DECISIÓN SALOMÓNICA/

Carlos Francisco Chang Marín (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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He pensado meterme en la nevera,
de una vez congelar mis pensamientos
evitando sufrir. Y es que hay momentos
que la duda se vuelve traicionera
no hallando ni razón ni fundamentos.
 
Y he subido al desván de mi tronera
donde un día guardé resentimientos
encontrando a suspiros y lamentos
que oxidados estaban a la espera
de poder reforzar les los cimientos.
 
Que hoy no sé ni tan siquiera qué es pensar,
qué actitud mantener ante la duda,
si es correcto decir que a mi me suda*
o inmiscuirme en el magna y divagar
hasta ver si el recelo se desnuda.
 
Qué decir de mi postura ante el sentir,
si he de darme a gozar a tumba abierta
aun sabiendo la puerta no esta abierta
o debiera aguantarme y reprimir
ante esa incertidumbre tan incierta.
 
Que hoy lo siento, no encuentro a este dilema
silogismo que le dé una explicación,
conjugar el corazón con la razón,
que pudiera salvarme de la quema
o aceptar que no tiene solución.
©donaciano bueno

  • a mi me suda: paso o me da igual.
POETA SUGERIDO: Carlos Francisco Chang Marín

Carlos Francisco Chang Marín

Aquí Mí Lengua Suave Para el Verbo

Aquí mi lengua suave para el verbo
que ha de sembrar de espigas los caminos.
Para mentir, jamás; gloriarse, nunca;
ni adular, ni callar cuando otros callan.

Mudos deben quedar los que traicionan,
los que dejan hacer y los que engañan.

Lengua para el combate, para el himno
que entonarán las voces oprimidas.
Lengua para lamer las esperanzas,
la miel de los rosales venideros.
Lengua, para la vida yo te quiero
y no para gemir y enmudecerte
cuando a tu lado el restallar del látigo
vaticine la hora de la muerte.

Quiero Sembrar un Maíz

A René González Barahona

Quiero sembrar un maíz
en la Zona del Canal.
Y sobre el verde arrozal,
la saloma más feliz.
He de escuchar la perdiz,
allá en la curva lejana,
y encima de la montaña,
clavaré la enseña mía,
Ay, flor de soberanía,
que rescataré mañana.

De Colón a Panamá,
cuánta tierra tiene el gringo,
mientras yo pobre “chingo”
no tengo en la vida “na”.
Me voy donde el pueblo
con su daga y su sombrero,
hacia el Canal, compañeros,
de Los Santos y de Herrera,
de la República entera,
¡a ver quien llega primero!

Que bonita agricultura
a la falda del Ancón.
La amarilla floración
entre la verde espesura.
Tendré maíz y verdura
desde Curundú a Gatún,
y trabajaré a según
me lo permita la vida,
en bien de la Patria herida,
y por la dicha común.

Arroz de soberanía
cultivaré en Miraflores.
Y el Chagres de mis dolores,
me entregará su agua fría.
Ya nada se prohibiría,
porque el cañón militar,
en arado he de cambiar
para acabar con la guerra,
y se cubrirá la tierra
de flores de mar, a mar.

Sueño de la Luna

La luna cayó en el río.
El río la llevó a la mar.
En el mar, unos marinos
la quisieron devorar.

Nadando, la luna vino
por el río hasta el manglar
y en el manglar unos duendes
la quisieron maltratar.

Entonces quedó la luna
entre el manglar y la mar.
De tanto huir, se ha partido:
muy pronto se va a gastar.

Si se va al mar, se la comen.
Si se queda, va a llorar.
¡Despierta, luna, lunita,
no te dejes apresar!…

La Muñeca de Tusa

Yo recogí una tusa
que vestí de muñeca.
Le arreglé un corpiñito
y una falda de seda.
De algodón amarillo
le fabriqué las trenzas.
Dos lazos de organdí
le puse en la cabeza,
y en sus pies chiquititos,
zapatitos de cera…

Tan tusa como estaba
y, mírala…
tan muñeca!

Después de tanto lío
de tanta morisqueta,
me ha salido malcriada
la muy pizpireta.
Ya no quiere chupón;
no quiere mamadera;
nada más quiere helado,
“bolonchón” y paleta.

Oigala usted llorar!..
“Ñoé, ñoé…qué treta!
Qué vida estoy pasado
tan cansada y molesta.

“Mentilla, ay corochón…
dórmache mi cuqueta,
en chu hamaquita de oro,
como una princhecha.

Tome un bechito,
tome una paleta…
Ay, no llolle, no llolle
dórmache mi muñeca.

Shiiit…
Cállese todo mundo
la “chigarra y la estrella…
Que en su hamaquita de oro
dormida está la nena…

Tan tusa como estaba…
y, mírala
tan muñeca!”

Las Normalistas son Blancas

Las normalistas son blancas como un pueblo de azucenas,
como un pueblo de palomas y una cúpula de estrellas.

Los caballos de la luna dejaron sobre la arena
sudor de nácar y plata con lagunitas de higueras,

y seiscientas niñas niñas, como seiscientas muñecas,
tomaron agua de luna para vestirse de estrellas.

Las normalistas son blancas,
blancas de risas ligeras.

Cuando van subiendo el llano
van sembrando una quimera.

La tarde se va poniendo
detrás de las cabelleras,

con anillos de sardinas
y con nubes de cadenas.

La tarde se va llorando.
La tarde no quiere verlas.

Cuando van bajando el llano
van quitando las linternas.

El llano queda gimiendo.
El llano quisiera verlas.

Cuando van subiendo el aire,
aire de luz, luz de idea…

¡Cómo va quedando el cielo
tupido de madreselvas!

Y la voz se va quedando
música dentro la Escuela,

cuando las seiscientas niñas
sus cansados ojos cierran.

La noche las hizo blancas como blancas lunas nuevas,
como los sueños del monte se hicieron agua en las tejas.

La noche de manos suaves con madrugadas de seda,
las hizo de caras blancas y de negras cabelleras.

Las normalistas son blancas como un pueblo de azucenas,
como un pueblo de palomas y una cúpula de estrellas.

Charco de Agua

La lluvia dejó un charco de agua,
como un anteojo
en la mitad de la plaza.

¡Charco de agua!

En el piso están las nubes,
por abajo pasa el cielo…
Y en el cielo está la torre de cemento.

Las casas son acordeones.
Los carros pasan y pringan.

Y cuando pasan las niñas…
nube,
cielo,
torre,
casas de acordeones tiemblan…
cuando van ya muy arriba
de las piernas.

Dice la razón -Antonio Machado

« Dice la razón: Busquemos
la verdad.
Y el corazón: Vanidad.
La verdad ya la tenemos.
La razón: ¡Ay, quién alcanza
…la verdad!
El corazón: Vanidad.
La verdad es la esperanza.
Dice la razón: Tú mientes.
Y contesta el corazón:
Quien miente eres tú, razón.
que dices lo que no sientes.
La razón: Jamás podremos
entendernos, corazón.
El corazón: Lo veremos.
 
Moneda que está en la mano
quizá se deba guardar:
la monedita del alma
se pierde si no se da.
 
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
 
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
…se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
 
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…
 
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar. »

Comentario Cuando Machado escribía sus rimas, dialogaba consigo mismo (o con la fuente o con la tarde, fantasmas de su conciencia solitaria). Cuando escribía sus cuadros, trasfundía su alma en cosas o personas, correlatos con los que no dialogaba o a los que invocaba sin poder comunicarse con ellos. Cuando escribía sus proverbios, iniciaba y armonizaba la relación al tú esencial. Mediante los apócrifos, crea personajes de ficción por conducto de los cuales habla y entre los cuales urde por fin el anhelado coloquio. El proceso expresivo va así de la lírica pura, pasando por cierta épica descriptiva y cierta ética enunciativa, de seguros valores, hacia una novela dramática que tiene por asunto no ya la verdad buscada sino la búsqueda y el ensaye de verdades. Es un proceso de la soledad a la compañía. Yo no voy a llegar a la prosa de la novela. Me detengo a examinar, mediante algunos ejemplos, el paso de la verdad en la rima a la verdad en el proverbio, haciéndolo así por creer que la fase de poesía sentenciosa es la más crítica en el aludido proceso y aquella que menos atención ha suscitado.
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