EL METRO DE VALENCIA

Mi Poeta sugerido: »Wingston González

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Estos pueblos unidos a Valencia
por un metro ruidoso y persistente,
seres son de estos lares, esta gente,
que arrejuntan reflujos y cadencia.

Mientras viajan penando penitencias
-los viejos recordando a sus ancestros,
los jóvenes preñados de proyectos-
todos van dibujando sus presencias.

Andamos cual si fuéramos cabestros,
cada uno con su gorro y su chistera,
ingenuos aprendices y maestros.

Un empujón, un ¡ay!, un retroceso,
rechinar de una puerta que se altera
un te quiero, adiós, quizás un beso.

Abstraídos pasando van los huertos,
floridos en otoño y primavera,
naranjos a los lados bien despiertos.

De pronto es el infierno que oscurece
y sumerge. Y al fin es la escalera,
que alumbra allí la vida donde crece.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Wingston González

Wingston González

[la vida es un fonógrafo]

LA VIDA ES UN FONÓGRAFO y hay días en los que sus sonidos no nos
          despejan y sólo hay miedo, miedo/miedo y más miedo: un fonógrafo
y ni así aire sobre sus aguas ni agua sobre sus cielos, la vida repite lo que mi boca
          dice que repita, un fonógrafo, como algo lleno de ternuras inservibles,
          como un invierno perseguido por cíclopes, como símbolos, una
          mitología lsd, como paisajes esotéricos pintados sobre cuerpo poblado de
          un enjambre. la vida como fonógrafo

grande y triste, un fonógrafo
de noche bailable hasta las cuatro de la mañana, así es

dice a mí el extranjero –que la soledad no te perturbe, que nada es real, que
          todo es maldito fingimiento sobre los faros en riveras orladas de
          artefactos metálicos. ¿mirás? allá los campanarios sobrevuelan sobre el
          rosa de los días. como en una película de Godard

cuánta turbación –me dice–. cuántas flores abusando del veneno, los relojes
          derraman verdes colinas sobre nuestros cuerpos.

sobre el fondo de una canción de Calle 13

nada destruye con tanto ímpetu como la alegría, oh
la alegría que busca con quien jugar
¿y quién juega con nosotros, quién?, nada
¿y quién juega con nosotros, quién?, nada
cantan todos ¿quién juega con nosotros, quién?, nada, nada, nada
aparte de la débil tranquilidad, sí, el azúcar
aparte del júbilo borroso del cine, los eclipsados
aparte la madrugada de héroes peinándole las cabelleras a sus cámaras
                                                                                                           fotográficas

y con todo eso la música,
la música de esta hacienda que se aparea
con la demencia, ñam, la música, sí
de mujeres avivadas por una portilla sublime
detrás de la cual había hace poco un vaso cuya fuente
venía del cielo e iba
a las cuatro vaginas de dios
revestidas de una luz que fluía
de los amores perdidos de los hombres todos, baby

de las cosas todas.

Poema de Cámara a media cuerda para Marilyn

I made ONE verse with the south winds
hasta hoy cuelga de mis ojos
cuando la lluvia se parquea en los sentidos
se rompe en silencio
el tiempo se hace una madeja
en el humo de cualquier cigarrillo
/con los versos del sur hice un nuevo viento/

aquí nada hay aparte del deseo
de la certeza de ser siamesas de alguien con quien jamás intimaremos/
pobres fantasmas aferrados
a los buses que pasan en todo sentido
pero en ninguna dirección/
a los vectores de la angustia
que hieden como sonrisas sin tumba
en cualquier cementerio de nombres / en cualquier puerta cerrada/
estás
pero en ningún ocaso/
en ningún alba
en ningún cuerpo

los brassieres
de diamantes incinerados
corren a la velocidad del sueño
lento
con vértigo de carcajadas en los tobillos/ efluvios que aumentan la
ausencia
ANSIAS de arañar la hermosura
cielos acumulados
flores gigantes / jardines enanos
era cierto / para entrar al abismo
          sólo basta con jalar del gatillo

soledad se llama mi único ramo de rosas
alguien llamado tristeza me lo regaló/
sobre mi mesa de noche está sentada
rasurándose siempre
hablando nunca
la visión del vahído que se llama vacío
detrás de los cerros/ AMANECE
ves las noches pasar
con los taxis transportando fantasmas
mar asfaltado donde aguardas por la esperanza
por si algún día
los traileres ebrios sobre ella pasan

adicto al amor
alérgico al mar
alérgico al puerto
sin embargo adicto               al ESCÁNDALO de quimeras
moviéndose en el reloj

este fuego
sobre las venas arde
este y otros
quemando el madero llamado poema/
sister
no sabes lo cerca que está tu ombligo
que la muerte
aquí
o en otra esquina
espera obscena la novela o el zapato sucio/
lo mismo es el tempo o el prostíbulo/
la catedral y la Residencia/
aquí nadie vive
todos EXISTEN
el vacío de saberse ciudadano
entre la democracia del hambre

cerca de aquí
vive un bisbiseo que sabe a rock
a peces que vuelan como maíz recién salido del microondas
city
no ciudad
suena falsa
lo sé
igual que nuestros nombres
igual que el dios que desde algún bolero danza y crece
Mesías, luna o ventana
alumbres las nubes nuestros valses
con luces negras de fin de mundo

alumbran las nubes nuestros valses
cuando cumplas diecisiete
escribirás versos/
          supe que duelen

cuatro pieles borré
hasta que el jardín se me desgastó en el tintero/
ver
como todo se hunde sin que nada puedas CONCEBIR
palparte las sienes
estás vivo / no hay duda
la pasión de no poderse explicar
porqué algo se allana
sin que tu sonrisa pueda abrirse
like a umbrella under the rain

y nada más.

[retrato con madona, santos y granero]

retrato con madona, santos y granero encontrás
cámara en mano, abrazás la sal del universo
la reproducís, la reescribís, deconstruís
el sonido del agua cuando un cuerpo desespera

ñandús corren por tundra asombrosa
destrucción de pechos, presencias fijas, preguntas
cosas obvias, lugar exacto, sentido, palabra limpia
en brizna de paja, exaltada, una voz pregunta
porqué un ñandú correría por tundra si apenas
sé qué es tundra, si apenas, he imaginado ñandú, apenas
su imagen incompleta, su rasgo de plaga, ese
retrato que rompe este poema, la pequeña hermenéutica
de la plenitud difícil de los besos, de las fotografías
en la pared de tu cuarto, tus recuerdos
plenos de resonancias muertas, qué
qué significa ser pleno
si hay que romperlo todo, qué significa el verdor
tras puerta y nube de cigarrillos a dos centímetros del techo
dibujando un cuerpo, secando piel que suda
sombra del nosferatu, jóvenes británicos
pub fantasma del Yorkshire, arrabal maldito
posibilidad monstruosa, asomada
en el frontispicio de un cine que abandonamos
a fantasmas que nunca vieron estos pueblos, dentro
del vientre de una batalla contra imagen hundida
en sofás baratos, tv technicolor, de lado a la herencia
la miseria de pariente extranjero cuya calavera asoma
por el cierre de los pantalones mientras el agua golpea
tus recuerdos, dispersos, el tiempo atípico
el leve simulacro de traducción que suena en las palabras
que escribo para ti, animal intraducible
cuando en O brother where art thou brilla arrodillado
ese mismo muchacho, dentro de la canción
de tres sepultureros negros cavando lluvia muy lejos
lejos
del lugar en que le encontrás, redundante, innecesario
bar alegre y oscura piedad, insolación adolescente irritable
le tirás
lazo, llamada telefónica, pantalla plasma
a él que no es valiente, que no es bravo, que jamás
amasa coraje para emborracharse y perder
el control que queda de la vida; maceta al océano
o hipopótamo que habla de amor cara a un ataúd
ya no sé, la vida, ya no sé dónde alzar
el niño mugriento que a las dos de la tarde
despierta un domingo y piensa
en el fondo ofendido de esta ciudad, en esta marcha
que exhibe el espectro imantado
de mi cabello agua, cabello luz, cabello placidez municipal
factura incendiaria que baila como el mar

como una tabla de felicidad en un pueblo
          que no habla bien
          de la felicidad.

Vida de parque

Por qué no dormís, Marcial, hoy que suspendieron
todas las licencias y no brotan pasiones escondidas.
Tras aquellos campos de golf que ves rechinan los
dientes de la hermosa policía tres veces de noche.

Despertar y despertar insomne a falta de oficios
tu corazón, a poco aguacero al final de la grama
unge sus piernas en la desnudez salobre de la vida
abecerrada, confuso cubo de basura, sueños coloridos
agencia publicitaria para lagartijas moribundas
entre oscuras fuentes vítreas, desiertos helados
y ropa seca avisando a gritos desde el aeropuerto
que cesó la marea para la gente sola, para la gente
que desde hoy aspira con fuerza a zumbidos de perros
a comedores para momias, funerales y oficinistas
a levantarse con algún pubis exhausto en la cara,
recortes de prensa infantil lanzada del infierno,
telarañas sobre los pechos redondos, los pechos
suaves como serifas, lechosos que muestran impunes
los héroes enfermos en los carros blancos del aire.

Por qué no dormís, Marcial: que tu sueño sea yodo
para la nieve que tiñe una noche de otra noche
más grande aún que el César, la repartición de su
muerte y cielo diurno apagado al calor del laurel
y del rocío hinchado, extenso, como si no acabase
como lengua de caballo roza desprendida del paladar:
Así siempre la vela, parca vela, respetuosa vela.

¿Por qué no te dormís, eh Marcialito? ¿Cuántos
aeroplanos de fuerza necesita la nación romana
para aguantar así tus párpados en la bruma? ¿eh?:
Retírense monstruos, retírense con este año autos
de la Avenida Central; desaparezcan y dejen a solas
el alumbrado público y a los ciudadanos recortados
por leyes agrícolas y piedras más rápidas que la
ansiedad de grabaciones viejas de televisión.
El dominio de la guardia sobre fuegos atónitos
sobre el reflejo propio en el cabello propia, sobre
la heroica distracción de un elefante. Pesan más
que la muerte trágica de adolescentes esos párpados.
Pesan más que la durísima urgencia de prodigios
que la sed eléctrica de la civilización inmóvil
ocupada adentro por desocupados trágicos, por su
hermosa y disolvente vida de parque, frío, mediodía.

Pesan más que las coronas de mujeres valientes que
llorando sobre rocas gritan que harán algo grande
para que la gloria cubra sus cadáveres desvestidos.
Eso es un mártir: Un(a) joven virgen de curiosidad
una ardiente simulación de incertidumbre, una casa
que se derrumba para ser habitada después, Marcial.

¿Ves? tras aquellos campos de golf rechinan los
dientes de la hermosa policía tres veces de noche.
Yo no quiero que retroceda el invierno sobre mí así
y por qué no dormís entonces. Si pronto los cuerpos
arderán por mi causa, se revelará la suerte de los
asteroides que brillarán sobre el ganado, el miedo
el exquisito miedo, la juventud que se desvanece
en la locura completa de la sangre coagulada:
Dejaste caer un dios al jardín vacío para apagar mis
celos lubricados por las llamas de la sumisión.
No soy imbécil, viejo amor mío. No soy imbécil.

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