QUEJARSE ES MUY SENCILLO

José María Heredia (sugerido)
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Quejarse es muy sencillo. Yo me quejo.
Quejar, lo que es quejar, todos sabemos
pues pronto de pequeños lo aprendemos.
Yo así lo pienso hacer pues que de viejo
quejar ya no podremos.

Que es tiempo de llorar. El que no llora
es cierto, el vulgo dice, que no mama.
Y pronto más que tarde lo deplora.
Llorar, lo que es llorar a cada hora
y ver la hiel derrama.

Que el mundo lleno está de plañideras
tratando de al gemir sacar tajada,
igual sirve un abrazo o la patada,
así que salga el sol por peteneras
le tire una pedrada.

Quejarse de más rico no haber sido,
quejar de haber tenido mala suerte,
clamar poniendo al cielo por testigo
si aquello que persigo no consigo
llorando hasta la muerte.

Gritando al cielo, a Dios o al que convenga,
ajeno a ver si hay alguien que incomodas,
ni importa la razón que yo no tenga
lo mío es reclamar y que yo obtenga
y a mí me las den todas.
©donaciano bueno

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José María Heredia

EN UNA TEMPESTAD

Huracán, huracán, venir te siento,
Y en tu soplo abrasado
Respiro entusiasmado
Del señor de los aires el aliento.

En las alas del viento suspendido
Vedle rodar por el espacio inmenso,
Silencioso, tremendo, irresistible
En su curso veloz. La tierra en calma
Siniestra; misteriosa,
Contempla con pavor su faz terrible.
¿Al toro no miráis? El suelo escarban,
De insoportable ardor sus pies heridos:
La frente poderosa levantando,
Y en la hinchada nariz fuego aspirando,
Llama la tempestad con sus bramidos.

¡Qué nubes! ¡qué furor! El sol temblando
Vela en triste vapor su faz gloriosa,
Y su disco nublado sólo vierte
Luz fúnebre y sombría,
Que no es noche ni día…
¡Pavoroso calor, velo de muerte!
Los pajarillos tiemblan y se esconden
Al acercarse el huracán bramando,
Y en los lejanos montes retumbando
Le oyen los bosques, y a su voz responden.

Llega ya… ¿No le veis? ¡Cuál desenvuelve
Su manto aterrador y majestuoso…!
¡Gigante de los aires, te saludo…!
En fiera confusión el viento agita
Las orlas de su parda vestidura…
¡Ved…! ¡En el horizonte
Los brazos rapidísimos enarca,
Y con ellos aba