EL TRÁNSITO HACIA LO DESCONOCIDO

»Mi Poeta aquí sugerido: José Ángel García Caballero

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Se fue sin decir nada, de rositas,
fingiendo nunca había roto un plato,
haciendo a la injusticia un garabato,
pasando de este mundo y de sus cuitas
mofándose de Dios y su retrato.

Se fue como si tal, como si nada,
diciendo ni siquiera hasta más ver,
creyendo nada había de perder
pegando a su pasado una patada,
consciente que llegó su atardecer.

Lo mismo que hace aquel que se levanta
y ve que el día, triste, está lloviendo,
y vuelve hacia la cama presintiendo
que así la carretera den y manta
prefiere a resistir seguir durmiendo.

Pues dicen mientras duermes no se vive
él siempre aquí pasó medio dormido,
y a veces cual borracho empedernido,
sin nada a qué agarrar que le cautive
se fue hacia el más allá sin hacer ruido.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: José Ángel García Caballero

José Ángel García Caballero

BUENAS NOCHES

Un tren lento me lleva
por las tonalidades de los días.
No llueve, es un invierno
de ventanilla, la nariz apegada
a ese paisaje líquido
de los pequeños dedos.

Estaciones que parecen
rincones de la casa,
un traqueteo de brazos contentos
dibujando montañas y lagunas
por los estantes del pasillo, por
las luces de las lámparas
buscando un adjetivo.

EL AEDO (arpista de Keros)

Museo arqueológico nacional. Atenas

Entre mármol cicládico
rasga el aire que aspira a ser acorde,
mientras cuenta las pausas del hexámetro
que son las pausas de las lides de los hombres.

Una lira evocada es el tiempo,
porque el poeta que canta una guerra pierde
la mano, es así
como da cuenta del regreso, nave
secuestrada por su propio timón.

Y asume que es el viento
quien cubrirá de tierra su nombre, quien con temple
de palmera vencida sostendrá aquellas sílabas
destinadas al eco.

COMIDA RÁPIDA

En las franquicias no hay idea de pueblo,
vuelvo al trabajo en una hora y pienso
en Estellés buscando
conciencia en los productos de la tierra.
El problema no son las hamburguesas,
ni el uniforme vacuo de los trabajadores
robotizados, ni la foto de Marilyn,
a la que Warhol convirtió en la diosa
del estado del bienestar, no es eso.
Lo que ocurre, lamento,
es que aquí la comida no habla ninguna lengua.

ATENAS

Es un calor distinto. Se mezcla con el ruido
de las calles sin orden,
con la voz de una lengua temblando entre olores
de cuero, enredadera y paredes gastadas.
Agua fresca a cincuenta céntimos, pero es sed
de mármol la que acucia,
y el sudor es el gesto de mantener la vista alzada, nada más
que una inercia de cielo.

BUZUKI

Trae luz esta música
de las mesas a oscuras,
hablas con esos gestos
que vienen de la infancia
y el ruido es interior.
Nos miramos entonces
mientras el mar se arpegia,
olas que llegan hasta el tacto de madera
de las uñas. La orilla inesperada
frunce el verbo, desviste
la garganta y resuena.

IMPRESIÓN DE MIGUEL HERNÁNDEZ, ESTE AGOSTO, DESPUÉS DE RELEER “CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS”

Teclear las canciones,
dos mil doce cansado,
que recorran las casas y las guerras
no vividas de cerca,
anhelar Orihuela igual que una punzada
necesaria, de qué dolor no aprenderemos
la lluvia, son monedas rápidas las que temen
preguntas, ritmos, golpes que sólo son de voz,
la mañana de lunes que repite la huida
me describe la historia, así lo hablamos
con palabras prestadas,
café que no termina, Orfeo que no cesa
de recorrer su lira.

EN VOZ BAJA

Mi abuela estremecía
cuando Serrat sonaba en la radio del coche
cantando la saeta de Machado,
mientras los girasoles reflejaban
en el salpicadero
amarillos antiguos como timbres de voz
que callan su agonía.
Ponla otra vez, Antonia, le decía a mi madre
con las pupilas amplias
y la vista hacia dentro.

Carreteras estrechas
o ríos indecisos que tartamudeaban
los mares donde quiso hacer pie, ella sabía
que no eran de verdad las escaleras,
– ponla otra vez, Antonia, –
aunque escuchaba los pasos subiendo
como olas sostenidas
a paredes de cal.

LA POBREZA EN EL MUNDO

Estoy de pie en el día que arde y
veo tu rostro al fondo.
JUAN GELMAN

Lo he puesto en la pizarra. Mis alumnos lo copian con recelo,
pensando en el examen, mientras repaso cifras
y dibujo los mapas de algunos territorios
de frontera difícil, como los ceniceros en la cafetería
cuando ninguno quiere decir qué es lo que piensa.
Están nerviosos, para qué tantos datos, dicen.
Ante ciertas preguntas, toda respuesta es un juicio moral
y sigo dando nombres: Videla, Obiang… Como
cuando tú me hablas de mañanas sin trabajo
y enumero ciudades de epidermis cansada
que nos tapan el sol.
La clase acaba con anécdotas de fútbol
en juntas militares, no sé si alguno sabe quién era Víctor Jara,
si conoce la historia de la nieta de Gelman. Suena el timbre,
el amor, creo, es una expresión de justicia,
alguna vez lo hablamos con las manos distantes.
De Buhardilla, 2014

MAR GRIEGO

Mas, na retirada,
existe mar?
Pedro Mexía

Es imposible el tiempo
en esta arena, miro
hacia la lentitud de esos gestos que vuelven
sobre la misma orilla, un mar
que nunca fue metáfora de nada, ni siquiera
palabra al margen de la espuma.
Y aquí todo desliza,
una historia de estrías humedece la piel
y ceden los tirantes.
Yo recuerdo esas naves,
el lomo de sus libros,
cuando miro tu espalda
y una caricia líquida vacía los bolsillos.
Insiste el horizonte.
Inédito

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