YO SOY DE LOS QUE CREE

Ana Cristina César (poeta sugerido)

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Yo soy de los que cree que la vida
se mata a garrotazos,
y debe de abordarse sin abrazos.
La vida es esa cosa divertida
que engaña pues te deja hecho pedazos.

Se muestra cual si fuera una doncella
llevando a su terreno,
cuidando y acogiéndote en su seno,
seduce con su luz como una estrella
al tiempo que inocula su veneno.

La vida es siempre un salto en el vacío,
con un triste final,
el río que ensuciando va el caudal
del mal y el bien en lucha contra el río
en medio de un horrible vendaval.

La vida solo avisa que has vivido
si el viaje ya se acaba,
te indica que se dió lo que se daba,
que el tiempo te ha tocado has consumido.
La vida así no es vida, es una esclava.
©donaciano bueno

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Ana Cristina César

En este interlunio:

En este interlunio
Soy diluvio o me ahogo.
Y entre espectros que comprimen,
Nada se cumple,
El destino se hace polvo.
De querella y harina se yergue un ojo.
Las voces despetalan,
Los períodos se ablandan,
Oraciones enteras lentas se consumen,
En pozos hay sumirse de palabras sordas.
En este interlunio
Soy centella o hulla inerte.
Enorme tórsalo entra cuerpo adentro,
Entre los dientes, carne.
Arde el ente y escupe,
Escupida inútil invadiendo espacio.
Moléculas blandas coleando,
Víboras vagas rimándose,
Poetas quietos entreviendo
Cosas cosas que fallecen.
En este interlunio,
Soy cosa o poeta.

Nada disimula la perfección del amor…

Nada disimula la perfección del amor.
Un auto en marcha atrás. Memoria del agua en movimiento. Beso.
Gusto particular de tu boca. Ultimo tren subiendo al
cielo.
Aguzo el oído.
Los aparatos que sólo hacen sonido ocupan el lugar
clandestino de la felicidad.
Necesito atarme al velamen con mis propias manos.
Sirgar.
Desde aquí al fondo de la reserva forestal oigo cosas que
nunca oí, pájaros que gimen.

Cabecera

Intratable.
Ya no quiero poner poemas en el papel
ni dar a conocer mi ternura.
Me doy aires de dura,
muy sobria y dura,
no pregunto
‘¿de la sombra de aquel beso
qué haré?’ 
Es inútil
quedar a la escucha
o maniobrar la lupa
de la adivinación.
Dicho esto
el libro de cabecera cae al suelo.
Tu mano que se desliza
¿distraídamente?
sobre mi mano.

El hombre público

Tarde aprendí
qué bueno
es dar el alma como lavada.
No hay razón
para conservar
esta hilacha de noche vieja.
¿Qué significa eso?
Hay una hila
que va siendo cortada
dejando una sombra
en el papel.
Discursos detonan.
No soy yo que estoy allí
de ropa oscura
sonriendo o fingiendo
oír.
Sin embargo
También escribí cosas así,
para personas que ni sé más
quienes son,
de una dulzura
venenosa
de tan honda.

Poesía

jardines inhabitados pensamientos
supuestas palabras en
pedazos
jardines se ausenta
la luna figura de
una falta contemplada
jardines extremos de esa ausencia
de jardines anteriores que
retroceden
ausencia frecuentada sin misterio
cielo que retrocede
sin pregunta.

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