UN DIOS COMO DIOS MANDA

Eduardo Escalante (poeta sugerido)

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Yo creo en Dios,
el único, el que cuida de la gente,
que no hace distinciones, va de frente,
ni dribla, regatea ni se esconde,
y hacerse de rogar no corresponde.
Que es bueno e indulgente,
no juega al escondite,
y allí donde hay penuria nunca admite
que pueda aposentarse el sufrimiento,
si estás en un apuro te responde
y nunca lo ha de hacer a paso lento.
Yo creo en Dios que, amigo bondadoso,
si el hombre está en pecado le comprende,
se muestra diligente y dadivoso,
le ayuda a mejorar y no reprende.
Que está siempre a tu lado como hermano
gozando de su amor, si lo precisas,
te guía en tus andares, sin premisas,
lo mismo que si fuera un buen cristiano.
Si observa que te ahogas va en tu ayuda
sin antes preguntar de dónde eres,
te guía si has de hacer bien los deberes
y si algo no haces bien no se la suda.
Te presta si hace frío una bufanda.
calmando con su amor tu desabrío.
Yo creo en ese dios, que es tuyo y mío,
un dios que fuera un Dios como Dios manda.
©donaciano bueno

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Eduardo Escalante

Ayer

En algún punto se empieza,
intentar versos que evocan
quizás desatinos.

Puede ser la trampa de la nostalgia

          Lo confieso, confieso. Es mi impulso

Siempre libre
        (y siempre atado. decisión propia)

Nunca príncipe de causa alguna
más bien admirador de pastor de crecido rebaño.

Mi infancia no vio mis pantalones alargarse.

Quizás van Gogh la pintó
y pueda recordarla.

(un techo con estrellas, una silla con cojera,
una cocina con olor a carne y camote,
luz de una vela en orfandad).

El tiempo me permitió acarrear sacos de preguntas,
apilarlos en un rincón, no había espacio para más.
Fui encaramándome sobre voces que navegaban,
intentando trepar misterios de esa edad.
Lucidez no siempre acompañaba.

(Me asustó lo de siempre: la cama sin ternura)

En ese otro día, bajé ruta de plano plegado,
subí líneas en busca de una torcedura
todo con compás no hallado
y mapa de emociones confundidas
Sin importan lo que hubiere a la vuelta de la esquina.

Con la gracia entre todos repartida
muchas veces acerqué mi oído sobre el viento
para escuchar las aves que se había ido.

(A veces truenos oscuros no me dejaban oír,
no pude aplicarme y saber si había algo solemne.
Trazos quedaron amurallados. Sólo puedo mito.
En junio me despierta)

Caminaba con perro colgado de mi brazo.
Agua, luz, cielo andaban presurosos
con sus cantos acompañaban mi alargado corazón.

Vi perder la gracia de quienes uno no esperaba
como rebaños se alejaban hacia rumbo sin fin.
Al otro día las campanas anunciaban
que agua dulce se podría beber
con saciada sed uno podía descansar.

Subí otra vez las escaleras de todos,
a veces lento, otras, acompañado,
dejando que el tiempo no desgastara mis miradas,
bajando con sueño ayer realizado
para despertar en la plaza sin cadenas.

Plegaria antes de la medianoche

Absorbe, mi Señor,
la pequeñez o inmensidad
de mis notas discordantes,
su aire, madera, estrella,
el tiempo mismo
que me concediste.
este día y el de los años anteriores
que me dejaste vivir
en la energía de la búsqueda del amor
y hubo momentos en los que me hundí
en espacios de silencio,
mi corazón se incendiaba.
que tu paladar no se moleste,
trágame y déjame
en algún punto del universo
donde haya un refugio de luz.
mi destino siempre fue ser tuyo,
Ser de la entropía.
así lo quisiste,
el universo come sus partículas
y todo lo que en la medianoche
va quedando ciego.

Eco

Todos estos días haciendo señas al sol y la luna,
escarbando en el barro y en la arena mojada,
encuclillas y encaramado
sin mochila pegada a la espalda
con pantalones sin bolsillos
con el pecho descubierto
sin zapatos.
en un día haciendo eco
en este día haciendo eco
en un cuerpo que hace eco,
allí están esos que hicieron
comerme el hueso de la noche,
subido a un miedo,
simulando el vientre materno.
he perforado un hoyo en mi cabeza
para que quede vacía.
Agotado, exhausto,
me siento a la mesa y escribo.
Esto es lo que usted está leyendo.

Un poema de amor

miras tu primer poema
y el último escrito
el destino de cada uno
pende de cada palabra
como tu vida mi vida.
tu primer amor
tu último amor
que puede ser el primero
en cualquier caso
el amor vive.
uno fue a la orilla del mar
cada paso tuvo melodía
el sonido de la lluvia
anticipa tus pasos
ves el jardín de lo creado
las palabras lo capturan
en el muro de la lluvia brumosa

el manuscrito original
del primer amor tuvo revisión
el último la desafía
es lo que tiene que ser.
que se diga
es una pieza de cuarzo rosado
salido del fondo del mar
manifiesto del amor
en el muro de la lluvia brumosa
un poema de amor que huyo de las ruinas
y dejó vallas demolidas mientras se construye
es verdadero amor

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