LA VIEJA ESCUELA MÍA

»Mi Poeta aquí sugerido: Antonio Burgos

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas de INFANCIA

 

En la umbría calle de una humilde aldea
la vieja casona en silencio dormita,
ni el aire respira, nada se menea,
la leña reseca en la chimenea
suplica un responso sumisa a la ermita.

Triste y somnolienta se quedó la escuela,
pues despavoridos huyeron los niños,
difuntos algunos por la varicela.
Se fueron los padres y el pueblo hizo guiños
igual que a los años se murió la abuela.

Se fueron los niños, se fueron pa al norte
y así tras sus pasos se fue la alegría,
hoy ya los recuerdos, la melancolía,
al tiempo pasado sirven de soporte
de esa vieja escuela, de esa escuela mía.

Se fueron, se fueron y ya se han perdido,
de quien fue su escuela ya se han olvidado.
Cuando esos zagales volaron del nido
con ellos llevaron los sueños y el ruido
y al pueblo en sus llantos dejaron anclado.

Hoy a la cancela le anuda un candado,
y hasta la fachada casi no resiste
y hasta las cigüeñas del nido han volado
y aquellos labriegos que allí se han quedado
ahora ya son viejos de mirada triste.

Cada cierto tiempo suenan las campanas,
unas son a muerto y otras son a misa,
los que aún se resisten, de esperanzas vanas,
nunca ya sonríen pues no tienen ganas
tan sólo el recuerdo saca una sonrisa.
©donaciano bueno

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En la foto la escuela de mi pueblo, Zazuar, en la provincia de Burgos, antaño tan bulliciosas y ahora ya con esa apariencia, huérfana por la falta de niños.

MI POETA SUGERIDO: Antonio Burgos

Antonio Burgos

HABANERAS DE CÁDIZ

I
Desde que estuve, niña, en La Habana
no se me puede olvidar
tanto Cádiz ante mi ventana, Tacita lejana,
aquella mañana pude contemplar…
Las olas de la Caleta, que es plata quieta,
rompían contra las rocas de aquel paseo
que al bamboleo de aquellas bocas
allí le llaman El Malecón…
Había coches de caballos, que era por mayo,
sonaban por la Alameda, por Puerta Tierra,
y me traían, ay, tierra mía,
desde mi Cádiz el mismo son…
El son de los Puertos, dulzor de guayaba,
calabazas, huertos…
Aún pregunto quién me lo cantaba…

Estribillo
Que tengo un amor en La Habana
y el otro en Andalucía,
no te he visto yo a ti, tierra mía,
más cerca que la mañana
que apareció en mi ventana
de La Habana colonial
tó Cádiz, la Catedral, La Viña y El Mentidero…
Y verán que no exagero
si al cantar la habanera repito:
La Habana es Cádiz con más negritos,
Cádiz, La Habana con más salero.

II
Verán que tengo mi alma en La Habana
no se me puede olvidar,
canto un tango y es una habanera,
la misma manera
tan dulce y galana y el mismo compás.
Por la parte del Caribe así se escribe
cuando una canción de amores, canción tan rica,
se la dedican los trovadores
a una muchacha o a una ciudad…
Y yo, Cádiz, te dedico y te lo explico
por qué te canto este tango que sabe a mango,
de esta manera esta habanera
de piriñaca y de Carnaval…
Son de chirigota, sabor de melaza,
Guantánamo y Rota…
¡Que lo canta ya un coro en la plaza!

Lola de España

I
A las viñas de Jerez
la torre de San Miguel
se lo dijo con campanas,
que en el cielo de Undivé
la gente se ha puesto en pie
al llegá la jerezana.
Que llegó con su abanico,
abrió el pico,armò el revuelo,
que a ella le viene chico
el escenario del cielo…
Porque es más que una mujer,
porque es más que un baile suyo,
porque es más que aquel orgullo
de española de Jerez.
Y Dios se pone a escuchar,
con qué arte está diciendo
su carné de identidad:
Estribillo

Pues mire usted, don Undivé,
mi nombre es Lola,
mi nombre es Lola,
pues mire usted, soy de Jerez,
soy española
soy española
y escuche usted lo que canté
y mire lo que bailé
soy la zarzamora
que enamora en un lerele,
pena, penita, pena de mi corazón
A mí me llaman, mire usted, la faraona,
bata de cola, torbellino de color..
A mí me llaman, mire usted, Lola de España
y no me extraña porque España me parió…

II
Y al oirla así Undivé
le dice: pues pase usté,
y me monta aquí un tablao
con tu arte de Jerez,
con esa forma de sé
hasta el cielo te has ganao…
Y miró pá cerciorarse
pa acordarse los papeles
que ponen que era la madre
que dio su vida al Lerele…
Dijo Dios, que es un Undivé
presidente de los cielos:
aquí saco dos pañuelos,
puerta grande para usted.
Tó el cielo le hacía el compás
cuando estaba repitiendo
su carné de identidad…
Al estribillo y final.

Va por usted

I
Va por usted mi pasodoble,
va por usted, torero,
va por usted mi pasodoble
que es un clavel, que es un te quiero
que es una flor que yo te tiro
suspiros y olé de redondel,
va por usted mi pasodoble
gloria y redoble, José…

Que ya se ha puesto blanca
con mil pañuelos, mira su vuelo,
toda la plaza,
un vuelo de mil palomas
qué aroma se derramó…
Estribillo

Ortega Cano en la arena
yo a Cartagena
le digo viva,
Ortega Cano en la arena
vaya faena, canela fina,
profunda como la mina
con luz de mar salinera
qué arte, vaya finura
con cuanta hondura
José torea…

II
Míralo bien cómo se cruza,
cita por naturales,
míralo bien, porque es un cuadro
que este pintor pinta con arte
y es de cartel esa muleta
que al toro embebió y lo dominó,
cuadra José, y en las agujas
para su estoque el reloj…

Clamor de dos orejas,
que los tendíos se han encendío
contigo, Ortega.
La hondura de tus hechuras
en pie puso a la afición…
Al estribillo y final.

A Rafael de León

I
Como carne de membrillo
tiembla al aire una canción,
leo con el corazón
una fecha en el anillo.
Siempre novia Andalucía,
tiembla la voz que no es mía
que es Rafael de León.
Y el aire que lento sopla,
del coro de la plazuela,
me va trayendo una copla
que sabe a menta y canela.
Derrama plata y canela
el faro de los veleros.
A los rubios marineros,
serrano, ¿se das candela?
va preguntando La Lirio.
La respuesta es un martirio
de acordeones morenos.
La noche de la bahía,
que plata pone en las velas,
esta copla me traía,
dulce como la mistela.
Estribillo

De tu landó de marqués
sale una voz con corona,
y es el pueblo, Rafael,
en la radio de cretona,.
Dalia de Sevilla,
chistera y patilla.
Ay, pulsos que sangran,
rosa de la Alhambra.
Clavel en la boca
para Malvaloca,
se muere de celos
la cal de mis huesos.
Moneda de oro,
caballito moro,
capote de grana,
anís de Parrala.
Ay, fuente de amor,
dímelo por Dios.
Se viste de negro
la cal de mis huesos.
Ay, voz ronca de aguardiente
que mancha los mostradores,
que seca los surtidores,
que detiene la corriente,.
Como rosa del Genil
ninguna tarde de abril
la niña vuelve a la fuente.
La Bizcocha sabe el nombre,
era Lirio aquel tesoro,
por el que ha pagao un hombre
cincuenta moneas de oro.

II
Ay, quicio de mancebía,
ay, duda del no y el sí,
ay, menta y ajonjolí
que a los hombres sonreía.
Blanca cal, verde persiana,
asomada a la ventana
una reina parecía.
Tu recuerdo es una faca,
que me hiere y que me ahoga,
lo repite en una placa
esta copla de Quiroga.
De tu landó de marqués
sale una voz con corona,
y es el pueblo, Rafael,
en la radio de cretona.
Dalia de Sevilla,
chistera y patilla.
Ay, pulsos que sangran,
rosa de la Alhambra.
Clavel en la boca
para Malvaloca,
se muere de celos
la cal de mis huesos.
Moneda de oro,
caballito moro,
capote de grana,
anís de Parrala.
Ay, fuente de amor,
dímelo por Dios.
Se viste de negro
la cal de mis huesos.

Mi amigo jesus

Mi amigo Jesús

Cuando creía que mi vida
Ya no tenia sentido el vivir
Dios te envió a mi camino.

Desde ese día tuve de ti
Una cascada de cariño
Y un cuidado envolvente.

Me hiciste olvidar los sinsabores
Pusiste alegría al llanto del corazón
Cubriste suavemente mis heridas.

Hace tan poco que te conozco
Y ya te siento mi compañero
Mi hermano, mi amigo querido.

Y allí estas todo el tiempo
Que haga falta ayudándome
Cuidándome de caer nuevamente.

Allí estas Tu
Dándome la mano y en ella
El amor de tu dulce alma
Bendito amigo Jesús.

Sevillanas de Chamberí

Con un fondo de guitarras
y un repique de palillos,
sigue cantando sus penas
esta tierra en que nací.

Ahora son las sevillanas
entre falsas alegrías
lo que vende Andalucía
de Nueva York a París.

Y vienen para aprenderlas,
más serios que magistraos,
banqueros y diputaos,
señoritos de postín,
acuden a la academia
queriendo sacar la grasia
lo mismito que se saca
el carné de conducir.

Y entre sombras y luces de Andalucía,
to el papel de la grasia se lo vendía.
Cómo luce y reluce. ¡Viva Madrid!
¡A bailar sevillanas de Chamberí
y a correrse una juerga en la Feria de Abril!

Arsa que toma y olé,
que viva la grasia de mi Andalucía.
Arsa que toma y olé,
que ya la primera la tiene aprendía.
Arsa que toma y olé,
que ya la segunda la están ensayando.
Arsa que toma y olé,
que con la tercé…
que les vayan dando…

Entre palmas y entre oles,
alternando en los tablaos,
con un alfiler clavao
en mitad del corazón.

Al compás de un pasodoble,
cantando por tierra extraña,
la pandereta de España
buscaba su salvación.

Pero un día de febrero,
verdiblanca, la alegría,
el alma de Andalucía
de pronto se levantó.
Y mandó parar la juerga
con acuse de recibo,
ca mochuelo pa su olivo
que aquí se acabó el carbón.

Y cuando más clarito ya lo tenía,
otra vez la peineta pa Andalucía.
Cómo luce y reluce. ¡Viva Madrid!
¡A bailar sevillanas de Chamberí
y a correrse una juerga en la Feria de Abril!

Arsa que toma y olé,
que viva la grasia de mi Andalucía.
Arsa que toma y olé,
que ya la primera la tiene aprendía.
Arsa que toma y olé,
que ya la segunda la están ensayando.
Arsa que toma y olé,
que con la tercé…
que les vayan dando…

Proclamación de la copla

Temporal con mar en calma,
tormenta sin aguacero,
relámpago dentro del alma,
pararrayos del “te quiero”.

Toa la nieve de Graná
ardiendo dentro de una reja,
y toas las olas del mar
dando su sal a una queja.

Laberinto del querer
y norte para el olvío,
lo que quieres comprender
otro al cantar lo ha vivío.

No es canción, se llama copla,
y cabe dentro la vía,
que la copla es el querer
que se llama Andalucía.

La copla es el ancho mar
y la arena de la playa,
la copla es por donde vaya
la voz de un pueblo al cantar.

No es canción, se llama copla,
y cabe dentro la vía,
que la copla es el querer
que se llama Andalucía.

Vendaval de las esquinas,
sueño de los callejones,
pañuelo de despedida,
bandera de torreones.

¡Ay!, durse cañaveral,
toa la sal de San Fernando
cuando me pongo a cantar
la copla va derramando.

Almohadita pa soñar
y agüita para mis labios,
ilusión para engañar
hasta al propio desengaño.

No es canción, se llama copla,
y cabe dentro la vía,
que la copla es el querer
que se llama Andalucía.

La copla es el ancho mar
y la arena de la playa,
la copla es por donde vaya
la voz de un pueblo al cantar.

No es canción, se llama copla,
y cabe dentro la vía,
que la copla es el querer
que se llama Andalucía.

Peteneras de Sierra Morena

Quien dijo Sierra Morena
bien supo ponerte nombre,
lo puso con la color
del deseo de los hombres.
¡Tierra de mi corazón!
Lo puso con la color
del deseo de los hombres.

Quien dijo Sierra Morena
qué bien que nos conocía,
lo puso pa que dijeran:
“por allí va una partía”.
¡Tierra de mi rebelión!
Lo puso pa que dijeran:
“por allí va una partía”.

Va una partía
que la está persiguiendo
la luz del día.

Quien dijo Sierra Morena
qué bien hablaba el idioma
que hablaban los que mandamos
de emperadores a Roma.
¡Tierra pa un emperador!
Que hablaban los que mandamos
de emperadores a Roma.

Quien dijo Sierra Morena
de lo bien que bautizaba
le puso el nombre que tiene
a la sierra de Granada.
¡Tierra que un moro lloró!
Le puso el nombre que tiene
a la sierra de Granada.

Sierra Nevada,
donde lloraba un moro
que perdió el alma.

Pasan los campanilleros

Viene a lo lejos,
llena de luz,
blanca de azahar,
y es un reflejo
de sol en la Madrugá.

Escalofrío
me da al oír
este cantar,
entre tambores
y voces del capataz.

En el Arco de la Macarena,
nardo y yerbagüena,
la Virgen está.
Esperanza que ríe su pena,
morena,
Niña de Gracia llena
y Reina de la Madrugá.
¡Guapa!, ¡Guapa! se oye gritar.
Sevillana que ríe su pena,
Azucena,
Niña de Gracia llena
y Reina de la Madrugá.

Pasa la Gracia,
pasa la Luz,
pasa la Flor,
pasa Sevilla,
pasa la Madre de Dios.

Habaneras de Sevilla

Aún recuerdo el piano
de aquella niña
que había en Sevilla,
la novia del embarcado
nunca la siesta dormía.
Sola en los corredores de mecedora,
de consola y lorito, sueña el querer
que a Cuba se fue,
y aquella mujer
está tocando el piano;
escriben sus blancas manos
cartas de amores
que han de volver.

Ay, goleta antillana,
ay, cuánto lo quería,
que era trigo su pelo cuando embarcaba,
que era nieve el pañuelo que adiós decía.
Ay, suspira la fuente,
ay, dormita el pregón.
La copla de un pianillo
se va metiendo por los balcones,
navegan los galeones
que hay en los cuadros del corredor.

Se bambolea
la goleta en el río
se bambolea,
que viene de Sanlúcar
con la marea.

Viva Sevilla
y los barcos que salen
pa las Antillas.

Viva Triana
y los barcos que vienen
desde La Habana.

Se calla el pianillo,
tras los visillos suena el piano,
qué dulce lo toca ahora
la novia del embarcado.
Las mecedoras bailan sus habaneras,
con su son de caoba, manigua y ron,
y se abre el balcón,
suspira el pregón,
ay, barrio del Baratillo,
tiene color de Murillo
la siesta triste de aquel salón…

Ay, novio marinero,
ay, capitán de mi puerto.
Qué blancas son las velas de tu goleta,
qué secretas las penas de mi pañuelo.
Ay, que se fue pa Cuba,
ay, que venga por Dios…
Que venga por el río,
con su goleta, desde Sanlúcar,
que esta copla de azúcar
pone más dulce mi corazón.

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Recuerdo infantil

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Antonio Machado

 

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