BARBECHO

Poeta sugerido: Susana Giraudo

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Estos viejos rastrojos no tienen quien les quiera,
se fue la primavera, murieron sus antojos,
llorarán andrajosos hasta la sementera,
penando en tensa espera, llenos serán de abrojos.

No tienen quien les llore ni tienen quien les mime,
que a su lado se arrime y, simple, de un abrazo,
que acune en su regazo, pues nadie le redime,
que sin trabajo dejó también a algún cedazo.

Mas ya llegó el otoño cuando algún labrador
habrá de decidir si dejará en barbecho
quedándose desecho, metido en alcanfor,
otro año mas sin flor, preñado de despecho.

Y así otro año ajado, seguirá deprimido
pensando por qué ha sido, por qué se han olvidado,
que el surco se ha secado, la mies del surco ha huido
tan triste que ha sentido ser un desheredado

Campos, secos, baldíos, no tienen quien le escarde,
anidando en la tarde sentimientos impíos
en invierno tan fríos y en verano que arde,
manjar para rebaños y sus machos cabríos.

Ese mar de Castilla lleno de sed, reseco,
donde no se oye el eco, que sólo el sol mancilla,
en el que la semilla no horadará su hueco
implorándole al cielo no le dé la puntilla.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Susana Giraudo

Susana Giraudo

VIDA

Vuelve sobre la suntuosa forma del acaso
y su libre torbellino.
Sobre la sustantiva calidad de sus reliquias,
y su callada presencia.
Vuelve sobre los gestos abismados del silencio,
a la riqueza de las horas trasegadas,
y a ese indeleble trazo del dolor
en desgarrado laberinto.

Misterio y existencia.
… y no encontrar otra palabra que no sea
vida,
para explicar el milagro peregrino
de repetir una vez y tantas veces
el camino trazado entre desbordes
por los seres del cristal en que se mira.

SIEMPRE SE SALVA UN NIÑO

Un odio definitivo y sólido
arrastra los resabios temblorosos
de la pequeña última muerte.
Sarcófago inventado donde
la nada se arrebuja en los rincones.
Batalla devenida como toda batalla,
sin precisar la chispa que la engendra.
Turbio lastre de la frustración
moviendo personajes contrahechos,
mientras los hilos se mezclan y confunden.
¿Dónde se apaga el odio?
¿En cántaros de cobalto?
¿En caminos de espuma donde perder su huella?
Las palabras borran un rostro
entre la niebla espesa del futuro,
y las manos intentan
destruir lo abominado, el sinsentido.
Cuando se aquieta el derrumbe,
entre los escombros,
siempre se salva un niño.

HERODES

Masticar rosas, creo, es buena práctica,
mientras en el mundo la sangre se convierte
en río hirviente.
Delirante, un payaso vomita odio y desenfreno,
sentado en su trono estrafalario.
No hay abalorio que distraiga sus manías.
Persiste voraz ,
ordena muerte,
su triste poder de historia inolvidable.
Herodes, mirando al nuevo líder del horror
y la sangre,
se ha tornado
un niño
balbuceante.

Trizas

Tiene una virtud,
son sus manos remotas.

Vuelve a veces buscando
la roca viva
refugio de finales
y el polvoriento violín
del que brotan
crisálidas perfectas.

Por el suelo,
en oscuro desorden,
las sombras,
móviles claroscuros
mixturan
las trizas detenidas
de una máscara.

Ritual

La danza nace en el misterio
Algo allí desborda y crece crece
crece por todo el cuerpo, cantando un son
que puja que tiembla
que lucha por brotar en ritmo y movimiento.

Y es danza después.
Danza-risa del ser que se libera riendo,
dibujando con los pies su voluptuosidad.

Ríe el cuerpo su declarada pasión.
Ríe la piel en su lubricidad esplendorosa.
Ríe danzando el que escucha
un batir de alas que lo pueblan.

¡ Danza amado, baila tu risa!
Reina sobre los giros de tu danza.
Ellos te mostraran los laberintos del Amor
que sabe de todos los amores.

¡Danza,danza!
Baila hasta el éxtasis.
Allí verás El Rostro,veras la máscara,
verás el espectro enloquecido de tus sueños,
verás La Verdad como la vieron
aquellos que danzaron en rituales antiguos.

¡Danza amado, danza como si
con tu cuerpo intenso y único pudieras
fundir el principio y el fin,
el primero y el ultimo de los dias!
¡Danza amado! ¡Danza!

Soledad

Teja molida una plaza.
El muchacho hablando solo.
Cruje paso suela.
Cruje.
Allá verde verde.
Y en su pienso y digo
el azul.

El azul
siempre arriba
y en la plaza
el chico hablando solo
de lo que nadie dice nada.

Nadie dirá porqué
cuando como.

Muy cerca alguien mira
dentro de si
solo solamente.

Las soledades se tocan
una a otra.
Rechinan los dientes.

Y el chico sigue.
Cruje teja molida
paso suela cruje.
Rumor de pienso y digo porqué
gris y azul
crujen al son del verde
en una plaza.

El sillón de los sueños

Un sillón de caña malaca
y el infierno,
filtrando su amenaza
entre el junco y los espacios.

Todo
sobre esa nube
en la que los sueños
hablaban de algo lejano
que hoy arde,
quema,
en los lugares
donde la vida de tan precisa
puede tocarse.

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