SOLO UN HOMBRE QUE NO ES POCO/

Narcís Comadira (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
EL POEMA Lee otros poemas REFLEXIVOS

 

Yo sólo soy un hombre, que no es poco,
-que hombre en estos tiempos no es cualquiera-,
un perro que se encuentra sin perrera,
y enfumose por culpa de un sofoco
que vino a deslizarse en su pernera.

Que no soy pasamanos. ¿Pleitesía?,
-no existe esa palabra en mi anaquel-,
no he sido de Caín ni soy de Abel
y así he de confesar. Mi membresía
es agria, entre la hiel y entre la miel.

Que admiro al ser humano en su conjunto,
a vagos no soporto ni a maleantes,
me joden a rabiar los gobernantes
que nunca en su existencia hicieron punto
mostrando hacen jerseys cual vil farsantes.

Pues sólo soy un hombre. Y es bastante.
Amarrado a la vida. Un tarambana
que mira lo que pasa con desgana.
De leyes y de dios mero un pasante
que absorto está en su propia barbacana.
©donaciano bueno.

¿Conoces a Narcís Comadira? Lee/escucha algunos de sus poemas

Narcís Comadira

De “En cuarentena” Versión de Dolors Ollé

Canción de cuna

Ahora que la noche funde
todas las cosas corpóreas,
y que la sangre se aquieta
con el reclamo nocturno,
lánzate al río del sueño.
Amor, criatura, duerme.

En el firmamento piel
se pone el sol de tus ojos,
la madeja de tus miembros
indolente se deshace.
¿En qué brazos solitarios,
Amor, te abandonas? Duerme.

Libre del peso del cuerpo,
en espíritu atraviesas
oscuros bosques espesos
de la lasitud secreta.
No quiero que hongos ni sapos,
Amor, te me asusten. Duerme.

Que el fluyente subterráneo
al curso de los planetas
se concuerde en transparencias
de música innominada.
De lejos velo tu viaje,
Amor, hasta que regreses. Duerme.

Caracteres

Volver a verte.
Ve, corazón, no pienses.
Que pasen horas.

El amor, tigre
entre bambús, espera
para devorarme.

¿Por qué rendija
te escaparás, belleza,
del cuerpo ágil?

¡Si yo fuese garra,
cuánta sangre no haría
en la piel joven!

Pueril guerrero:
y de mis dos espadas
una esta intacta.

Cinco piezas fáciles

1
Sombra que eres mi sombra.
Bajo el sol del estío,
aún mayor frenesí,
balsa de incertidumbre.
Mi lengua desecada
quiere abrevar en ella.
Teme el rechazo de tu vidrio.

2
Tu cabeza inocente
en mi pecho reposa.
Mis dedos cuentan horas
vagando en tus cabellos.
Toda tu vida, toda
se apoya en mí. Me hundo
en algodón de sueños.

3
Loco amargo, dulce loco,
vagabundo de tinieblas,
hijo de tristeza, huyo
lejos de tus claros márgenes.
Solamente del recuerdo
de una brizna de tu hierba
hago tisanas benignas.

4
Con la punta más fina,
impávido dibujo
junglas de extraña fiebre.
Lodazales, lianas
que devoran los árboles.
Quiero huir del desierto
donde eres espejismo.

5
Cuando muera la llama
de este amor que te tengo,
¿cómo subsistiré?
Yo, por ti autoinmolado,
de ti hice combustible.
Viviré para siempre
entre grandes quemados.

Niebla

Piedra y zarzales
ardientes de mi enojo.
En el paisaje,
ansia de lejanía:
cae, cortina húmeda.

Por teléfono

Vagarea tu voz
y los recuerdos cálidos
la tarde abandonada
y sus aceites sucios
un silencio maligno
se enreda en las amarras
con el té de jazmín
las luciérnagas tristes
y el fuego que no sabes
que se enciende y se apaga.

Septiembre

Luz de septiembre.
Corto un brote de hinojo.
Vuelven deprisa
veranos idos. Brumas
de deseos caducos.

Sombra dorada

A Frederic Amat

Brilla oscuro fulgor
dulce sombra dorada
recóndita insistente
que conmueve de afán
este mundo desierto
viva víscera tierna
juventud todavía.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Comparte y disfruta!

Te sugiero seguir leyendo...
Nadie debe morir. El mar tampoco.Morir es destruir lo que antes se hizo.Es hacer que este mundo sea postizo.Morir, matar, morir…
Ir al contenido