Osvaldo de Luis – Soneto lúgubre

 

Cubriendo va el ocaso ya el camino
desierto con su lóbrego sudario,
y un ave negra de nefasto fario
repite terca su agorero trino.

Se borra en la cuneta al mortecino
claror un árbol muerto y solitario,
y allá en la aldea el viejo campanario
mata otra hora con su son cansino.

Del sol la noche corta el ya postrero
fulgor con la hoja fría de su acero
y cae sobre el paisaje como un muro.

Me siento sobre un hito del sendero
y siento de mi alma el agujero
más grande cada vez y más oscuro.

Osvaldo de Luis (Ludvaldo)

 

“Dedicado a mis compañeros de fatigas”
 

SEGUNDO SONETO A TU CUERPO

Tu cuerpo es un regalo permanente,
tu cuerpo es mi crepúsculo y mi aurora,
tu cuerpo es la crisálida que aflora,
tu cuerpo es luna fría y luz candente,

tu cuerpo es lago oscuro y clara fuente,
tu cuerpo es un vergel de espesa flora,
tu cuerpo es la manzana tentadora,
tu cuerpo es el edén de mi serpiente,

tu cuerpo es el verano cuando empieza,
tu cuerpo es el relámpago y el rayo,
tu cuerpo es el murmullo del arroyo,

tu cuerpo es enigmática certeza,
tu cuerpo es árbol fuerte y flor de mayo,
tu cuerpo es la columna en que me apoyo.

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LAS GESTAS DE DON JUAN

(Sonetillo)

No para echarse la siesta,
y aunque ya no es un cadete,
a la vez con seis o siete
chavalas don Juan se acuesta,

y aunque a veces sí le cuesta,
contra todas arremete
siempre su potente ariete:
¿se ha visto tamaña gesta?

Yo su fórmula secreta
le he pedido: ¿alguna dieta?,
¿pilates?, ¿mindfulness?, ¿yoga?

Sospecho -pues no concreta-
que su doctor le receta
el fármaco azul en boga.
Osvaldo de Luis

¿Te atreves a opinar ? ¡Anda, hazme un favor! Gracias

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