MÁS MALO QUE LA SARNA

»Mi Poeta aquí sugerido: Matilde Real de González

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Más malo que la sarna, se decía,
de un niño que, travieso, era muy malo,
de un cojo, que su pata era de palo,
de un sordo, que era tonto y lo sabía.

Decíase de un niño que era un trasto
del diablo por su cuerpo estar poseso,
del listo pretendiendo dar con queso,
del agua que escapaba de un canasto.

Más malo que el demonio, el sonsonete
¡maldito retintín, qué letanía!,
que un niño si es tranquilo, mentiría
si digo que ese niño no es zoquete.

No seas renacuajo, un revoltoso,
aprende de tu hermano, estate quieto,
¿no ves que aquí molestas, mono inquieto?,
pues ¡basta ya! No te hagas el gracioso.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Matilde Real de González

Matilde Real de González

Madre Campesina

La he visto amanecer en los manglares
en busca de las conchas enlutadas;
también por las sabanas calcinadas
segando arroz, con golpes regulares.

La vi encorvarse bajo las brazadas
de leña seca, allende los palmares;
la vi trazar los signos seculares
con manos fuertes, por el sol doradas.

La vi peinar la negra cabellera
del hijo triste que el destino afina
para el rudo camino que le espera.

Duro es el pan donde el dolor domina:
tan sólo es fresco y claro en la pradera
el amor de la madre campesina…

Primer Premio del Concurso Nacional
de Poesías a la Madre
Auspiciado por el Club de Leones de Panamá
Diciembre 8, de 1969

Madre Prisionera

Para el amor, capacidad silente,
su fortaleza, en el dolor intensa;
la vocación de sacrificio inmensa
y de perdón inagotable fuente.

El darse toda con ternura densa
por ser más sabia cuanto más prudente
morir mil muertes por el hijo ausente
sin esperar ni en Dios la recompensa.

Si es de humanos tan gran desprendimiento,
si lo podemos concebir siquiera,
como ideal del más puro sentimiento.

Es porque todos en nuestra primera
y más profunda acción del pensamiento
llevamos una madre prisionera.

Tercer Premio del Concurso Nacional
de Poesías a la Madre
Auspiciado por el Club de Leones de Panamá
Diciembre 8, de 1969

Recuerdo Al Maestro de La Palabra Azul

Los cristales de belleza libertaria
que formaron la teoría de tu vivencia
magnifican en la cósmica cintura
tu dolor de Prometeo sobre las rocas.
Y tu sed, la de los vértigos azules
sin colores y sin formas suficientes,
te llevó por los senderos sin orillas,
la llevaste por el fuego y la vigilia.

Tu pasión clarividente
por los brotes
maduró los verdes surcos
de tu sombra.

Y un volar de mariposas en el cielo
presidió la ocupación de tus sandalias,
fugitivo, peregrino, navegante,
con tus brújulas de esteta atormentado
fabricaste los espejos de señales
y los faros y los signos y las cruces
para guiar los argonautas sin sirenas
por el camino infinito de la noche.

Te diste en la esperanza
y el desvelo
donde todos los marfiles
fructifican
por tu clara voz, Enrique Ruiz Vernacci.
De Poemas Fragmentarios

Tu Nombre

Tu nombre!
Claro fusil en la tiniebla
daga heroica de amor
clavada en tu bandera,
y tus estrellas:
nacarados alfabetos de la Patria.

Tu nombre!
Desconocida espuma
heroicas raíces
débiles auroras
y el mismo dolor para esta noche.

Tu nombre!
Lágrima y bala
tierra dura, voces de mi madre,
falda amplia y suave
donde mi sangre llora
por la palabra más aguda.

Tu nombre!
Canal Zona
enrojecida margarita del destino
frágil cintura,
niños, rostros, hombres,
martirio, perdón y esperanza.

Saloma Aguacero

Llueven sombras y hace frío
sobre el camino y el huerto
un blanco geranio muerto
flota en las aguas del río.
Es que en su canto bravío
verde viento de montaña
hace llorar la cabaña
con su saloma aguacero
y tiende sobre el potrero
un manto de luz extraña.

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