PRISIÓN Y LABERINTO

Poeta sugerido: José Parrilla

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Vivimos en lugares con calles que se cruzan,
con llaves y candados, cerrojos y fallebas,
que van en paralelo y lineas que bifurcan,
que algunos van por uvas, cuando otros van por brevas.

Caminos que se anegan en lodos que se pierden
ausentes de esperanza, plagados de misterio
que miran y te acechan y si pueden te muerden,
y acaban y conducen de dios a un monasterio.

Trayectos sin destino, senderos retorcidos,
sin aura en sus figuras, columnas ni cimientos,
disléxicos, ahítos que son incomprendidos,
sin sueños ni sonrisas, sin llantos ni lamentos.

Sendas que no son sendas o se han difuminado,
que buscas y no encuentras, jugando al escondite,
se han ido o se han dormido, sin habla se han quedado
se ocultan o te ignoran pues no salen al quite.

Caminos polvorientas, veredas, carreteras
borrachas de avaricia, de mosto y vino tinto,
como telas de araña o el trigo va en las eras,
así son nuestros egos, prisión y laberinto.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: José Parrilla

José Parrilla

9 / REY BEBER

Escribidme la muerte, apuntad al suelo las pistolas; enten-
ded, entended la tragedia del vaso alto con whisky y la con-
ciencia de su belleza.
En la mesa, hay un cenicero de metal, corazón, colillas con res-
tos de saliva, rouge, música, besos, pista de Rialto, noches, noche,
frío, sábado, puerto, mujeres, hombres, policías, pitadas, cantos.

Busco un ratón, un avestruz, o un indio.

Busco las patas de una prostituta joven, en un cabaret blan-
co, y busco vacas con garganta, ternura colgada de la come-
ta, en manos del muchacho verde.

Que hacen a esta hora las niñas de los patios, ester, y
mary, y betty y ann onetti.
Pueden haber muerto de repente con una muerte tierna de
sombrilla.
Pueden estar llorando, despacio, o abriendo y cerrando los
ojos para conocer la oscuridad de la noche.

Una niña mea en cuclillas después de catorce años de
nacer. Qué ruido.

Todos están muertos detrás de las paredes, todos van a
morir lentamente, como el agua, o las tres y diez de la maña-
na, con una muerte tierna, sin sonido, de sombrilla.

Yo estaba loco

“Yo estaba loco.
Y eso me impidió
hacer una locura”

“Yo soy Parrilla.
No traigo escuela, ni doctrina ; no soy Maestro ni Jefe.
Debo decir que no me asusta tener disci´pulos; adema´s, conozco el Manicomio y la historia de las
religiones.
no tengo disci´pulos.
(Lavarse los pies y tomarse el agua.)
no tengo disci´pulos.
¿Do´nde esta´ vuestra nariz? Los jóvenes poetas desdentados, que no saben hablar sino es con alguien;
no habra´ puntas del carretel.
Pese a todo, no hanse ofendido ni me han abandonado.
A veces me encuentran ; si los veo, me pagan el cafe´, me invitan con cigarros y me presentan a sus
novias.
Comprendo que se permita a un individuo enseñar matemáticas y corretear escendedores de gas. nada
sirve para nada.
Comprendo que haya también tanto sujeto que hace arte, escribe, pinta, mira, o habla de arte.
Esta fauna es despreciable porque tiene arrogancia o vergu¨enza de mear ante vecinos.”

“Era un sueño
una vez, con zapatos.
Era la niña.
Maté al padre y a la madre
de la niña,
que la habían usado
doce años
Le di un fémur a ella,
Y ella golpeaba la mesita
Y se reía de la cara
que los monstruos
sacaban de la cara
de sus padres”.

NENA MÍA estamos desnudos

casi
y tu boca y tu lengua son /como este aire
apresado por mi mano en tus axilas,
nena con los cigarrillos los muslos
el pequeño pintado vientre
los besos escapados del humo
tuberías
mientras yo siento un dolor
/de cabeza
una luna maquinista
un amor dorsal de pitadas densas
bronce del amando tu sexo
tu ahora
tu disposición ojos antebrazo
y quererte a las cuatro y media /de la mañana
en el patio de mis piernas
conmigo y
y te quiero por el ojal del alba
por el recuerdo de un ángel /parturiento
por tu calor de tren de naipes
por el por la duda el despido
y tu cara aún y
mi boca en tu boca tu sexo.”

“Señoras, retratos:

Ha empezado la fiesta,
La fiesta llega al fin,
el fin llega a la efe,
yo aparezco desnudo
yo sonrío navaja,
yo tropiezo cabello (…)
Leo:
Abajo la idea y el pensamiento,
abajo de nuestro pie lo que ellos sienten,
abajo de nuestra orina, el
te quiero, tus manos, etc.,
porque las momias son ceniza
porque las naranjas son crepúsculo
porque alguien debe decir que todo ha terminado
porque va todo a empezar
por una letra.
Aquí hay luz,
por mucho negro que pongamos
porque esto es el recuerdo y el origen de la poesía
porque no tenemos otra bandera que los dientes
azulados,
cinc, cocina, bosque.

Puedo hablar ahora
que estoy muerto
y nadie va a pedirme
que jure la bandera (…)”

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