YO QUISIERA SABER

Mi Poeta sugerido: »Federico Escobar

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Yo quisiera saber por qué la vida
nace, crece, se reproduce y muere
sin poder retornar a la partida
tantas veces como uno lo quisiere.

A veces me pregunto que sería
si la niña que un día me embobara
hubiera declarado me quería
y no que me ignorara.

A veces cuando estoy entre tinieblas
la miro y la reveo y fantaseo,
tan bella y pizpireta entre la niebla
de mi corto paseo.

Saber quisiera ahora qué es de ella
si acertó al iniciar otro camino,
si ha sido muy feliz y hoy sigue bella,
mi excelso jarrón chino.

Mas es posible que la niña aquella
ahora pensando esté en lo que escribo,
viéndome a mi como yo la veo a ella,
con mi rescoldo aún vivo.
©donaciano bueno

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Dicen de la importancia de no dejar pasar el tren cuando atraviesa tu puerta. ¡Qui lo sa!

POETA SUGERIDO: Federico Escobar

Federico Escobar

Madrugada en el campo,

(Soneto Istmico)

Para el ilustrado tableño B. Porras

En la vasta llanura, que es serrallo,
muje, Sultán con astas, viejo toro;
las vacas, odaliscas, le hacen coro
y cada buey eunuco es un vasallo.

Relincha en el potrero el Rey caballo
tal vez celoso de un potranco moro;
y alado trovador, de plumas de oro,
alegre en el cortijo canta el gallo.

Y en el corral está con la totuma
sacando a chorros leche que da espuma,
la campesina que una vaca ordeña,

Mientras su esposo, rústico montuno,
en el bohío espera el desayuno
para ir en busca de mazorca y leña.

Panamá, 1910.
Publicado en: Nuevos Ritos,
Nº 75-76 de 1º de noviembre de 1910.

La criolla panameña,

Lleva el pelo formado en dos nudos
sujetados con lindas peinetas,
y a la vez con enormes tembleques
do relucen blanquísimas perlas.

Coronada de muchos jazmines
el ambiente perfuma doquiera;
y un sombrero muy guapo de paja
se coloca sobre la cabeza.

Vedla: al hombro se cruza buen paño;
es limeño, con flecos de seda;
y una gruesa cadena de oro
con grandes escudos, al cuello le cuelga.

La camisa es de género fino
y formada con dos arandelas
(la camisa no cubre los brazos
ni los hombros de la panameña).

A su talle se ajusta las faldas
de clarín que se llaman pollera,
sujetadas con cuatro botones
que quizá muchos duros le cuesta.

Sus zapatos son finos, por cierto
son babuchas de pana o de seda…
Pero, aparte: no gasta en las ligas
porque el traje no exige las medias.

He aquí, pues, mis queridos lectores
el retrato de la panameña,
que en los días de alegres jolgorios
el Punto, aire alegre, muy bien zapatea.

Nieblas,

¡Negro nací! La noche aterradora
trasmitió su dolor sobre mi cara;
pero al teñir mi desgraciado cuerpo
¡dejó una luz en el cristal del alma!
C. Obeso.

También negro nací; no es culpa mía…
El tinte de la piel no me desdora,
pues cuando el alma pura se conserva
el color de azabache no deshonra.

Hay en el mundo necios que blasonan
de nobles por lo blanco de su cara;
que ignoran que en la tierra sólo existe
una sola nobleza: la del alma,

¡Qué importa que haya seres que se jacten
de nobles porque tienen noble sangre
si practican el vicio?… Nada importa;
que ellos son nada ante el Eterno Padre.

Negro nací; pero si Dios Supremo
ha teñido mis pieles con la tinta,
me ha dado lo que pocos hombres tienen:
un corazón virtuoso y una lira.

Negro nací ¡no importa! Mi conciencia
me dice que conservo pura el alma,
como las puras gotas de rocío,
como la blanca espuma de las aguas.

Y si la noche con su oscuro manto
logró cubrir mi cuerpo aun en la
cuna, una luz internó dentro mi pecho
y en mi mente una chispa que fulgura.

Canto al Fierro,

Eres reja de cárcel y eres grillo,
y eres cadena del esclavo encono…
ACERO te llamó después la Ciencia
cuando fuiste templado con carbono.

Eres cañón, y lanza, y rifle, y sable,
instrumentos mortíferos de guerra:
pero eres instrumento de trabajo
convertido en arado, y yunque y sierra.

¡Mirad! Pensando en su bufete el sabio,
de fuerza extraña inspiración recibe,
resolviendo problemas complicados
con la pluma de acero con que escribe.

Eres cincel con que el artista hiere
la tosca mole de la piedra blanca,
para buscar las primorosas formas
complementarias de la Venus Manca.

En cuerdas de las arpas transformado
produces musicales vibraciones…
Y para tí, cuando te llamas brújula,
tiene el polo magnético atracciones.

¡Oh, soberbio metal! Tú del labriego
eres el protector … Yo te bendigo…
En manos de la humilde segadora
te llamas hoz con que recorta el trigo.

Pero yo te maldigo cuando llevas
por donde quier desolación y luto;
cuando te miro derramando sangre
y eres puñal con que asesina Bruto.

Te maldigo en el hacha con que inmola
Enrique Octavo a Howard Catalina;
te condeno, instrumento de castigo.
cuando en Francia te llamas guillotina.

Te admiro en el Antiguo Testamento,
espacio do cual águila te ciernes,
cuando Judith con indomable arrojo
cercena la cabeza de Holofernes.

Te abomino en poder de los malvados,
te abomino en poder de los bandidos;
pero te justifico cuando hieres
para salvar a pueblos oprimidos.

Oh, sí! Yo te maldigo y te bendigo
ante la faz del Universo entero:
te maldigo en las manos del verdugo,
te bendigo en las manos del obrero.

Amarga Pena,

Al maestro MARIO VALENZUELA (S. J.)

“Es flaca sobremanera
toda humana previsión,
pues en más de una ocasión
sale lo que no se espera.
MARROQUIN

Tengo un hondo y amargo sufrimiento,
amarga pena que a mi ser abruma:
de todos los rigores es la suma
y multiplicación de un gran tormento.

No me aflige ver negro el firmamento,
ni ver airado el mar y sin espuma;
ni que se rompa mi acerada pluma,
ni que le falte a mi garganta acento.

Ni sufro aún por la mujer ingrata
por quien mi ardiente corazón palpita. . .
Algo grave, más grave me maltrata,

Quién me obliga sufrir?- Una maldita,
una maldita y destructora rata
que ha destrozado mi única levita.

Pecadora,

Cual de fresco rosal la verde rama
que cede al vendaval, en tu idealismo
cediste al angustioso paroxismo
que produce el Desdén cuando se ama.

Después purificada por la llama
del Amor, tras amargo letargismo,
te apartaste del borde del abismo
y otro galán te proclamó su dama.

Transformada, luciste la hermosura
del alma, la belleza triunfadora
de la virtud en la expresión más pura.

Y sin embargo la Injusticia ahora
te sumerge en el mar de la Amargura
y te sigue llamando Pecadora!

Negra y Blanca,

Especial para Nuevos Ritos

Cual las negras pupilas de tus ojos
que luz difunden como dos luceros;
como tu negra y blanca cabellera
que con ternura juega con el viento;
como del negro Otelo la silueta,

Vida mía, tienes el cuerpo.

Blanca como los copos de la nieve
que se congela en las regiones árticas;
como el capullo de una blanca rosa
que sus pétalos abre en la mañana;
y pura como el alma de Julieta,

Negra mía, tienes el alma.

Como alas de una golondrina,
como lira de lustroso ébano,
como estatua de Venus Citerea
que Fidias cincelara en mármol negro;
como plumaje de una negra garza,

Alma mía, tienes el cuerpo

Y blanca como el disco de la noche
de luz tibia, suave y argentada;
pura como una gota de rocío
entre la madre-perla coagulada
y santa cual la hostia en la patena,

Alma mía,
Vida mía,
Negra mía,
tienes el alma.

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