ANTE TODO UN SER HUMANO

»Mi Poeta aquí sugerido: Rosaura Álvarez

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¿Soy creyente, soy cristiano?
Ante todo un ser humano
que distingue el bien del mal,
convencido, un liberal,
de la vida un espartano,
otro amigo de otro hermano
que expectante mira y pasa
con su risa y con su guasa,
que se suma a esta locura
como fruta que inmadura
va a la espera de un final
cual ocurre al animal
que se arrastra por la vida
por la culpa concebida
de un pecado original.

Que a su costa, pecador,
nunca fue conservador,
y tampoco un extremista,
ni fascista o comunista,
pues de nada ha presumido
y si bien él ha nacido
no se arroga algún derecho
a mirarle con despecho
y al que pasa da la mano
como hiciera un buen cristiano
y es que él cree en el amor
que desprende un resplandor
que deslumbra y ennoblece
pues que el otro lo merece
cual si fuera su señor.

De la vida un jornalero
que consciente es temporero
hoy se ha dado a la bebida
pues no encuentra otra salida
al futuro que le espera,
como un gato en la gatera
que mirando de soslayo
dice, Dios, me parta un rayo,
si es verdad lo que yo he visto
que a creerlo me resisto,
que han llegado mil ratones
impartiendo bendiciones
dando besos a codazos,
regalando sus abrazos
cual si fueran de algodones.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Rosaura Álvarez

Rosaura Álvarez

RESURECCIÓN

En mi carne sin tiempo: tacto, fuego,
brillos inmarcesibles.

Añafiles
desde mis altas torres lo pregonan,
Héspero lo pregona, más tus labios.

Aquí el instante, río de agua negra,
allí la mar, opalescente el mar.

¡Mi sangre, tu materia, la Materia!
Fue un sueño, invidencia, la ceniza.

SOÑAR

Soñar en ti para crearte,
alzarte puro.

Ignoran las odas, las danzas,
el alto fuego de mi lengua honda,
las brasas tiernas del lujoso anhelo.
Ignora Eros mi fulgor:
amar como rocío en rosa
para esplender, brizar tus ecos
con gestos nuevos: mansedumbre;
otorgarte tu esencia, tu dosel.

Soñar, para exultar. Amar,
para morirnos bellos.

TAPIZ DE GOBELINOS

Así como en el tapiz
de Gobelinos se sueña,
dispone, traza, con sumo
artificio, alta delicia
de la mente, los sentidos:
escena, composición,
coloraturas, y, luego,
del bello cartón pintado,
en alto lizo la urdimbre,
con punto el más elegante,
material más suntuoso:
lino, seda, plata, oro,
granates, verdes, turquíes;
allí la venus, aquí
racimos, allá los grifos…,
y a la postre, concluido,
manos, ojos, corazón
embalsaman como campo
de alhucemas. Así mi alma
con su verbo urde, arde,
por tejer con cada gesto
mayestático tapiz
de mi contumaz delirio.
( El vino de las horas)

ORACIÓN

Juan de Yepes, otórgame la voz,
el nombre puro.
El nombre que me engendre
y a luz me dé en cada instante;
y sea yo, sin tiempo,
verbo recién nacido.
Aquel
que, balbuciente, sólo muestra
albada cinta de luz
-cordón umbilical –
para enlazarme con el cosmos.
( El áspid, la manzana)

PINTURA

Contad, vosotros, el tremor ardido,
fluir secreto de pincel o yema
que textura viviente os otorga.
Este palpar de ciego por la sangre
color y dedo exacto, el desvaído
matiz de la dulzura.

Contad, vosotros, la expresión oculta
-desdibujada efigie mía,
en el duelo esencial de no saberme-.

Cómo luego, tras mutua entrega
-en la noche del símbolo perfecto-,
es belleza emergida del abrazo
vuestra vida sin fin,
la claridad insólita de vuestro ser,
desasido a la postre
de mi mano,
mi alma.
(Alter ego)

CARTA

Besando estoy de ti aquel volar,
pluma que hacía en signos matizados
de ternura, que dagas de primor
iba clavando en lino de mi seno.

Dibujo era de tu luna
en huerto, de tu azarbe claro,
de tu irisada seda,
si alevillas de insomnio levitaban
del pecho los sentires,
y en dádivas cedías
-con levísimo roce-
calmo color, calor
de cielo tatuado,
sobre el papel que,
luego,
como magnolia me ofrendabas.
(Diálogo de Afrodita)

TIEMPO RECOBRADO

Adentrarme por Rilke o Garcilaso
en liturgia solemne para el arte.
Y quedar prosternada, sin saber;
mas consagrado el tiempo detenido
en que mi lastre con su verbo muere.
(El áspid, la manzana)

PASEO

Entré por los Adarves:
el alma temblorosa,
moroso el paso en el recuerdo.
Y desanduve frondas
de fruición compartida.
Atardecían ámbar los cipreses
y cantó el agua: “era mentira”;
mas qué verdad
mi corazón ardido.
(Inédito)

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