UN NIÑO ES UN RENACUAJO

Emilio Bobadilla (poeta sugerido)

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Un niño, renacuajo es incipiente
de un ser que puede ser que salga rana,
o pase por la vida con desgana,
o siga con galbana la corriente,
le zurren la badana.

Que llega aquí a ejercer algún derecho
consciente no haber hecho los deberes,
de innata tentación a los placeres
y clara convicción que a lo hecho pecho
según sus pareceres.

Un niño es como el plátano inmaduro
le pegas un bocao y sabe a quina,
después cuando madura, gasolina,
ignora qué deparará el futuro,
pues nadie lo adivina.

Y así pasa los días a la espera
que venga alguien que sepa y se lo cuente,
y empieza allí a dudar si es que alguien miente.
La rana, renacuajo anteriormente,
ya es una calavera.

©donaciano bueno

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Emilio Bobadilla

La hierba mala

Bajo el agua y la nieve gimen en las trincheras
de reúma y de anquilosis los míseros soldados;
y con graznido lúgubre las aves agoreras
promulgan el fin hórrido de dramas ignorados.

Solitarios los pueblos, llenos los hospitales
?amputación de piernas y brazos a porrillo?;
en los campos miseria, luto en las capitales;
las iglesias en llamas y saqueado el castillo.

Ni la nieve, ni el agua, ni el dolor, ni la ruina
a tu ambición y tu odio, hombre cruel, ponen freno;
que en ti demoledora propensión predomina.

Exterminar al hombre tu sevicia no espere.
¿A la verdad acaso eres, di, tan ajeno
que no ves que eres malo y lo malo no muere?

Cuadro lúgubre

Las frutas amarillas de los árboles cuelgan;
el oro de los trigos llamea en la llanura;
los arados, las tierras estériles no amelgan;
y cual torrente invade los valles la espesura.

Los barcos en la orilla del río cabecean,
el velamen plegado, los remos inactivos;
las chozas solitarias, al despertar, no humean.
Es un mundo de muertos con andares de vivos.

Su curva plañidera de tarde en tarde el gallo
sobre el paisaje alarga, cual soñolienta cinta.
Por los campos no ambula ni un hombre, ni un caballo,

¡Es la guerra, es la guerra! ¡Mientras todo solloza,
bajo una luna en olas de sangre humana tinta,
el hombre en fratricida tragedia se destroza!

Combatiente empedernido

Somos de pulpa y hueso, componentes bien frágiles,
y en atómico polvo al fin nos convertimos:
somos como los tigres, carnívoros y ágiles,
y nos vencen a ratos el amor y los mimos.

Y el hombre contra el hombre, su hermano, inventa meDios
de destrucción: cañones, dinamita, fusiles…
Con que pone a su vida y su riqueza aseDios,
a rendirse obligándole en condiciones viles.

Los placeres olvida; lo que su ingenio un día
creó de grande y noble, destruye convulsivo
en sus horas frenéticas de fiebre y anarquía.

¡Y su carne resiste sangrando y no se abate
y hasta en el mismo campo ?su odio siempre vivo?
le sorprenden los siglos en el mismo combate!

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