LO NUNCA VISTO

Liliana Bellone(Poeta sugerido)

EL POEMA Lee otras FÁBULAS

 

Aunque no lo creáis tengo una fuente
que echa un líquido de un blanco virginal.
En verdad, no es una fuente muy normal,
así sea se pare de repente
o aumente su caudal.

Lo que hace diferente a esta chulada
es que agua no expulsa, que echa leche
y es que más que una fuente es la releche
que la da ¡qué pasada! azucarada
¡qué gusto, que aproveche!

Si la insisto me suelta chocolate,
pues de vaca la leche es merengada
¡ay por dios, oh Jesús qué disparate!
que alguien traiga y me cure este dislate
tiritas y pomada.

Y es que, amigos así me lo han contao
y a escribirlo aquí hoy no me resisto,
que un chiquillo al caño se ha acercao
le ha pedido y le ha echado Colacao
¡esto es lo nunca visto!.
©donaciano bueno

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A todos aquellos, y en general a los que se auto-titulan de progresistas, capaces de asimilar sin rechistar cualquier tradición que llegue de fuera e incapaces de respetar las nuestras, en nombre mío y el de mis nietos, aquí les digo, no nos robéis la inocencia, los reyes magos de Oriente son tres, Mechor, Gaspar y Baltasar, y no son reinas, al menos así a mi me lo contaron, de niño lo disfruté y aún hoy a mis setenta y seis años así lo sigo creyendo.

POETA SUGERIDO: Liliana Bellone

Liliana Bellone

LA COSTURA DE HORTENSIA

Cose Hortensia
En la galería con geranios cose y recuerda la tarde
Cuando la llevaron a visitar a su abuela
Una tarde con geranios
Y la abuela cosía con hilos
De colores una alfombra rara
Para volar
En esos años las tardes
Y los días eran largos muy largos
Hortensia cose con hilos blancos
Los volados de su blusa de organdí
Han caído al piso cintas
Puntillas y dedales

Vienen desde el túnel del tiempo
Su tía
Y su bisabuela
Perfumadas
En un coche tirado
Por caballos negros
Un coche extraño que ella veía en un corredor
Donde había otros coches
Pomposos
Porque eran tiempos
De pompa
Y había que inclinarse
Como lo hacía la abuela
Con su sonrisa blanca
Y sus manos como husos
Que cosía y cosía
Junto a Carmen que cosía y bordaba
Con hilos celestes como si fuesen
Hilos de luna
El verano me ha traído un recuerdo
Piensa Hortensia
Pero también
El olor de la tierra mojada
En febrero
Las manos de Crisóstomo
Sobre mis dedos
Que jugaban un anochecer
Crisóstomo
Voy ahora casi azul
Con mis venas de nada
A tu encuentro
Sobre un horizonte de capullos
Pierdo pie y caigo
A la laguna
Donde bogan patos salvajes
¿De dónde llega
Este olor
A tierra mojada?
Hace mucho calor hortensia
En febrero
Hay truenos
El jazmín atribula el aire
Duérmete
Liliana.

JACULATORIAS

Te encontré
Aquella tarde dorada del otoño
Y desde aquella tarde
Todas las tardes
En tu celda
Amada
Jardín cerrado
Dijiste
Y tu voz me enseñó la poesía
Definitiva
De la luz
Encienden las velas
Atardece
Ahora la luz todo lo invade
¿Oyes las plegarias?
Estamos acá aguardándote

PASA EL TIEMPO

I
Qué maravilla: pasa el tiempo
En esa época tu padre era tan joven
Ahora tú eres el que parte a la guerra
Tu pelo de noche
Tus ojos de noche
Y vas a la guerra
Calzas tus sandalias
Tu espada y tu armadura
Te miro desde el lago de mis ojos
Donde cada mañana me sumerjo
Con mis amigas
Y juego a ser garza
Libélula
Cigüeña enamorada
De otra ave zancuda
O de un ser extraño
Y velloso
Como un paquidermo
Con colmillos
Y soy Lina y Cloris
Silvia
A veces Cloe
Y pongo azúcar
En la mano del amante
De Doris
¿Oyes Melibeo?
II
Piso la losa
Que pisaste
Abuela
Pequeña heroína
Del siglo XIV
En aquel ignoto lugar
De los Alpes
Allí viví
En edades de hielo
Y en edades de violetas
Mientras mis descendientes
Caminaban por las galerías
Y sonaban los clarines
Convocando a la guerra.

LO NUMINOSO

I
Es la tarde y el otoño entra en la catedral
Repite hermana tu rosario
Que rezaban los abuelos
Y tu madre en tardes tristes
Nonas
Repite las letanías hija
Como tu madre
Y tu abuela

II
Suena el órgano
Sube a los cielos
Jesús resucitado
Llama a sus apóstoles
Subió a los cielos
E n una nube
Y nadie más lo vio
Pero vendrá de nuevo
De la misma manera
Y repetiremos
Las tardes
Las tardes

ASTILLAS DE LUZ

I
1
Vejez
Te adueñaste de su cuerpo
Compañera inexpugnable
En otro tiempo he de encontrarte
Y he de agradecerte
Lo que hiciste por él
Por nosotros
Por ti
Por ella
Vaciaste sus células
Y sus cabellos
2
Lo había encontrado
Detrás de una columna
En un templo
Porque él volvía de la guerra
Se hallaron a través de los siglos
3
Ninfa total
Vejez
Toma mi cuerpo
Llévame a la luz
II
1
Mientras en un recodo
Cortado entre la osa mayor
Y los gemelos
Eres el primer
Pastor
Y te acuestas con el sol
Entre tus mieses
Y tus cabras
Hace frío afuera
¿Oyes el viento?
2
Miro las flores
Que crecen sobre la escarcha
Mira a los niños que crecen
Mira el día
Y la noche
Luna mía
Estrella delfín rosa
De mar anémona libro
Llave nube
Duérmete sobe mi hombro
Otra vez
3
Labraba la tierra
Sus frutos para entregárselos
A Dios
Su frente se inclinó
Sobre el hombro desnudo
4
En otro rincón del tiempo
Entre el centauro y el can celeste
Creces entre las ninfas
Todo quedará en ti: tu alma
Tu cayado
Tu trigo tu pan tu rosa
Tus ovejas tu cuerpo tu mano
Te habrás salvado
Y yo seguiré
Escribiendo
Sobre tu cuerpo
En el refugio de la Rosa Eterna
Marzo, 2010

Y ENTONCES

Y entonces repetí la dulzura
Del verano las noches del verano
El recuerdo de las noches
Del verano y el relicario de María del Huerto
De Carmela
Entonces repetí
Repetí el bálsamo
Del aire el verano
Repetí el trino de los pájaros
Los grillos
En este recodo de tiempo madre
Van quedando los días
El hálito que respiramos
La porción de nada
La porción de rosa
El chianti que gustaba a mi padre
Sus sueños
El verano
Siempre el verano
Las estrellas
La barca de las estrellas
Las caminatas bordeadas
Por el trébol del verano
Las tormentas de verano
El recuerdo
Las sombras
Luego vendrá la noche helada
Y me disolveré en el viento

(Chiste en verso) – Gloria Fuertes
El cocinero Fernando,
pasaba el día pensando
-sin pensar en lo que hacía
se le olvida echar la sal,
nunca pela las patatas
y le sale el guiso mal.
La paella sin arroz.
(¡Qué atroz!)
Lo peor fue el otro día…
Encerrado en la cocina,
peló viva a una gallina
y en el horno la metió…
(Pasó un rato…)
Y la gallina gritó temblando:
– Fernando, Fernando,
o enciendes el horno
o me pones las plumas.
¡Que me estoy helando!

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