VERSOS SUELTOS

EL POEMA Leer otros poemas SIN CLASIFICAR

 

I
Mi vida ya no es mía,
quizá nunca lo fue,
ayer no lo sabía
y ahora ya lo sé.
El tiempo, ese vigía,
inmerso en un corsé
es la esperanza mía,
vidente que no ve.

II
Como una moto iba yo
cuando era chiquitito
Ahora que soy mayorcito
mi moto casi paró
o ya corre despacito.

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III
Verdes jardinillos,
plazas recoletas,
recios soportales
y calles desiertas
El rollo y picota
en el centro inhiestas.
el agua en la fuente
soñando despierta.

IV
Maldito cariño, amor,
amor, maldito cariño
tu me tratas como un niño
y a mi me causa dolor.
Maldito cariño, amor,
amor, maldito cariño.

V
Yo veo bien y sé que bien yo veo
pues aunque mi ojo derecho me ha fallado
cuando solícito me encuentro yo a tu lado
con tan sólo ver tu figura me mareo.

VI
No somos, nada seremos,
todo el vivir es prestado.
Cuando morimos, nacemos
y siempre al nacer lloramos.

VII
Soñé que estaba soñando,
que soñaba yo soñé
no recuerdo cómo y cuándo
ni dónde, con quién, con cuantos,
y ni siquiera sé qué.

VIII
Soñaba la amapola
con la estrellita,
sola, solita, sola, sola, solita,
y allá en el cielo,
una estrella quería bajar al suelo.

IX
Tierra en el horizonte, tierra.
Y aire, agua, luz y cielo.
Tierra que calma el anhelo
en esta insistente guerra
que a mi me causa desvelo
y además a mi me aterra.

X
Cada vez que al Metro accedo me lo recuerdan
niño tú tienes años más de setenta
pues cuando entro
todo el mundo me cede raudo su asiento.

XI
Hoy me ha dicho una estrella en el infinito
que mi vida se acaba poco a poquito.
No hagas caso, Dona, porque esa estrella que brilla
es una mentirosilla.

XII
A la vida le doy gracias,
Mis padres, amor profundo,
A los bancos mis desgracias
Y deudas a todo el mundo.

XIII
No hace falta reflejarte en el espejo para ver
que el tiempo pasado ya ha hecho mella en tu mirada.
Las lisonjas de la gente haciéndote creer
que te encuentras muy bien de salud, no servirán de nada.

XIV
Yo escribo con la mano y borro con el codo
los pensamientos malos,
también los malos modos,
los deseos insanos
así lo borro todo.

XV
Ojos que no ven, no sienten
dijo el ciego a su ceguera
más presumo que presiente
si es invierno y primavera
que uno o que los dos mienten.

 

XVI
Dos niños y una pelota
y una niña en un traspiés
Parece un mundo al revés
que un rey se convierta en sota.

Pues la sota es una puta
en lenguaje coloquial
Una señora involuta
no es lo mismo, no es igual.

XVII
Nadie sabe que se siente
cuando la parca te llama
cuando el sudor en la frente
está de cuerpo presente
y la muerte te reclama.

XVIII
Dale a ese balón, Ramón,
que a ese trozo de tu historia
le han robado la memoria
para olvidar lo que son.
Dale a ese balón, Ramón
Y aquí paz y después gloria.

XIX

Miro a un lado y leo amor
a otro leo desengaño.
Pues la vida es de color,
sin matices no hay olor,
que nadie se llame a engaño.

XX
Lo que no pudo ser, no fue,
pues aquel fuego encendido
de mi primera niñez murió
y en suma desapareció
antes ya de haber nacido.

XXI
Tus sonetos son escuetos,
apenas unos renglones,
para insultar a mamones
y despreciar a catetos.
Pero sin más dilacciones,
con el máximo respeto,
tus versos son muy ramplones,
no me gustan tus sonetos.

XXII
Conozco predicadores
que me asaltan mi camino,
¡de esos conozco a montones!
Sé ricos, requetericos
y también de pordioseros
Pero ni a un pobre ni a un rico
que repartan su dinero
entre pobres o más pobres.
No os engañéis compañenos,
¡todo se queda en el pico!.

XXIII
El amor es necesario ¡por supuesto!
acompaña el devenir de nuestras vidas,
unas veces va dejándonos heridas
y otras así como vino se va presto.

XXIV
Nacer aquí o allá fue solo un accidente,
y apropiarse del azar nunca hay derecho.
piensa, buen catalán y no saques pecho,
pues que para presumir tu nada has hecho
pudiste igual nacer aquí que en el oriente.

XXI
La poesía parapeto es de los poetas,
pero ese amor es solamente un subterfugio
pues que a las niñas no les gustan los estetas
y antes prefieren a otro tipo de artilugios.

XXII
Cuando puedo leer, leo,
aunque a veces no lo entienda
ni crea lo que yo veo.

XXIII
Hoy se descolgó la luna
sin que nadie apercibiera,
se fue sin duda ninguna
despechada y sin fortuna
a buscar quien la quisiera.

XXIV
¿Por qué he de creer? No entiendo.
Si dos ojos tu me diste
¿por qué nunca me advertiste
habré de acabar mintiendo?
Jugar no debo al despiste.
©donaciano bueno

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