ADOCTRINAMIENTO…

»Mi Poeta sugerido: Verónica García

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Ya sé que de un tiempo a esta parte me repito,
y que más que comentar aquí yo pego un grito,
pero todo lo que trascribo es lo que siento
pues siempre digo la verdad, yo nunca miento
lo juro ante quien sea que fuera el dios bendito.

Que la palabra que más odio en este mundo
es “adoctrinamiento”. Y que aunque suene inmundo
en el plebiscito, me importa a mi un pimiento,
defiendo que adoctrinar un acto es violento,
xenófobo, tribal, racista y tremebundo.

Que hasta la fecha actual y así ha sido desde Adán,
se ha tenido en cuenta en demasía el qué dirán,
y habrá personas que usarán sus artimañas
y que, sin duda, y si es posible las entrañas
sin escrúpulos de cuajo a ti te sacarán.

Odio, pues, a los que se dicen profesores
y se dicen de sus alumnos los mentores,
capaces, sin ascos, de fabricar “peleles”
adornando de egolatría a sus laureles.
Farsantes, traidores, son los predicadores.

Que adoctrinar es, siempre según mi teoría,
cambiar las ideas de alguna estantería
sin la autorización del dueño de la misma
arguyendo, sin más, su dote de carisma,
o poner lo que le interesa en movimiento
sin consultar para ello al dueño del evento.

Mintiendo osando a conciencia del que miente
pensando sólo en si él lo cree conveniente,
imponiendo ese su criterio a los demás
por el simple hecho de que el impostor presente
estar se imagina en poder de la verdad.

Pretender hacerse el dueño del rebaño
a base de mentira y de uno y otro engaño,
la burda manipulación del pensamiento,
echando para ello a ese cuento un condimento
sin poder aportar ningún razonamiento.

Engatusar la voluntad de los que escuchan
sin aun permitirles pensar mientras se duchan
y poder librarse de falsos argumentos,
o impedirles pretender que abran los ojos
rodeándolos, ciegos, de espinos y de abrojos.

Poner debo ya el colofón con un consejo
que no lo es menos sabio a fuer de ser ya viejo:
desecha invitación y sólo acude al templo.
de quien compruebes predicar con el ejemplo
©donaciano bueno

Pelele: Figura humana de paja o trapos que se suele poner en los balcones o que mantea el pueblo en las carnestolendas. Persona manejable. Adoctrinar es llevar a su terreno ideológico a seres especialmente no dotados aún de capacidad de discernir.

MI POETA SUGERIDO: Verónica García

Verónica García

Besos que dan asco

Este es un tiempo de faroles bajo el puente,
de besos que dan asco y aceite que fluye
hasta el sí de la mirada.

El río está seco pero inunda los trigales.

Sé romper la pared con la cabeza
y desnudarme junto a los grafitis
sin respirar.

Mi corazón es un libro
que quiere ser leído, insiste en espera
de un martillo que rompa tu coraza.

Olas en celo

Desde tu ventana una bola de fuego se escapa,
la veo ascender, alejarse,
apacigua sus llamas quemando los árboles,
su luz en el callejón será tormenta mañana.

Nado sobre olas en celo
un incendio de agua besa mi locura.

Veneno

Consulté con la Mantis Religiosa, quise aprender su lenguaje,
estar a la altura de tus exigencias.

Me esmeré en darte veneno, inventé un infierno contra tu lluvia ácida.

En tu boca la Mantis probó la locura

desistió

¡Pobre Mantis drogada!

Monoloco

Hay un guión escrito en los andamios
entre hierro fundido y ventanas rotas,
habla de un mono loco que descansa
al borde de lo irreal y se deja caer
sobre los cuerpos que arden.

Monoloco que estás en fuego de nadie

¡Déjame en paz!

Sin pedir permiso

Por Gigoló, por sádico,
por monstruo te amo.

Porque me das
y tomas lo que quieres
sin pedir permiso:
mejor que morir de celos
o intentar curarme.

Sol ficticio

No soporto la terapia si me obliga a dejarte,
no quiero ver la luz al final del túnel,
mis ojos están acostumbrados a la penumbra.

Construí un castillo de arena y me aferro
a él a pesar del vaivén de la ola,
no quiero ver el fondo, prefiero la superficie
deslumbrante de este sol ficticio.

Mejor sería borrar tu contacto, no verte más,
tirar la rosa del delirio, pero dejo la terapia.

Cañaveral abierto

El duelo no se escribe, abre su cauce a los ahogados,
pinta de verde las palabras que padre talló en mi pupila.
Escuece su grava en el zapato, una noche en su desierto
es mejor que el primer día de los astros.

Vengo por la espuma, no por tu recuerdo.

Me quedo por el mar, no por el cañaveral abierto,
sólo por tus cenizas en la costa, por los pájaros
del amor que sabes darme.

Quiero flotar en la tormenta de tu nombre
y que escuches mi voz de resina.

Quiero dormir sin miedo, hazme una cuna.
Abre el océano y sumerge mi lava.

Dejo atrás la capa del deseo, un huracán blanco
me desnuda y ya no soy mujer ni paloma,
soy vórtice del ciclón que teje los planetas.

He llegado por la muerte, me conoce desde niña.

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