Amarillo envió a la científica
un kit de violación,
que incluía hasta muestras de las uñas
(fuentes de luz
que tornan el ADN fluorescente,
la mínima cantidad de materia genética,
un perfil femenino, otro masculino)
pero olvidaron analizar los calcetines.

De las pruebas biológicas tomadas del coche
el test roería espantosamente la muestra.

Él entró sobre lasa diez y se dio cuenta
de que era el último cliente
apagó las luces del establecimiento
y la retuvo a punta de cuchillo,
luego usó los calcetines
para atarle las muñecas
sacó las cosas del maletero
condujo hasta el bosque y dejó el cuerpo.

El cuerpo, con los calcetines en su sitio,
fue encontrado entre ciervos, en el barro.

(En Amarillo, Texas,
la mañana tras San Valentín
se ha encontrado a una joven en su domicilio.
En el tocadiscos sonaba sangre,
había una gran cantidad de canciones
alrededor de la cabeza)

MI HERMANO

Y mi hermano intentó ser él mismo
pero no le dejamos
él quería ser el corazón de una manzana
en la boca de un caballo
él quería buscar látex y sustancias
dentro de los órganos animales
él quería sustituirlos
por blandas multitudes de compañía
él quería darles un sábado mecanizado.
Y sus manos acariciaban por dentro
los ojos azules de nuestras mascotas
como corredores vacíos de neones rosas,
pero no le dejamos.

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Mi vida es de rutina ya indolora,contando voy cada hora, a cada instante,la frente deslizada…

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