BUSCAR HASTA MORIR/

Javier Matilla Domínguez (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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A ver si hoy adivinas lo que pienso,
posible es que respondas que depende,
si acaso yo me quiero echar incienso
o espero a ver si quedas en suspenso
cual gesto de mi rictus se desprende.

Pasamos por la vida adivinando
tratando de sortear mil acertijos,
de doctos sus respuestas esperando,
rogando a algún buen dios y al mazo dando
acerca del futuro sin prefijos.

Buscar y no encontrar es nuestro sino
y al ver que no se encuentra adivinar,
vagando siempre en busca de un camino
que intente descubrirlo un adivino
conscientes que no hay nada que encontrar.

Buscar bajo las nubes o empedrado,
quitándoles el polvo a las alfombras,
legajo de algún monje ya olvidado,
la luz que se aposente a nuestro lado,
debajo de las sombras en las sombras.

Prestando tu atención a profecías,
soflamas de farsantes y agoreros,
que ignoran como tú el galimatías
que agobia y nos persigue en nuestros días,
nos hace en esta fonda prisioneros.

Creyendo en la existencia de un enigma
y en tanto más se sabe más dudar
haciendo a la verdad un paradigma
conscientes que ignorar es nuestro estigma
buscar hasta morir, buscar, buscar.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Javier Matilla Domínguez

Javier Matilla Domínguez

HIJO DE LA ESPERANZA

Sobre una cuna de mimbre
vestida de inmenso cielo
te posaron manos expertas,
que aún tiemblan sosteniendo
el origen de la vida
resbalando entre sus dedos;
la vida del que ha nacido
para volver a gestarse
en el corazón ilusionado
de un hogar humilde y sabio,
de los que alargan la esperanza
donde otros se rinden al mañana
olvidando a su suerte
sobre el amoroso Nilo,
al “Moisés” contemporáneo.

Diciembre te dio la bienvenida
con su fría manta de escarcha
dibujando en la ventana
un pergamino vacío,
con el vaho de tu aliento
que huele a rosas y calma.

Treinta y cinco siglos después
apenas nada ha cambiado,
nos jactamos de “Yahvé”
de su obra y del deber,
creyéndonos suficientes
mientras somos faraones
de una tribu acomodada
que hipoteca su futuro,
empapando de frialdad
un presente ya sin alma.

Pero tú tendrás la suerte
de sentirte el elegido,
de sobrevivir al mundo
escribiendo con tu vida
en el limpio pergamino
que te dio la bienvenida.

RAÍCES

Escondida está la vida
bajo el peso de su cuerpo,
mientras crece una semilla
al compás del universo.

Danza con la madre tierra
y en su vientre se alimenta
la que ha de dar abundantes,
los frutos que el viento mueva.

Savia que corre por sus venas
cerrando grietas, tapando heridas,
cirujano que en sus manos esconde
toda la magia de su botica.

Raíces que nutren la existencia,
que saben calmar la tortura,
que caprichosamente se adornan,
o desprenden calor con ternura.

Cepa que sostiene la verdad
del peso de los años ya vencidos,
de ramas cargadas de experiencia
y de tallos que al fin darán sus frutos.

Frutos de amor y alegría
testigos de todos nuestros días,
que comparten aroma y color
de una raíz, que se ha convertido en flor.

¿QUÉ CELEBRO ME PREGUNTAS?

Celebro las horas que me nutren,
los días que me arropan,
los años que me envuelven
y la vida que me acoge.
Celebro la dicha al contemplar
la aurora en su mañana
tiñendo de granate el horizonte.
Celebro ver el vasto firmamento
cual pizarra engalanada
por cientos, miles de estrellas
en las noches despejadas,
en los días de luna llena.
Celebro las estaciones
con sus variopintas caras,
aunque a veces se equivoquen
alargando sus pisadas.

¿Qué celebro me preguntas?
Celebro las almas bellas
que enseñan sus corazones,
celebro las tiernas bocas
cuando pronuncian razones,
cuando ofrecen un discurso
que a nadie lastima y hiere.
Celebro al hombre completo,
humilde, cabal y honrado
que es dueño de su silencio
reconociendo el pasado,
que comparte lo aprendido,
y que siempre está dispuesto
a fundirse en un abrazo.

¿Qué celebro me preguntas?
Celebro que al fin encuentre
agazapado en mis sueños
el genio que habita el centro
esperando a que lo nombre
capitán de mis sentidos
remando a favor del viento,
hasta llegar al oasis
que todos llevamos dentro.
Celebro que los talentos
florezcan cual clavelinas
entre la roca agrietada
que va formando la cima,
y celebro sus raíces,
que alargándose se nutren
de la humedad de la piedra,
de la esencia de la vida.

¿Qué celebro me preguntas?
celebro que las mañanas
traigan toda su energía,
convirtiendo en desafío
lo que ayer era un problema
y hoy es una tontería.
Celebro que el mundo gire
moviendo todas las cosas,
celebro estar siempre atento
disfrutando de las olas,
sumergirme en sus entrañas,
y ser mar, y luego viento.
Celebro contar batallas
mientras la esencia me empapa,
celebro ser de la Fuente
y estar conectado a ella,
ser parte del engranaje
y pieza de este sistema.

¿Qué celebro me preguntas?
Celebro sentirme vivo
y que todo en mí se altere
cuando miro la hermosura,
cuando siento la llamada
que impregna toda la tierra.
Celebro ser el varón
deseado de mi padre,
y celebro que hasta el fin
no cesara en la intención.
Celebro haber provocado
tanto goce en el ambiente,
que hasta cohetes tiraron
dándome la bienvenida
entre toda aquella gente.

Celebro ser yo, ahora, el padre
y decirle a mi pasado
que está orgulloso de serlo
y contarle a mis dos hijos
que los amo y que los quiero.
Celebro que sean felices,
aún con dudas y temores,
que aprendan de sus errores
y que nunca nunca olviden
la raíz de sus valores.
Celebro ver en sus ojos
el brillo de la ilusión,
irradiando con delirio
tanto anhelo y tanto amor.
Que vivan en el presente
recordando quiénes son.

Almas libres como el viento
Sin retorno bajo el sol.
Celebro sin duda alguna
Que valoren mis desvelos,
Que me admiren y me quieran
Como yo lo hago con ellos.

¿Qué celebro me preguntas?
Celebro la compañía
Que te hace olvidar las penas
Filosofando experiencias
Con aroma de café,
Celebro las carcajadas
De los chiquillos jugando,
Mientras sueñan a ser dioses
Conquistando el ancho cielo.
Celebro al fin que el amor
Derrote todos los miedos,
Y nos convierta en aquello
Que soñamos de pequeños,
Que colmó nuestra emoción,
Que es vivir, y yo lo quiero.

¿Qué celebro me preguntas?
¿Aun te faltan argumentos?
¿Es que acaso quieres más?
¿Qué no te ha quedado claro?
No se tú como te sientes,
yo, te digo muy sincero
desde mi corazón lleno:
“No perderé más el tiempo
en rogar a quien me quiera
que me entienda con lo mío,
en pensar ¡si hubiera sido!,
o en decir ¡lo que me espera!
Sólo sé que he decidido
disfrutar más de las cosas,
estar siempre ilusionado
vibrando por lo que quiero,
y vivir cada momento
como si fuera el postrero,
¡eso quiero, y eso puedo!”.

HAZAÑAS DE UN CAZURRÍN

Corría la vida despacio
a principios del siglo veinte
en un pueblo que contaba
ya por miles sus paisanos,
enfrascados los que más
en asuntos de bragueta,
al abrigo de la escarcha
que el invierno destilaba,
como gotas de aguardiente
para aquellos trasnochados
que guiñaban con un ojo,
mientras pasaban el trago
de jugar al escondite
con ropones pertrechados,
que de más de cien botones
todos ellos alineados
vestían sin par, los dueños
de lo divino y lo humano.
Y como quiero seguir contando
las hazañas que acaecieron
a esta tierra en esos años,
de popular es bien sabido
la existencia de un pagano,
hombre de muchos oficios,
hombre de oficios varios,
que empezó blandiendo estoques
y acabó de barrio en barrio
comprando pieles al peso,
ya fueran de pobre gato,
de vaca o de ruin conejo,
con tal de llevar al saco
un puñado de pesetas,
que le quitaran el hambre
y le dieran buenas tetas.
Mas la fama de bohemio
de putero y borrachín,
se la ganó muy a pulso
nuestro “Padre Genarín”,
pues no había en todo León
vividor y mujeriego,
con más arte y devoción.
Consagrado a la bebida
y a su instinto picarón,
frecuentaba lupanares,
casas de inútil perdón,
y en todos esos lugares
del barrio de San Lorenzo
compraba a plazos su honor,
en Francisquita o Bailabotes
con mancebas conocidas
todas ellas por sus motes.
Tiene cuatro evangelistas
que describen con detalle,
fieles todos a sus cuitas
escritas de calle en calle,
mas, destaca aquí el primero,
por propagador honrado
cuyo nombre es de poeta:
Francisco Pérez Herrero.
Cuatro milagros le asignan
que son puntos cardinales,
de cualquier fiesta pagana
metida en asuntos tales,
donde se divide el pueblo
en cosas de los altares.
Desde años ha, se celebra
vía crucis en procesión,
donde todos los cachondos
siguen al” Santo Patrón”.
Vienen de la Plaza el Grano
con antorchas y estandarte,
hasta llegar a los cubos
bebiendo a sorbos su parte.
Aquí, una hogaza de pan
con su botella de orujo,
un queso y una naranja
trepan rozando las piedras,
después de llenar la panza,
a lomos de hermano fiel
que ofrece desde lo alto,
la corona de laurel.
Adiós pobre pellejero,
adiós Genarín canalla,
que hoy celebramos tu entierro
con los frutos de una parra.
Qué efímera es la vida,
nunca quisiste consejo,
buscabas una quimera,
y al fin dejaste el pellejo
jiñando en la carretera.

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