NADIE YA HA DE CREER EN MI/

Manuel María Sánchez (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Escribo de la esquina de este verso
que ha sido por los hados maldecido,
que fue muerto antes ya de ser herido
para soñar que sigue vivo y terso.

Pues apenas vivir pasó al olvido,
ahogando su valor en propias flemas.
Ni ecuaciones plantea ni dilemas,
es una nulidad, no es de recibo.

Nadie podrá creer lo que yo digo
y menos comprender lo que yo siento
ni aunque quiera fingir que soy mendigo.

Si este verso no tiene ni argumento
¿para qué he de pensar lo que aquí escribo?
no serviría nada mas que de lamento,

El mundo no se para ni un momento.
En ese aire de incomprensión yo sigo,
nadie ya en mi ha de creer. Lo siento.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Manuel María Sánchez

Manuel María Sánchez

PORTADA

Será este el libro de mis horas tristes.
Dejaré en cada página,
con la huella sangrienta de la herida,
un pedazo de mi alma.

Dietario de dolor, serán sus hojas
como fuente sellada,
donde broten las penas de mi vida,
ignotas y calladas.

En él encontraré al único amigo
que ni miente ni engaña;
le contaré mis íntimos sentires
y mis secretas ansias.

Le buscaré cuando me asalte el tedio,
le hablaré en voz muy baja,
y será como un vaso peregrino
donde vierta mis lágrimas.

MI DOLOR

Todo es uno y lo mismo.
Dondequiera que voy,
perspectivas iguales
me presenta el Dolor.

El borra con sus sombras
hasta la luz del sol
y donde hay alegría,
pone desolación.

No oigo armonía alguna;
sólo escucho su voz
que convierte en lamento |
la más suave canción.

Y, así, seguiré siempre,
mañana como hoy,
recogiendo los cardos
que en mi vida sembró.

Conmigo, a todas partes
lo voy llevando yo,
aquí, en mi pensamiento,
aquí, en mi corazón.

FRAGMENTO

Mis versos, tan dolientes, tan amargos,
parecen como gotas
de lágrimas y sangre, que cayeran de mi alma
vaso que hiel rebosa.

EN SILENCIO

Mi dolor es callado; yo tengo
el supremo pudor de mis penas,
las oculto con ansia de avaro
y no quiero que nadie las sepa.

Mi dolor es callado; no busco
los consuelos de las confidencias
ni deseo vaciar en otra alma
la amargura que mi alma envenena.

Mi dolor es callado; yo ahogo
en el fondo del pecho mis quejas,
y a su oscura morada retornan
y a salir de mis labios no llegan.

Mi dolor es callado; insaciable,
cada día, en sus furias, me deja
—agitando invisible sus garras—
en mi ser, más heridas abiertas.

Mi dolor es callado; en silencio
yo devoro mis hondas tristezas,
y en mis labios enfloro sonrisas
y levanto la frente serena.

Patria

Patria tierra sagrada de honor y de hidalguía
que fecundo la sangre y engrandeció el dolor.
¡Cómo me enorgullece poderte llamarte mía,
mía como a mi madre, con infinito amor!

Por tus cruentos martirios y tus dolientes horas,
por tus épicas luchas y tú aureola triunfal,
Por tus noches sombrías por tus bellas auroras
cúbrenos siempre, ¡oh Patria! con tu iris inmortal.

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