LOS AÑOS MÁS FELICES

»Mi Poeta aquí sugerido: Ariel Bermani

MI POEMA…de medio pelo Lee otros poemas de INFANCIA

 

Los más felices fueron de mi vida
aquellos años tristes de postguerra,
jugando con los niños a la guerra
en tanto que sangraban por la herida
algunos que quedaban bajo tierra.

Nosotros, los pequeños ignorantes,
ajenos al dolor y a desazón,
soñábamos con luces de neón,
divinas, de color, tintineantes,
y lechos acolchados de algodón.

Sin nada que guardar en los bolsillos,
ausentes de maldad y de malicia,
pendientes de una gracia, de una picia,
saliendo por la noche a coger grillos,
y a veces sin piedad a hacer justicia.

Hubieron de pasar muy pocos años,
que odiando haber crecido tan deprisa,
borrando fue en mi cara la sonrisa
sufriendo del evento tantos daños,
domingos sin cesar subiendo a misa.

Entonces cuando tuve ya razón
y pude por mi cuenta discernir,
llegué a la conclusión que aquí sufrir
es algo que no admite discusión
si el jefe no es primero ha de morir.

Las guerras son igual que la corriente
de un río que a su paso todo arrasa,
el cauce sobrevive, es la carcasa,
el resto siempre va por la pendiente
haciendo del lugar tábula rasa.
©donaciano bueno.

La infancia tan ajena a Clic para tuitear

Los políticos son el cáncer de esta sociedad. Mentirosos, son obsesos del poder. Para lograrlo, vale todo. A los ciudadanos no nos queda otra que aprender a convivir. Por eso tienen tan mala prensa. De mandar uno a pegarse por mandar a costa de lo que sea. Para este viaje no hacían falta tantas alforjas.
A mi aun me suena en el subconsciente ese estribillo de aquella canción que fue como un canto a la muerte del Caudillo: Libertad, libertad sin ira, libertad. ¡Qué frustración!

MI POETA SUGERIDO: Ariel Bermani

Ariel Bermani

Petrochelli, Chips, Koyak,

Baretta, Columbo, Mannix, Swat,
Las calles de San Francisco.
Si pudiera
pasaría el resto de mi vida
mirando series policiales
de los setenta.
Ordenadamente
desde el capítulo uno hasta el último.
Es importante respetar el orden
al menos en los casos en que
las historias continúan.
Pero no solo miraría policiales
también Bonanza, Caravana,
El Gran Chaparral,
El Zorro.
Volvería a ver –miles de veces-
el capítulo en que Don Alejandro
le dice a Don Diego
que ya lo sabe.
Imposible no llorar con ese capítulo.

La música que escucha mi hijo

atraviesa la puerta de su habitación
también la cocina
-donde estoy atento para
que no se pase el arroz-.
Su música me invita a caminar
por una calle que no conozco
es de noche
hace frío y estoy vestido
con bermuda, remera y ojotas.
No sé para dónde voy
pero se que me esperan
camino con la sensación
de haber pasado
más de una vez
por el mismo lugar.
Ahora un hombre barbudo me detiene
tocándome la espalda
es mi hijo
-dice que tiene hambre-.
Me gustaría volver a la calle
sentirme perdido otra vez
pero ya no escucho la música.
Tengo que apagar el fuego
hacer algo con ese arroz
que está pegado
en el fondo de la olla.

¿Qué vas a hacer cuando empiecen

a morirse tus ex novias?
Que empiecen a morirse es una manera de decir,
según parece, nos morimos una sola vez
aunque no haya certezas acerca de eso.

Lo que quiero preguntar es qué vas a hacer
cuando empiece esa racha
porque hay rachas
abuelos, padres, tíos, amigos
cuando empiece la racha de tus ex novias
que se van muriendo.

¿Vas a pensar un poco más en ellas?
¿Te vas a sentir responsable de sus muertes?

Yo no sé, nunca me lo había planteado
hasta hoy
las fui perdiendo de vista,
cada tanto me entero
muy cada tanto
de novedades de la vida de una
o de otra.

No es que quiera volver con alguna de ellas
pero el hecho de pensarlas muertas
me acerca a mi propia muerte
y ese es un tema que me perturba
cada día
un poco más.

Zitarrosa murió en el 89.

Antes habían muerto Borges y Cortázar,
uno en el 86, el otro en el 84. Onetti murió en el 94.
Mi abuelo José, en el 87
mi abuela Porota, en el 99.
A mi abuelo paterno, marido de Porota,
no lo conocí,
se llamaba Roberto, como mi viejo
y murió en el 65.
Mi viejo murió en 2004.
Sebastián Monk
compañero de segundo año en el nacional
murió en 2011.
-era un gran músico
y un gran tipo-.
Fogwill murió en 2010,
Laiseca a fines de 2016
y Piglia, unos días después que Laiseca,
pero en 2017.
Los tres habían nacido en el mismo año que mi viejo,
en el 41.
Podría seguir así
apilando muertos queridos y fechas
pero ya está
por ahora, ya está.
Nunca voy a los cementerios
sin embargo la tumba de Borges la quise conocer
no sé por qué.
Mi viejo no tiene tumba
fue reducido a puras cenizas.
Ahora miro por la ventana de mi habitación
se está haciendo de noche
el calor dura todavía.
Escucho a Zitarrosa
y me olvido que yo también
voy a morir.

Esa raigambre

Esa raigambre
esos hábitos
esos momentos compartidos
entregarse al abrazo
sabiendo
que vamos a envejecer
y sin embargo
el amor como la roca
donde hacemos equilibrio
la arena movediza
que nos sostiene.

Hay una hora de la tarde

Hay una hora de la tarde
en que los perros ladran
son muchos
imposible saber cuántos
no los veo
ladran en un tono lastimoso
todos a la vez
como si estuvieran quejándose
como si quisieran decirse algo
o decirme algo
no sé si esos ladridos
me están dirigidos
pero me gusta pensar que sí
los espero
sé que a las seis
a las seis y media
van a empezar
y yo voy a dedicarme
a escucharlos
con la esperanza de que hoy
o mañana
o cuando sea
pueda saber qué cosas
están tratando
de hacerme entender.

Una calle por la que no me atrevo

Una calle por la que no me atrevo
a pasar
una casa en la que viví hace
treinta años
una época a la que me gustaría
volver
una foto que clavé en el ropero
con chinches
una remera de la época
del secundario
una entrada para un recital
de Porcheto
una calle en la que perdí la entrada
al recital
una casa de la que no recuerdo
nada
una época en que me sentía capaz
de cualquier cosa
una foto en la que estoy con el pelo largo
y la barba larga
una chica que me regaló un póster
del Che
una pelea que preferí
evitar
una calle donde jugábamos
a la pelota
una casa que tenía las paredes
húmedas
una época en que me dormía
vestido
una foto que tiré y no sé cómo
reapareció
una carta que mandé a una dirección
equivocada
una billetera que usé hasta perderla
y era de mi abuelo
una calle de tierra que se llenaba de barro
con las lluvias
una casa en la que entraron tres tipos
a robar
una época que pasé casi sin hablar
con nadie
una foto que busco desde hace
años
una noche que duró varias
noches
una madrugada en que sentí
que me moría.

No te quiero mentir

No te quiero mentir
al menos en esto
además
tampoco vas a creerme
si te miento
solo lo hago
cuando es
estrictamente necesario
o divertido
bueno
entonces
ya que no voy a mentirte
no te digo
que estuve buscándote
durante todos estos años
ni que me asfixio si no te veo
ni que me casaría con vos
ni que me jode
que los hijos
los hayamos tenido antes
con otras personas
el amor romántico no es lo tuyo
ni lo mío
si ni siquiera tenemos una fecha
a la que podríamos llamar
nuestro aniversario
tampoco veo cercano
o posible
eso de vivir juntos
más allá de todo
y después de tantas aclaraciones
que no me pedís
te cuento algo:
cuando te veo
me gustás
y cuando no te veo
también
estar con vos
es una de las cosas
que me hacen feliz
ojalá vos sientas
algo parecido
pero no quiero
preguntártelo
no quiero meterte
en líos.

Un gato que no es un gato

Un gato que no es un gato
sino la sombra de un gato
o tal vez algo parecido
el contorno
el dibujo
incompleto
un gato negro
destacándose apenas
en el fondo negro
de otra noche que empieza
a perder protagonismo
creo que es eso lo que veo
mientras ella duerme
de costado
nuestros cuerpos pegados
mis piernas se fusionan
con las suyas
sus brazos los míos
afuera hay ruido de coches
colectivos
gente que habla fuerte
y también grita
yo me sumerjo
mas en ella
sin despertarla
sin saber cuál de los dos
escribe este poema.

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