LA PALABRA JUSTA

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Yo amo a mi tierra igual que el bien nacido
le mima a su camino al que agradece,
a esa planta estimula cuando crece,
ase al pecho del ser que le ha parido
y ensalza cuando mece.

Y aunque soy como un hijo que abandona
desde la más tierna infancia al que es su hogar
ha de confesar nunca pudo olvidar
en los lares distintos mi casona,
tan lindo palomar.

Que haber nacido allí fue un privilegio,
un mensaje de amor de la fortuna
un hito bendecido por la luna
argucias del azar, de un sortilegio,
no cabe duda alguna.

Mas nadie ha de pensar que soy tan necio
de atribuir a nacer virtud alguna,
mis padres, quizás dios, tal vez ninguna
que es la suerte que goza del aprecio
de la que fue mi cuna.

Mas igual que lo hiciera el roble recio,
que en la tierra sus raíces se alimenta,
da gracias por hacer de basamenta
del mundo a su vivir. Guardando aprecio
al ser que le sustenta.

Que esta rama de un árbol desgajado
a otro tronco le debe su sustento,
y es al agua, al sol, a la luz y al viento
nutrientes que le impiden ya esté ajado
y siga en movimiento.
©donaciano bueno

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