A LOS AFICIONADOS A LAS SETAS

José María Castrillón(Poeta sugerido)

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Hoy crecen los poetas como los hongos,
los hay grises, parduzcos, de otros colores,
todos van perfumados con sus olores,
algunos hay que engañan o que son tongos.

Como son los helados, hay de sabores,
mas de fresa y de nata los preferidos,
que unos hay por la iglesia son bendecidos
y otros solo resultan predicadores.

Y otros tienen linaje, son de abolengo
pues que versos existen muy variaditos
hay algunos pesados y otros chiquitos,
cual resultado fueran de algún devengo.

Unos hay los que escriben todo se inventan
pues su mundo está lleno de fantasía,
incursiones haciendo en filosofía,
y otros hay de su vida todo te cuentan,

de lugares o sitios que han visitado,
sacar buscan a flote sus emociones,
sus fracasos y logros de sus pasiones,
cual si hubieran vivido lo imaginado.

Hay a veces que narran cosas sencillas
experiencias vividas desde la infancia,
de aquel río y las flores, de su fragancia,
y otras hay que se inventan mil maravillas.

Todas salen al paso mientras que yo ando,
a menudo me cruzo a varios poetas,
mas me ocurre lo mismo que con las setas
si al gustar me intoxico ya voy dudando.
©donaciano bueno.

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POETA SUGERIDO: José María Castrillón

José María Castrillón

Excavación

los cimientos de la casa expulsan el agua que ha empapado
durante días la tierra
contemplo su desecación como el sangrado de un animal
así canto la humilde mansedumbre
del fin cuando los símbolos
interfieren de manera inaceptable con la muerte
porque nada se había acercado ni por un instante a mí

contrastes y un delicado vigor
sobre la placa del poema
levaduras colmatado de silencios porosos por la delación de
un final llovido antes
y heces higo hígado de arcilla maduro violentamente abierto
ante mí

pero sólo es corte en la tierra
que dejaremos secar al sol
para que todo nazca de un levantamiento del vacío

Entusiasmo

los que alcanzaron a ver el azafrán en los estigmas
Pollock que pinta a fuerza de brazos
sobre el suelo
los que aguardaban tránsitos celestes
como los colores beben del silencio a nuestro lado
siguen aquí
han olvidado los filamentos de la luz
aquellos que nos inventaran
apenas desde un fondo

Verano: mediodía

los sonidos que llegan a través de la ventana han recortado el interior y ahora lo alzan con la presión insospechada de la savia: es el sueño

las voces y los trinos comparten la misma estupidez de un relato que en sentido inverso se lee y con las sienes atentas

por las conversaciones y los pájaros adivinamos el cielo –se diga como se diga en la cínica necesidad de los poetas–

advertimos la salazón del verano –se diga como se diga lo que de cada verano hemos aprendido–

y sentimos el mosto que asciende sobre sus azúcares dejando lejos al invierno

en su rama fría absorta

Octubre

son afán y pudrición los días nuevos
respira transforma mastica consiente
el valle es una boca atareada
y lo que veo
un orificio abierto en un plano
donde hormiguean las palabras
en su labor
a destiempo.

Mis hijos

mis hijos
lavé sus cuerpos
como una perfección más de la vida
supe entonces que pulía la piedra
donde caerá
su silencio
pero ellos aún aman en las bañeras del sueño
las manos de su padre.

SPEAKING CLUB / JUEVES, 20:00 H / LORD BYRON CAFÉ

conversan como yo fumo la mezcla breve del cigarro
antes de cada calada su gesto da la clave
¿esto era todo? ¿una lengua franca?
¿el saber de tu cojera por la cojera de los otros?

he atendido durante medio siglo
hasta distinguir
tan sólo
unas palabras
candentes un instante
al borde de las zonas grises donde el sentido se canjea
reconozco en cambio del pasado
la mesa y alrededor las sillas
y sobre ellas la espera
y entre ellas el silencio
y a mi padre
llevándoles el tabaco a los ingenieros ingleses

no no he sabido vivir la sencillez
expresarme en la propina de esta servidumbre
aceptar que soy
lo que valgo en otra lengua

donde posarme como injerto de sabor en otra vida

siempre es lo mismo

de la lluvia asciende el silencio
el suelo de la casa parece obedecer a una inclinación
y las cosas podrían llegar a confundirse en un centro
-Picasso supo con cuánto deseo se encuentran las cosas-
pero había comenzado a llover
y una vez más habías cedido a los espejos
y a una leve oscilación de calor
la terca digestión de tu idioma
febrícula

la lluvia cae

pero tú escuchas caer horquillas para el pelo
o ahora nombras
de: moridero de insectos

PASTORAL

pastor elegido y ahora
animal
solo
insomne en la piel y sin refugio
para el sueño
extraviado de ti mismo y en ti desposeído
y finito
cruce estéril de la cojera con el agua
acechado y sin olor ni huella
rumiando la ausencia de los símbolos
pura saliva
carne abierta
al hierro
errar
lento
de la sed.

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