A LA CHITA CALLANDO – Licencia para hablar

Mi Poeta sugerido: »Esteban Charpentier

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Guardéme yo el placer de la visita,
no quise intervenir, no dije nada,
discreto, mutis hice a la jornada,
callando mis ideas a la chita.

Envuelto en esa calina infinita
el ambiente se fue desmoronando,
lentamente diluyendo y apagando,
que hasta el halo expiró por la garita.

Insegura, expectante la licencia,
incapaz de emitir una palabra,
anduvo soportando penitencia.

El habla quiso hablar mas su insistencia
no encontró alguna puerta que se abra
y optó al fin por morirse de abstinencia.
©donaciano bueno

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Comentario del autor sobre el poema: Existe en castellano un refrán muy sabio, creo que uno de los más sabios: En boca cerrada no entran moscas. Cuestión distinta a que haya alguién que te la quiera tapar en beneficio propio. Hacer mutis por el foro o a la chita callando son expresiones aún bastante habituales.

POETA SUGERIDO: Esteban Charpentier

Esteban Charpentier

PLAZA SAINT JHON PERSE

¨Roses purpure delice¨,
Las palabras diseñan
El rumbo de los pájaros,
Un tibio olor de azahares
Moviliza un millar de mariposas,
Desde un rincón verde infinito
Esperando las gotas del rocío,
Cambio mi soledad por primaveras.
De: Taller de Memorias, 1985.

CIELO AMERICANO

En este páramo cercano a Chile
Sin ecos solitarios
Ni más penumbras concebibles,
Que las que habitan mi alma,
Me sorprendió una noche de verano,
(tu sueño inmemorial)
Echado sobre piedras o esculturas.
Mirando al cielo calmo
Como un andén de madrugada,
Rebautizando una a una
A las constelaciones olvidadas.
Así pasaron días, noches, nombres,
Amanobenda, Santocracia,
Fénix Porteño, Tenuentepecalpa,
Y así pasaron fechas, soles, hombres,
Mi regocijo azul se perpetuaba,
Desesperadamente azul,
Mi carne se fue haciendo piedra, roca,
Mi espíritu y mi cuerpo,
Anónima y elemental estatua.
De: Taller de Memorias, 1985.

VINCENT

Pese a los límites que le impusieron,
después de tanta imagen, tanto arcoíris,
algo de luz se escaparía al fin
de las pupilas permanentes, cóncavas,
de los pastores y labriegos.
Ciento diez girasoles
orientaron sus voces
hacia el grito del sol
empapado en lágrimas
y ellos también lloraron al pintor
mucho antes de quedarse ciegos.
En las olas de savia
que trajeron los vientos,
en sus mares azules y naranjas
fluyeron apacibles, transparentes,
latidos de pinceles,
de manos que danzaron y olvidaron
su amanecer de paja en los sombreros
y un nombre en el que permanecen libres.
De: La Otra Luna, 1991.

INFIDENCIA

Ya no es clara la noche, está temblando,
Una vela derrama
Postreras lágrimas de cera,
Ondean las cortinas en la sombra,
El viento ha entrado en mis zapatos,
Sin duda están bailando.
Un astro errante parte en dos la Luna
Y has tomado un pedazo en cada mano.
Después de un número preciso y par
De campanazos congelados,
Comimos dulcemente
En nombre del amor,
Cada uno su pedazo.
Y entre todas las formas que escogimos
Para alterar el tiempo y el espacio,
No acabo de entender porqué esta noche
De vino y de Cortázar
De viento audaz, de piano,
Sin comprender nos fuimos separando.
Tiembla la noche oscura,
Y estoy llorándote desde otros brazos.
De: La Otra Luna, 1991.

RAFAEL ALBERTI

La noche desplegó su frío manto
y marineros que soñaron vientos
con la cara de luna, sentimientos
recordaron tormentas en su canto.

Más fueron las mujeres evocadas
que los puertos que los persiguieron
botellas rodadas al mar gimieron
ebrias de sal las almas desbocadas.

Brotan desde el silencio conminado
cálidas lejanías de la calma
no los espera un muelle imaginado.

Barco vacío, brújula sin alma
alguna estrella es su golpe de suerte
aunque la sombra que les va es la muerte.
De: Queridos Poetas, 1998.

LAS MUCHACHAS QUE YA NO

Las muchachas que ya no puedo amar
llevan enjambres de peces alborotados en sus mochilas,
tiñen sus cabellos del color de las hojas del ciruelo,
vuelcan collares de almendras en sus camisas,
desvirgan sus orejas
con setas y caracoles hundidos.

Las muchachas que ya no me miran
vuelan con alas de seda de bautismos,
toman lo que quieren de los escaparates
elevándose en un vuelo infinito,
llevan guirnaldas encendidas en la frente,
y una cajita de música por vestido.

Las muchachas que ya no me aman,
me dicen, señor me da permiso ?
tienen un aire tan elemental, tan Blancanieves,
que piden desvestirse con la luz encendida
y muerden las manzanas de a poquito.
Las muchachas que ya no me nada
portan panales pequeños en sus corpiños
y vierten sus primeras mieles escarlatas,
en el trono de un príncipe maldito.

Las muchachas que digo, que ya no conmigo,
llevan entre sus piernas
perlas y animalitos.
Dicen que sí tantas veces,
que enamoran hasta a los grillos
y lanzan por las ventanas
sus desnudos cristalinos.

Las muchachas que ya ni mirar puedo
se sacan el corazón para exhibirlo,
tienen dientes de risa nacarada,
pies de mariposa albina,
boca de azúcar y membrillo.

Las muchachas que ya no puedo amar, ni me aman,
que ya no me miran, ni miro,
las muchachas que ya no me nada,
que ya no conmigo,
traen la muerte blanca en sus caricias
y yo les acerco la mejilla
en una suerte de suicidio.
De: Final Poético, 1999.

HANDICAP

La culpa fue de Girondo, Oliverio Girondo,
que metió en mi cabeza enamorada
la oscura idea metafísica
de que una mujer puede volar.
No es cierto señor, no lo crea,
las mujeres no vuelan
sino dígamelo a mí
aprendiz de poeta, dramatugro,
que llevé a esa fémina magra
a la cumbre de los Pirineos,
a la Torre de Londres,
a los fierros parisinos,
y le pedí que lo hiciera,
por ahora no decía, no.
Entonces intenté más alto
la llevé a las nubes,
a Dios, a las estrellas,
y le dije volá, volá conmigo ya,
para nada.
Pero insistí Oliverio,
y quise hacer el amor volando,
y la subí a mi corazón superesport,
y a mis ojos de murciélago lívido,
y a mi alma de ángel temible,
pero nada, nada de nada.
Las mujeres son todas terrestres, pedestres, sangrantes.
Ahora cuando llueve, y me faltan,
salgo a buscarlas a la altura del cuello, con espaldas,
y antes de cualquier beso,
les susurro al oído,
-¿sos vos…sos vos…?-
De: Me lo pedía el corazón, 2001.

DELIVERY

negrita ¿te has dado cuenta que sería capaz
de comer vidrio por vos?

Rodolfo Edwards

Suena dos veces el timbre en el cuarto
…silencio
después otras dos en el tercero
te levantás desnuda y desfilás por la alfombra
con tu estela de adagios
-suba por favor… esta abierto?-
te vestís mínimamente
encontrás una sonrisa cómoda, dos moneditas y abrís
-arrolladitos primavera, salsa agridulce,
ah… el chaw fan con camarones
viene con un poeta de regalo
lo quiere?-
-no sé y… qué come?-
-nada señora, solo agua durante todo el día
con eso le basta
escribe llora y la mira sin parar, siempre-
-está bien, déjelo, y si no lo quiero más qué hago?-
-no se… hasta luego-.
De esa manera volví hasta tí,
como un milagro
durante cuatro días y sus noches te dediqué
mis mejores poemas, mis más tiernas lágrimas, mi mirada
el viernes alquilaste Armageddón
pediste pollo con almendras y cerdo frito para dos
y con tu mejor sonrisa
le suplicaste al chino en inglés que me llevara.
En una esquina de Bulnes
paró la bicicleta junto a un poste
me acomodó para los cartoneros
y me dejó, si volvía con otro poeta el trompa seguro lo echaba
Ahora viajo en el tren blanco, hacia José León Suarez
entre latas de guinnes negras aplastadas
acá somos tantos los tristes mi amor…
que la miseria de mi corazón
se siente al fin acompañada.
De: Me Alejo Charpentier, 2003.

VERDE EL ALMA

La vida era una piedra
que se iba gastando y afilando.
Raymond Carver

– El grillo topo- decís- el grillo topo-
Yo pienso en las cosas
que desordenan las ventanas abiertas
– Nos agarró el jardín, es un desastre ! –
Y lo primero que quiero es volver a tu ternura
a esos siete lugares que descuidas de tu cuerpo
con los dedos emisarios del deseo
-Las magnolias, van a estar mal lo sé-
Hubiera hecho muchas más promesas
de habérmelo permitido, yo claro
siempre fue así
quería que propusieras un plan en común
-voy a llamar a Fernando, el jardinero de al lado…- gritás
¡Hay que echarles soda, jabón en polvo,
mertiolate! – digo, inventando-
– ¡ Callate querés…
Las magnolias, van a sufrir, las magnolias!
Hago silencio
salgo al jardín miro por la ventana hacia adentro
y también noto que ha pasado algo.
De: Me Alejo Charpentier, 2003.

ARTE POÉTICA

Me urge escribir este poema
aunque las palabras no sean por lo común
la mejor manera de decir las cosas
pero la fatiga inconmensurable de cargarlas
cuando se han gestado
avejenta mi espíritu
por eso me jacto de no dominarlas
Digan lo que digan los demás
Espero nunca saber escribir lo que debiera
ponerse oportunamente por escrito

Y así, una vez por mes
salgo a comprar flores de regalo
para poder expresarme de otra forma
digo lo que otros ya han dicho, entrecomillo,
para eximirme de culpas y entreveros

Pero entre urgencias y malabarismos
Alguien debería ponerse un poco severo
Porque la poesía,
es sólo un relieve del silencio.
De: Marinero Bengalí, 2008.

 

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