MIS VERANOS

»Mi Poeta aquí sugerido: Miguel Marcotrigiano

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Yo un día anduve errante en países lejanos,
un día, fue hace tiempo, cuando aún era un niño,
recuerdo, cual si hoy fuera, esos lindos veranos,
aún vivo la ternura y el inmenso cariño.

Luego el tiempo pasó mientras que fui creciendo
y viví otros veranos en que anduve soñando,
en una nebulosa a gigantes venciendo,
ideando a placer y acabar retozando.

Y arribó otro verano y con él el bochorno
y otro y aun otros más, se fueron sucediendo,
comiendo tierno el pan pero en distinto horno
y así poquito a poco a la vida bebiendo.

Y hoy, quizás ya algo tarde, aupado en el albero,
evoco con nostalgia esos días de estío,
no renuncio a ninguno que a todos yo los quiero
mas quizás otro no haya que pudiera ser mío.
©donaciano bueno

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Comentario del autor sobre el poema: Los veranos son la época del año que se vive más intensamente y así se recuerda, especialmente los de la infancia y juventud. Luego sólo queda esperar a que llegue el siguiente.

MI POETA SUGERIDO: Miguel Marcotrigiano

Miguel Marcotrigiano

¿Para dónde van mis palabras?

¿Por qué se desprenden de mi boca y de mis intenciones?
¿A dónde van las orgullosas y auto suficientes?
¿Por qué se dirigen a los pabellones de las orejas
de los desprevenidos?
Atención, palabras…
que dicen lo que es y lo que no es
no sigan rumbos inciertos
déjense guiar por la mente y los sentidos
o mejor
permanezcan en el fondo oscuro de mis entrañas
acurrucadas
apretaditas unas contra otras
cedan espacio al silencio
dejen de interpretar mis sueños o mis vacíos
palabras vagabundas
orgullosas
metiches
inoportunas
no abandonen este cuerpo
que para siempre sea su tumba
(Para Valeria Martins Cury, por todos los malentendidos.
En Caracas, tarde lluviosa del 21 de agosto, 2014)

Estrela de Itatiba

Los cuerpos celestes
no siempre
someten su existencia
al viaje heroico de su luz
a través del oscuro universo
en espacio
y tiempo
Los cuerpos celestes
pueden latir a tus pies
o velar tu sueño
desde el rincón asignado
en el jardín
se acercan en alegre trote
la lengua afuera
la emoción en su mirada
la mansedumbre de su amistad
en un pelaje negro y brillante
olisquean tus zapatos
lamen tus manos
exigen un cariño que les pertenece
por derecho propio
a pesar de la distancia (o el tiempo)
en años luz
Suelo recorrer
los caminos de Ville De France
a altas horas de la madrugada
asomarme a las ventanas de las casas
respirar las emanaciones vegetales
conversar con mis fantasmas
indagar en los recovecos de la memoria
estarme allí, una horas,
(no más de lo necesario)
Acaricio ese pelaje negro
de la estrella más brillante
de Itatiba
veo en sus ojos
la misericordia
que ofrecen los astros
(a Thi Thi)
(a Daniel Cury)

A veces

un poema no termina
aunque le inventemos un verso
Sentimos
que de algo adolece
del ritmo
una palabra que no ajusta
una cuestión de sentido
Pero hay cosas peores
como que la vida acaba
aunque sigamos escribiendo
Entonces
el mundo sigue
y permanecemos al margen
Todo pasa
Nada ocurre
Hay poemas que contienen la vida
y hay vidas que no alcanzan
para escribir el poema.

Robert

Cuántas veces no ha entrado bajo el ropaje del humo el alma al cuerpo
cuántas veces ha salido

Acepto que me gusta pasar por esos entramados pulmonares
extraviarme en los divertículos que forjan los recuerdos

La amnistía es sólo un sueño

y sueño es el vocablo justo para trauma
y éste
sabemos
es una herida imprecisa
en el centro del espíritu

Quizás sea el camino más seguro
la senda indicada por el dios
que reposa al fondo del armario
(a un lado de la guitarra cuyas cuerdas
nunca he de rasgar)

el mismo que espía cada noche mis rezos
que espera el segundo exacto para apretar el corazón entre su puño
y provocar la afasia que delimita la frontera
entre la realidad y esta mentira que nos ha tocado vivir

Siempre reside en el ritmo
la pauta de una nueva versión

El hijo ilustre del ghetto
no piensa en la raza

tiene tiempo suficiente
para recuperar todo el humo perdido

los minutos exactos
que dura la eternidad

Thomas

Todas estas voces me atormentan
porque todas ellas forman sólo una
y no logro distinguir la mía
del tránsito de sus ideas

Escribí la canción de amor
mientras Europa se debatía
entre la guerra futura
y su pasado

-las voces siempre provienen del pasado-

Las imágenes se superponen
se entrecruzan
se confunden en un solo desorden del espíritu

Ezra afirma en tinta verde
que únicamente la poda
logrará hacernos entender
que el movimiento no es tal
que el espectáculo es una ilusión
que estamos muertos
y que la muerte no admite revisiones

Sólo un pequeño poema pido
un mínimo vínculo
que evite la disgregación
entre esto que creo ser
y todos aquellos que me componen

pues el tiempo no marca la pauta
no es la voz de Tiresias
ni la sombra que señala el compás
de mis pasos

Acontece el mundo
y el final no llega
ni se concibe la incertidumbre

La emoción es una fórmula exacta
la medida precisa
la imparcialidad
el orden
la sucesión de todas estas voces
que se transforman en pensamiento
en soplo inútil
en ráfaga

Enuncio la teoría
en cuatro momentos
un objeto
dos hechos
y acaso un vacío

la fe
el granito
el espinazo que se dibuja en la arena

Muchas voces me acompañan
el tañido de la campana
los gritos de las aves marinas
la ola que revienta más allá del tiempo

No tienes por qué angustiarte
dice la sombra
el viejo Tiresias
el Dante
y su Virgilio

Es el hipertexto
el ojo en el papel

tu propia conciencia
de los límites

T. de Ahumada

Nada me turba
sin embargo cae pesadamente una hoja del arce
y provoca un estruendo en el alma

Nada me espanta
salvo el martirio de unos doce años
cuando decidí vivir en la casa de mi padre
opresivo cilicio que ahoga el corazón

La paciencia -Carmelo-
es una forma de la neurosis

Todo es alcanzado
por la mala compañía de los libros prohibidos
los consejos insanos del hombre santo

Vendrá mi caballero
me hallará dispuesta para la oración
esperará a que goteen mis últimas plegarias

se despojará de sus armaduras
en el locutorio

yo escribiré largamente
y este brazo que sostiene la mano que sostiene la pluma
quedará por los siglos como viático o como diezmo

¿Mi corazón?

No vale más que el meñique

Ya no tengo reposo

grave es la enfermedad
del desmembramiento.

Los amores que he perdido

Los amores que he perdido
aun los fallecidos
vuelven
y se meten debajo de mis sábanas

se levantan
como fantasmas de alguna
vieja película de horror
y pasean lobos solitarios
por la casa

Los amores que he perdido
a veces
agitan el pañuelo
y luego lo dejan sobre la mesa
como un conejo muerto

Vienen de un viaje
de sangre de espina

pretenden anidar en mi lecho
frágiles
exactos
ahítos de tanta madrugada
en espera de tu cuerpo

Los amores que he perdido
no respetan mi duelo
(Esta sombra que nos habita, Ed. La casa tomada, 2005)

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